Los mares españoles se asfixian de calor: Baleares registra más de 33 ºC en sus aguas
- La boya de Dragonera marcó este miércoles 33,02 ºC, lo que supone el récord absoluto a nivel nacional
- El Mediterráneo está más de 4 ºC por encima de lo habitual; mientras que el Cantábrico supera la media en 3 ºC
El Mediterráneo occidental y el mar Cantábrico atraviesan uno de los episodios de calentamiento más intensos desde que se tienen registros. La temperatura superficial del agua se sitúa más de 4 ºC por encima de lo habitual en el Mediterráneo occidental y alrededor de 3 ºC por encima de la media en el Cantábrico, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que advierte de que estas temperaturas elevadas favorecen noches muy cálidas en las zonas costeras y aumentan la sensación de bochorno debido a la elevada humedad. Pero el impacto va mucho más allá del confort térmico.
A falta de confirmación oficial, la boya de Dragonera, en Baleares, registró este miércoles 33,02 ºC, lo que supondría el récord absoluto de temperatura superficial del agua medido por la red de boyas españolas de Puertos del Estado. Esa misma boya ya había marcado 31,87 ºC en agosto de 2024, lo que entonces supuso un récord que ahora ha sido superado en más de un grado. Al mismo tiempo, los análisis de Copernicus Marine detectan anomalías en el entorno del archipiélago balear cercanas a los 2 ºC, según estimaciones satelitales.
2026 está siendo un año excepcionalmente anómalo para la temperatura de las aguas que rodean al archipiélago balear. Abril y mayo ya fueron los meses más cálidos desde 1941, según AEMET, y junio quedó como el segundo más cálido, solo por detrás de 2025. A escala de todo el Mediterráneo, Copernicus certificó que ese mismo junio fue el más cálido jamás medido en la cuenca.
Más que una cifra aislada, los científicos consideran que este registro es un indicador del enorme calor que está acumulando el Mediterráneo. A diferencia del aire, el agua pierde temperatura lentamente, por lo que ese exceso de energía permanecerá almacenado durante semanas, incluso cuando el verano finalice y comience el otoño. En este sentido, recuerdan que un mar más cálido implica una mayor evaporación y, por tanto, una atmósfera con más vapor de agua disponible y un exceso de humedad que actúa como combustible para el desarrollo de tormentas intensas.
La principal preocupación se centra en el otoño, cuando las primeras irrupciones de aire frío en altura puedan encontrarse con un Mediterráneo todavía excepcionalmente cálido. Ese contraste favorece la formación de lluvias torrenciales y episodios de gran intensidad, aunque los especialistas subrayan que para que se produzcan fenómenos devastadores, como la DANA de Valencia de octubre de 2024, deben coincidir también otros factores. En cualquier caso, cuanto mayor es el calentamiento del mar durante el verano, mayor es la energía disponible para alimentar estos sistemas.
"Una barbaridad"
El investigador del Instituto Español de Oceanografía (CSIC) Manuel Vargas advierte de que el calentamiento del mar Mediterráneo avanza a un ritmo muy superior al de otros océanos y alerta de que sus efectos ya son visibles tanto en el ecosistema como en los fenómenos meteorológicos extremos.
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Transcripción completa
arte
lo recuerdan, nuestro metrólogo Gabriel...
...nos ha contado que la boya de esa Dragonera en Mallorca..
que pertenece a la red de observación del puerto y del estado, registró ayer
33
grados. Es la temperatura más alta registrada
hasta ahora en aguas españolas
Para hablar de este fenómeno nos acompaña Manuel Vargas, que es
investigador del Instituto Español de Oceanografía
del Grupo del Cambio Climático del Mediterráneo.
¿Qué tal? Buenos días.
Hola, buenos días. ¿Qué pasa?
con el Mediterráneo?
Porque ¿esto está ocurriendo, este fenómeno, en todos los mares del
planeta o el
Mediterráneo tiene unas características especiales para llegar a 33 grados?
Bueno, pues las dos cosas.
Pero una parte, sí está ocurriendo en todos los mares del planeta un
calentamiento
muy importante hay que recordar que por causa de este calentamiento global al
que estamos
asistiendo, la Tierra está reteniendo, está absorbiendo cada vez más energía,
pero el 90% de esa
energía va a los océanos en general pero luego en particular el mar
Mediterráneo se está
calentando más rápido que otros océanos.
De hecho, podemos hablar de que esas tendencias, que serían
esa velocidad a la que aumenta la temperatura en el Mediterráneo, en
algunas regiones puede llegar a ser
tres y cuatro veces superior a la que se está observando en otras partes del
planeta
¿Podemos decir que el Mediterráneo se va a convertir en un mar tropical?
Si es que no lo es
Pues mire, sí, pues esta afirmación que como ya llevamos bastantes décadas
ya
hablamos de cambio climático, aunque por desgracia se esté tardando en
tomarse
realmente en serio este problema o al menos en tomar las soluciones
necesarias,
pues al principio yo recuerdo esto como un poco exagerado, pero ahora realmente
creo que cada vez más
acertada esta expresión, porque esa misma temperatura que acaba de comentar
de 33 grados es una barbaridad
Por poner un ejemplo como más cotidiano, nosotros en nuestro grupo de
investigación
en el Instituto Español de Oceanografía empezamos a monitorizar, a hacer un
seguimiento de las aguas mediterráneas españolas allá por
principios de los años 90 y si alguien me hubiera dicho en alguno de los
registros que hacíamos
alguna de las medidas, que se habían medido 33 grados, no ya 33 grados, 30 o
28, bueno, 28
sí, 30 grados en las Islas Baleares, pues yo directamente hubiera dicho que
la medida estaba mal hecha
Esto revísalo porque el aparato se ha roto o pasa algo.
Sin embargo, cada vez es más frecuente estos
extremos. Cada año, en realidad, esto es un
Record, pero hay que recordar que cada año, cada verano, batimos
nuevos récords. Y otra cosa es que no solamente en
verano.
Claro, en verano es cuando es más llamativo, cuando vamos
a la playa podemos incluso nosotros percibir, notar que esa agua está más
caliente.
Pero esto que en realidad es lo que se llama una ola
de calor marina, igual que las olas de calor que sufrimos nosotros en la
atmósfera, se producen también en
invierno. De hecho, pasamos ya muchos meses
inmersos en olas de calor marina
Vamos a las consecuencias.
Y una de las más peligrosas es, y esto hay que contarlo
a los telespectadores, que un mar Mediterráneo tan caliente con esta
temperatura es
el combustible perfecto para fenómenos meteorológicos extremos, sobre todo de
cara
al otoño. En efecto, esta es una de las más
dañinas
Cuando llegue final de verano o el otoño y se producen esas bolsas de aire
frío en las
capas superiores de la atmósfera, eso es algo normal, recurrente en esta
región mediterránea cuando se encuentran
con ese mar muy cálido, pues se producen esas danas que, por desgracia,
todos
conocemos. Mientras mayor sea la temperatura del
mar, como muy bien has dicho, mayor es la energía que ese mar
va a inyectar a la atmósfera y, por tanto, van a ser más destructivas.
Hay otros fenómenos también
que se agravan mucho con estas altas temperaturas.
También es habitual que luego en otoño,
en invierno, tenemos esos temporales que el oleaje causa daño en el litoral,
en las construcciones que tenemos en primera línea de playa.
¿Qué ocurre? Que este mar cada vez más cálido,
también uno de los efectos
es que tiene un nivel más alto, es decir, está subiendo el nivel del mar.
Y uno podría decir, bueno, sí, esos
temporales siempre ocurren y ese oleaje siempre ha sido destructivo pero si el
nivel de partida
del que sobre el que se producen esos temporales ya es un nivel del mar mucho
más alto pues también esas tormentas
provocarán más daño en esas construcciones, en esas
infraestructuras que tenemos en el litoral.
¿Y qué pasa con las
especies de peces? Porque contábamos, por ejemplo, que en
Murcia han notado en el mes pasado, en julio, un
descenso del 15% en la captura de muchas especies de peces que huyen de
estas temperaturas tan cálidas
En el caso de las especies de peces tenemos que ser cautos
porque es verdad que hay muchos factores que intervienen.
Si el único fuese el calentamiento, pues es obvio que podríamos..
atribuirlo. Lo que sí es cierto, esto no cabe duda,
es que a medida que van aumentando las temperaturas del mar,
aquellas especies que tienen preferencias por temperaturas más
bajas, pues no tienen más remedio que ir migrando,
desplazándose hacia los polos.
Y esto ya se ha observado.
En el caso concreto del Mediterráneo tenemos un problema
Si usted está en el Atlántico, en una latitud parecida a la nuestra, entre 36
y 42 grados,
pues bueno, tiene todavía margen para seguir subiendo.
Pero en el Mediterráneo llega un momento en que se encuentra con la
costa, las costas de Francia, de Italia, de Grecia, y ya no pueden
seguir subiendo.
Entonces, evidentemente hay preocupación
porque estas especies que no puedan migrar más hacia el norte, pues
sufrirán importantes descensos
en sus poblaciones e incluso algunas desaparecerán.
Luego ya no es solo los peces, porque los peces, como estamos hablando,
tienen esa capacidad de moverse, pero luego hay otras especies de corales,
gorgonias, esponjas, que viven
pegadas al fondo marino, esas no tienen esa capacidad de desplazarse.
Y entonces cuando se producen esas temperaturas
tan altas, esas olas de calor marino de las que hemos hablado, pues se producen
lo que se llaman fenómenos
de mortalidad masiva.
Es decir, estas especies pueden aguantar un día, dos días, que te suban
mucho las temperaturas.
Lo que no
están capacitadas es para soportar muchos días seguidos de temperaturas
extremas
Y entonces, pues, simplemente se producen estas mortalidades, este tipo
de especies que viven en los fondos marinos
Pues Manuel Vargas, investigador del Instituto Español de Oceanografía,
gracias por acompañarnos en el canal 24 Horas y comentar
con nosotros este fenómeno, el calentamiento del Mediterráneo con este
récord de ayer de la boya de esa dragonera 30
grados, frente a las costas de Mallorca, que como usted muy bien ha
dicho, es una auténtica barbaridad.
Gracias y buenos días
Gracias a
vosotros
"En todos los mares del planeta está ocurriendo un calentamiento muy importante. Por causa de este calentamiento global al que estamos asistiendo, la Tierra está reteniendo cada vez más energía, y el 90% de esa energía va a los océanos. Pero luego, en particular, el mar Mediterráneo se está calentando más rápido que otros océanos. De hecho, podríamos decir que esa velocidad a la que aumenta, en algunas regiones, puede llegar a ser tres y cuatro veces superior a la que se está observando en otras partes del planeta", afirma en una entrevista concedida al Canal 24 Horas de RTVE.
Sobre la posibilidad de que el Mediterráneo llegue a comportarse como un mar tropical, Vargas considera que se trata de una idea cada vez más factible: "Esta afirmación parecía hace años un poco exagerada, pero ahora, realmente, creo que cada vez es más acertada. Esta misma temperatura de 33 grados registrada en Dragonera es una barbaridad".
El investigador recuerda que, cuando su equipo comenzó a monitorizar las aguas españolas del Mediterráneo, a principios de los años noventa, registros como los actuales parecían impensables: "Si alguien me hubiera dicho entonces que se habían medido no ya 33 grados, sino 30, yo directamente hubiera dicho que la medida no estaba bien hecha. Sin embargo, cada vez es más frecuente. Esto es un récord, pero es que cada verano batimos nuevos récords".
Respecto a las consecuencias, Vargas explica que un Mediterráneo más cálido aporta más energía a la atmósfera y favorece episodios meteorológicos más intensos. "A finales de verano, y cuando llegue el otoño, y se producen esas bolsas de aire frío en las capas superiores de la atmósfera, cuando se encuentran con este mar muy cálido se producen esas danas. Cuanto mayor sea la temperatura del mar, mayor es la energía que ese mar va a inyectar a la atmósfera y por tanto van a ser más destructivas".
Carabelas portuguesas en el Cantábrico
El aumento de la temperatura también está alterando el equilibrio ecológico del mar. Las aguas más cálidas facilitan la expansión de especies propias de latitudes tropicales y subtropicales, algunas de ellas invasoras. Entre las que más preocupan figuran el pez león, un depredador venenoso que altera las poblaciones de peces autóctonos, así como distintas especies de algas, cangrejos y medusas que encuentran ahora condiciones más favorables para establecerse.
El calentamiento también está modificando un ecosistema tradicionalmente mucho más fresco como el Cantábrico. La temperatura del agua supera en torno a 3 ºC los valores normales para estas fechas, una situación que ayuda a explicar la presencia cada vez más frecuente de carabelas portuguesas en las playas del norte peninsular.
Aunque suelen confundirse con medusas, las carabelas portuguesas son organismos diferentes, también dotados de tentáculos con una potente toxina. El agua más cálida, unida al escaso oleaje característico del verano, favorece su supervivencia y facilita que el viento las acerque a la costa.
La presencia de carabelas portuguesas ha obligado a activar avisos en numerosas playas del País Vasco. En Gipuzkoa, Zarautz ha llegado a izar la bandera roja, mientras que otras playas, incluidas las de San Sebastián, han mantenido la bandera amarilla con aviso específico por medusas. Los servicios de emergencias han atendido recientemente a numerosas personas por picaduras en playas de Bizkaia y Gipuzkoa.
La situación también se ha extendido a Asturias y Cantabria. Solo a finales de julio se contabilizaron 84 picaduras en una semana en playas cántabras como El Sardinero y Noja, una cifra que obligó a valorar restricciones temporales al baño.
Los especialistas apuntan a que el calentamiento del Cantábrico está ampliando el área donde estas colonias pueden sobrevivir. A ello se suma la disminución de algunos depredadores naturales, como las tortugas marinas o los peces luna, un factor que puede favorecer la proliferación de estos organismos.