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‘Informe Semanal’ analiza la subida de temperatura en el Ártico durante la primera mitad del 2020, en cinco grados por encima de lo normal. El verano probablemente acabará siendo el más cálido de la historia.
Un equipo del programa ha viajado a Verjoyansk, una ciudad en Siberia donde se ha batido el récord de temperatura (38 grados) jamás registrada al norte del Círculo Polar. También han estado en Yakutsk, la capital de la inmensa región siberiana de Yakutia, construida sobre permafrost. La capa de hielo perpetuo congelado hace milenios se está derritiendo y los edificios empiezan a derrumbarse. El avance alarmante del calentamiento se aprecia claramente en el cráter de Batagay, el mayor del mundo, que crece a un ritmo nunca visto. Ecologistas, científicos y ciudadanos piden “hacer algo” ya para frenar las consecuencias del cambio climático.

Situada más de 100 kilómetros al norte del Círculo Polar, la estación meteorológica de Verjoyansk, en el Ártico ruso, funciona desde 1888. Cada tres horas miden la radiación solar, las precipitaciones o la fuerza del viento. Así como la temperatura del aire y de la tierra, con termómetros especiales. Sus trabajadores están acostumbrados a batir récords de frío y nadie esperaba saltar a las noticias de todo el mundo por un máximo histórico de calor.

El calentamiento global nos está obligando a reconsiderar el paradigma energético que viene funcionando en todo el mundo desde la primera revolución industrial. Entre las grandes empresas del sector que están abanderando este tránsito está Iberdrola. Su director de Cambio Climático es Gonzalo Sáenz de Miera.

Vuelven a saltar las alarmas por el aumento de temperatura del planeta: el último mayo ha sido el más cálido de la historia. Lo ha anunciado el programa espacial europeo Copérnico, que observa el cambio climático desde sus satélites. La paralización de la actividad por el coronavirus ha reducido las emisiones contaminantes pero no ha frenado el calentamiento global. Se han registrado temperaturas muy superiores a lo normal, especialmente en las regiones gélidas. En Siberia, por ejemplo, ha habido casi diez grados por encima de lo habitual y se han visto zonas donde nunca el deshielo había comenzado tan pronto. También en Alaska la primavera ha sido particularmente suave; ya había áreas sin nieve desde el mes de febrero. El aumento medio en mayo ha sido de 0,6 grados centígrados y los expertos anticipan un verano con picos abrasadores.