La vida truncada de Faten, la futbolista marroquí fallecida en el cruce a Ceuta que soñaba con jugar en Europa
- La deportista había pedido visado para España en consulado en Tánger
- Su entrenador y sus compañeras de equipo todavía están conmocionados
Ha sido una de las primeras víctimas mortales durante la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta de forma irregular a la que se le ha puesto cara y nombre. Su nombre es Faten, tenía 26 años, era de Tetuán y soñaba con ser futbolista profesional. Jugaba en el Magreb Athletic de Tánger.
Su entrenador, Omar, explica a RTVE que todavía está conmocionado por la noticia de la muerte de la joven.
"Cuando me llamaron para decirme que una chica del equipo intentó cruzar a Ceuta y me dijeron que era Faten, no me lo podía creer —rememora—. Hablé con la familia y me confirmaron la noticia. Ha sido una conmoción".
El sueño de Faten era ir a Europa para quizás triunfar como futbolista algún día. A su entrenador le recordaba al exjugador del Real Madrid Sergio Ramos, porque jugaba como lateral izquierdo.
"Hasta que vi el funeral no acepté que era verdad"
Pocas personas del entorno de Faten sabían que había pedido visado para viajar a España en el consulado en Tánger.
Para Malak, una de sus compañeras de equipo, era como una miembro más de su familia. "Hacíamos muchas cosas juntas. Hasta que vi el funeral no acepté que era verdad, no pude asistir", lamenta.
La mala fortuna quiso que al día siguiente de la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta llamaran a la madre de Faten para informar de que la joven había conseguido visado para ir a España.
Faten es una de los 80 muertos, según la cifra proporcionada por las autoridades españoles, registrados por la entrada de forma irregular de 72.000 inmigrantes en la ciudad autónoma la semana pasada. La ONG Caminando Fronteras eleva a 141 el número de fallecidos y apunta que 63 cadáveres se recuperaron en territorio marroquí. El Gobierno marroquí sostiene que 11 personas fallecieron.
Tras la entrada del pasado 30 de julio, el Gobierno ha calculado que unas 2.000 personas permanecen en el enclave español. La Delegación del Gobierno está acondicionando una explanada próxima a la playa del Trampolín de Ceuta, donde están acampados cerca de un millar de migrantes —principalmente subsaharianos— para atender sus necesidades. Se están instalando diez baños, una treintena de duchas y unas carpas para darles sombra.
La Policía Nacional mantiene una vigilancia especial en la zona, donde la Cruz Roja repartió ayer hasta 2.000 bolsas de alimentos y bebidas entre estas personas que no se han acogido al retorno voluntario a Marruecos.