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Más de 1.700 fallecidos y el mayor ritmo de contagios: el brote de ébola se convierte en el segundo peor de la historia

  • Se ha convertido en el segundo brote de ébola con más contagios, superando a la epidemia de 2018
  • La crisis más grave, entre 2014 y 2016, sumó 11.000 fallecidos y 28.000 contagios
El ébola no deja de crecer y supera ya los 1.700 fallecidos
Los entierros siguen un riguroso proceso de sellado y desinfección para evitar la transmisión del ébola MSF / Julien Dewarichet

La República Democrática del Congo sigue enfrentando el brote de ébola que ya ha elevado la cifra de fallecidos a 1.751 personas y 3.874 casos confirmados desde que se declaró la epidemia el 15 de mayo. El Ministerio de Comunicación y Medios congoleño (MCMRDC) ha actualizado los datos en un boletín con información recogida hasta el 3 de agosto y muestra que la tasa de mortalidad se sitúa en el 45,1% y los pacientes en "aislamiento/hospitalización" han ascendido a 717. Cifra similar es la de personas que se han recuperado: 749. Las regiones afectadas son cinco: Alto-Uélé, Ituri —donde comenzó el brote—, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Tshopo.

Es la decimoséptima epidemia que afecta al país y, en comparación con cualquier otro brote, tiene el mayor ritmo de contagios según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que también confirmó, desde su declaración como epidemia, que se trata de la cepa Bundibugyo, que tiene una tasa de mortalidad de entre el 30% y el 50%.

Avances en vacuna y tratamientos

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) han asegurado que los ensayos clínicos de los tratamientos y las vacunas para luchar contra el ébola en su variante Bundibugyo —solo están aprobados para la variante Ébola— han mostrado progresos "prometedores".

La misma institución explica en su web que no hay tratamientos ni vacunas aprobadas para las variantes Bundibugyo y Sudán. La importancia radica en encontrar alguna medicación que sea segura y eficaz, por lo que los centros de investigación en Ituri, una de las ciudades más afectadas, ya han iniciado los ensayos clínicos en más de 50 pacientes y con la colaboración de Médicos Sin Fronteras (MSF) y Alianza para la Acción Médica Internacional (ALIMA).

La Universidad de Oxford y el Serum Institute de la India comenzaron los ensayos en personas el 24 de julio y esta semana está previsto que Moderna inicie los suyos tras haber hecho pruebas en animales de laboratorio como hurones o primates. También se analiza si la vacuna Erbevo, eficaz contra la variante Zaire, puede proteger contra el tipo Bundibugyo.

"Todavía harán falta varios meses, pero junto con todos nuestros socios vamos a hacer todo lo posible para acelerar los plazos", ha asegurado un experto de la OMS.

Desde Médicos Sin Fronteras (MSF), advierten que el brote no parece remitir, ya que más allá de las cadenas de transmisión identificadas, cada día se notifican nuevos casos sospechosos en nuevas localidades. Han asegurado que "la respuesta debe superar el ritmo actual de transmisión" y añaden que "la respuesta médica internacional debe intensificarse sin demora, y aún quedan muchas carencias críticas por subsanar".

Según sus registros, 9 de cada 10 pacientes ingresados no han sido contactos rastreados y en la ciudad de Ituri solo se ha rastreado al 59% de los contactos.

A la crisis actual se suman otras afecciones ya existentes como la malaria, el sarampión, el cólera o la desnutrición, que agravan la situación de los congoleños. La accesibilidad tampoco facilita las cosas; una temporada de lluvias está por llegar y hará que sea más complicado desplazarse y podría interrumpir la atención sanitaria.

MSF es claro en las medidas a tomar: "Reforzar la vigilancia epidemiológica, mejorar la participación de la comunidad y garantizar el acceso del personal humanitario son prioridades fundamentales".

La Unión Africana trata de "acelerar la respuesta"

El jefe de la Agencia de Salud Pública de la Unión Africana —que opera como Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC)—, Jean Kaseya, viajó el martes a la ciudad de Bunia, capital de Ituri, con la intención de evaluar la situación y buscar una manera de acelerar la respuesta ante un brote de ébola que asola al país desde hace dos meses y medio y que a principios de semana ya había contabilizado 1657 fallecidos.

"Estamos aquí para escuchar a las comunidades y a los equipos de primera línea, evaluar lo que funciona y acelerar la acción allí donde la respuesta se está quedando atrás", ha afirmado Kaseya, que llegó a la capital acompañado de miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque entre ellos no se vio al director general de la entidad, Tedros Adhanom.

El jefe de los CDC de África ha asegurado que lo prioritario es "encontrar cada caso y cada contacto, proteger a los trabajadores sanitarios, acercar las pruebas y la atención a las comunidades, reforzar la confianza y movilizar los recursos necesarios", y ha añadido que "cada retraso da al ébola más espacio para propagarse".

Precisamente el compromiso de las comunidades africanas ante la epidemia es un punto clave que ha destacado Kaseya, quien anteriormente se ha reunido con Mohamed Yakub Janabi, director regional de la OMS en Uganda. Alabó su capacidad de gestión y contención del brote, que achacó al "liderazgo nacional fuerte [...] y acción coordinada".

El país fue uno de los territorios a los que se propagó el virus, pero el 16 de julio dieron el alta al último paciente que estaba ingresado tras el registro de 20 contagios confirmados y dos fallecimientos. El Gobierno ugandés declaró el país "libre de ébola" el 28 de julio después de 42 días sin nuevos contagios.

La actual epidemia se convirtió el pasado viernes en el segundo brote con más contagios registrados de la historia y en el mayor brote en cuanto a infecciones en la RDC. El caso más grave ocurrió en África Occidental entre 2014 y 2016, que sumó 28.000 contagios y 11.000 fallecimientos.