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El calentamiento del mar deja su huella en el ecosistema del Cantábrico oriental, aseguran los expertos

  • La asociación naturalista Verballenas detecta cambios visibles en el mar, tras quince años de actividad
  • Hay variaciones en los comportamientos de especies habituales de la zona y llegan otras de aguas cálidas
El calentamiento del agua del Cantábrico atrae a nuevas especies marinas y aleja a otras habituales
VERÓNICA ELORZA (RTVE País Vasco)

Algo está cambiando en el ecosistema del Golfo de Bizkaia. Y es compatible con la constante subida de la temperatura del agua. Lo dicen desde la asociación naturalista Verballenas, que lleva quince años organizando salidas en barco desde Santurtzi para ver cetáceos en alta mar. En este tiempo han observado cambios en la distribución de numerosas especies marinas.

Uno de los ejemplos más llamativos, aseguran, es el del calderón común o calderón de aleta larga. Hasta hace una década era frecuente avistar grupos durante la época estival, pero ahora es un acontecimiento excepcional. También era habitual ver grupos de delfín común relativamente cerca de la costa durante la época estival, mientras que ahora es necesario navegar mar adentro para encontrarlos, incluso más allá del borde de la plataforma continental.

El calentamiento del agua, explican desde Verballenas, no afecta directamente a estos animales, sino a las presas que les sirven de alimento. Por ejemplo, la anchoa se encuentra cada año más al norte. Así que se puede hablar de un efecto secundario para los cetáceos, que persiguen a sus potenciales presas. A finales de junio, se registró una temperatura del agua de 25,2 grados en la Bahía de la Concha, en San Sebastián.

Especies de aguas cálidas

Unas especies se alejan, mientras otras se acercan. Se trata de especies propias de regiones tropicales y subtropicales. El año pasado, un equipo de esta asociación observó por primera vez en libertad en el Golfo de Bizkaia un cachalote enano. Nunca se había documentado su presencia en estas aguas. La presencia de las tortugas bobas es mucho más evidente y abundante. Hace quince años apenas se veían.

El verano pasado, Verballenas avistó por primera vez un tiburón martillo. Y cada año es más habitual ver peces voladores, llampugas o peces dorados, incluso marlines o peces velas del Atlántico, que hasta hace poco eran excepcionales. Un caso destacable es el de las carabelas portuguesas. Hace diez años, recuerdan desde esta asociación, se podía ver alguna en alta mar. Pero llevamos tres veranos consecutivos con llegadas importantes a las playas de la costa vasca.

Quince años con la vista en el mar

La asociación Verballenas nació hace quince años en la localidad vizcaina de Santurtzi, formada por un grupo de naturalistas apasionados por el mar. Su principal actividad es hacer salidas para ver cetáceos en el Golfo de Bizkaia, uno de los mejores lugares de España para observar a estos grandes mamíferos marinos. La ballena azul, el rorcual común, la yubarta, el cachalote, las orcas o las marsopas son algunos de los animales más avistados.

A todos ellos hay que sumar delfines, calderones, ballenas picudas o zifios y hasta 46 especies de aves marinas. Para Gorka Ocio, de Verballenas, uno de los momentos más emocionantes de estos tres lustros fue la primera vez que avistó una ballena azul de 30 metros de longitud. "Para mí fue muy bonito porque las había visto en otras partes del mundo", dice, "pero verlas a la puerta de tu casa es un auténtico privilegio". Ocio segura que han puesto a Santurtzi en el mapa ballenero: "además de por sus sardinas, ahora es conocida por sus ballenas".