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Los subsaharianos que entraron a Ceuta huyendo del hambre y la guerra: "No es que quiera quedarme, es que lo necesito"

Playa soleada con multitud de hombres de piel oscura, uno con camiseta de Brasil '10'. Mar azul y colinas verdes al fondo.
Los subsaharianos que entraron a Ceuta huyendo del hambre y la guerra Marta Rey

La gran mayoría de migrantes que cruzaron a Ceuta esta semana eran de Marruecos y muchos de ellos vagaron por las calles del enclave fronterizo durante días hasta que se fueron, empujados por las autoridades y agotados tras pasar jornadas enteras sin comer. Sin embargo, en los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la ciudad autónoma, la realidad es otra. Allí, los marroquíes son minoría y conviven con más de mil personas que han recorrido un largo camino desde el África Subsahariana.

"¿Van a encontrar una solución para nosotros?", pregunta Zeid, un joven de 26 años procedente de Sudán. Allí, la población sobrevive a una larga guerra que en tres años ha dejado a más de 34 millones de personas con necesidad de asistencia humanitaria, según la ONU. "Quiero saber... si la gente de Marruecos se ha ido, ¿ahora la Cruz Roja nos puede ayudar?", dice Zeid, que se pregunta una y otra vez por qué nadie les da comida.

El edificio del CETI está rodeado desde hace días de centenares de personas, la mayoría de países como Sudán, Somalia, Eritrea o Nigeria, tiradas por el suelo y esperando una información que no les llega. Se quejan de que no hay organizaciones que les presten ayuda y relatan que llevan días sin comer. "Los marroquíes vienen de cerca, los negros venimos de muy lejos. No puedo volver, necesito quedarme en España", se lamenta Zeid, que cuenta a este medio que llegó a Ceuta hace cinco días, "antes de que llegaran muchos".

Migrantes en el CETI Henry Nicholls / AFP

"Buscamos estar seguros"

Ibrahim tiene 16 años y llegó a Ceuta hace una semana, cuando apenas habían empezado a cruzar las más de 50.000 personas que se agolparon en la frontera. Dice que lleva días sin comer y que su familia está lejos, pero eso no le preocupa tanto como que le manden de vuelta al país del que huyó. "El gran problema de Sudán es la guerra", relata a RTVE Noticias. La mayoría de sudaneses que están en la zona llevan años fuera de su país, vagando de un lado a otro en busca de un asilo que esperan encontrar en Europa y vieron su oportunidad esta semana. "Buscamos estar seguros", dice.

"Libia, Túnez, Marruecos. Un poco en cada sitio", enumera Ibrahim al recordar los países por los que pasó después de dejar atrás el suyo. A su lado, Mohamed, natural de la ciudad marroquí de Rif, traduce del árabe al español lo que le van dictando algunos migrantes del sur de África. "No quiero volver a Marruecos, he andado mucho desde Sudán", le dicen.

"No es que queramos quedarnos, es que lo necesitamos", dice Zeid, que ha visto cómo la policía llevaba a otros a la frontera e insiste en que él tiene que quedarse en Ceuta. Fade, también sudanés y de 16 años, asegura que en la frontera permitían pasar a los marroquíes, pero no a los "hombres negros", aunque él logró entrar. "Sabe" que tiene derecho a asilo por venir de un país en guerra y lleva en su mano derecha la pulsera que le pusieron cuando llegó a la ciudad autónoma, el primer paso de lo que fue una suerte de registro a las puertas del CETI.

"Nos han dicho que si tenemos pulsera, es que nos vamos a quedar", relata Zeid. Pero los días pasan y sigue con el estómago vacío esperando respuestas. El CETI tiene capacidad para 512 personas, pero lleva tiempo desbordado y, de hecho, en este momento mantiene una ocupación de más de 700 migrantes. Fuera, miles de personas esperan a que haya un sitio para ellas, tanto en las calles como escondidos en los montes de alrededor.

Migrantes en el CETI Henry Nicholls / AFP

"Antes nos daban comida, ahora nada"

Sahan es de Chad y asegura a RTVE Noticias que, aunque no sabe exactamente cuántas, hay muchas personas de su país intentando quedarse en Ceuta en busca de asilo. "Cuando llegué (a principios de esta semana) nos daban comida tres veces al día. Luego llegaron miles y miles de personas y dejaron de darnos. Lo han bloqueado todo", relata.

Ashman y Zaid son de Eritrea, pero se conocieron en Túnez, desde donde viajaron juntos hacia Ceuta. "La situación allí no es fácil. Salimos en 2012, pero después fuimos a Sudán y también tuvimos que salir por la guerra. Por el camino, he perdido a seis amigos", relata Ashman a RTVE. Después, el joven pasó por Algeria y Marruecos, hasta que hace unos días logró cruzar a España. "No queremos volver allí", aseguran.

Más tarde, desde el CETI parte una marea de migrantes hacia la playa del Trampolín. Han escuchado que allí les van a dar comida, aunque el revuelo impide entender con claridad de dónde viene la información. Allí, agentes antidisturbios han creado un perímetro y les impiden volver hacia atrás, amenazándoles con pistolas de pelotas de goma.

Migrantes en la playa del Trampolín y un agente antidisturbios RTVE

"Miedo" de que les lleven de vuelta a la frontera

En la orilla, una joven sudanesa trata de entender qué está pasando. A su lado, su hermano Mohammed abraza a su hermana pequeña, de apenas siete años. Han llegado solos a Ceuta, aunque Mohamed fue el primero en cruzar, y temen que les lleven de vuelta al Tarajal. "No queremos volver, tenemos miedo de que nos lleven a la frontera", explica la joven, que después intenta llevar a sus hermanos a otra zona.

Jóvenes sudaneses en la playa del Trampolín Marta Rey

Tras una larga espera, el Ejército empieza a repartir agua. "Pero lo que necesitamos es comida", aseguran algunos, que ya habían saciado su sed en las duchas de la playa. Entre tanto, otros buscan un bolígrafo desesperadamente. La asociación Elín, de Ceuta, ha repartido papeles en los que se lee 'Listado de personas migrantes en la calle', en los que ellos anotan sus nombres. Sin embargo, muchos no han entendido muy bien para qué, aunque lo escriben con la esperanza de que sirva de ayuda. Desde la organización aseguran que quieren tomar sus datos porque algunos son "susceptibles de solicitar asilo" y para asegurar que "no se produce una vulneración de sus derechos".

Migrantes beben agua en la playa de El trampolín RTVE

Daudari ha anotado su nombre en uno de esos papeles y espera que sirva para poder solicitar el asilo. Tiene 25 años y viene de Somalia, de donde salió en 2024. "Sudán, Libia, Algeria..., después Marruecos", dice, enumerando los países en los que ha estado antes de llegar nadando a Ceuta. En la mano, lleva el brazalete del CETI y, aunque el hambre aprieta, asegura que esperará lo que haga falta. "Ha entrado mucha gente y eso es un gran problema", lamenta.

"Muchos marroquíes se han ido pero los africanos seguimos aquí. La situación es muy mala en Somalia. Están matando gente, pasamos hambre, no tenemos seguridad. Solo he venido aquí para estar a salvo", concluye.