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Migrantes escondidos sin recursos y el dilema de algunos vecinos ceutís: "¿Cómo no les vas a dar algo de agua?"

Mujer con vestido morado y blanco camina con pan y agua. Multitud de hombres jóvenes espera frente a edificio con "Hola" y horarios 7:00-22:00.

En una calle en cuesta de la barriada de Huerta Molino, en Ceuta, hay dos jóvenes escondidos detrás de unas escaleras. "La vida aquí va poco a poco. Con la gente bien, con la policía no", cuenta uno de ellos, Muhad, un muchacho de 20 años que hace dos días cruzó a nado hacia la ciudad autónoma junto a su amigo Hachim, de 17. Ambos eran "muy amigos" de Mohamed, otro joven de 19 que salió con ellos de Marruecos, pero que murió al intentar cruzar la frontera. En los alrededores y en otras zonas del enclave hay más como ellos, migrantes que intentan evitar a toda costa que la policía o el Ejército les lleven hacia la frontera.

"Él sabía nadar. Fue al llegar a la valla... había mucha gente e intenté ayudarle, pero estaba lejos y no podía", cuenta Muhad sobre la muerte de su amigo, fallecido como otros muchos a escasos pocos metros de Ceuta. "Murió mucha gente. Yo le gritaba dale, dale, dale Mohamed, pero le vi ahí...", recuerda el joven, sin poder terminar la frase. La familia del joven no sabe que Mohamed no logró cruzar a España, ni la de Muhad que él sí que lo ha conseguido. Desde hace días buscan desesperadamente la manera de hablar con ellos. Según cifras oficiales, al menos 57 personas murieron en el mar al intentar entrar en Ceuta.

Muchos migrantes se esconden en la ciudad

Las escaleras que sirven de escondite a dos jóvenes migrantes Marta Rey

"Hemos intentado ir (al centro de acogida de migrantes), pero está lleno", expone a RTVE Noticias Muhad, que habla español y traduce también lo que le va diciendo su amigo, escondido a su lado. "Intento buscarme la vida, tengo solo a mi madre en Marruecos y a mi hermano pequeño, que está enfermo, necesita insulina", dice. "Hachim juega al fútbol y quiere jugar aquí. Le gusta mucho el Barcelona", explica después, mientras su compañero de viaje asiente. "Lamine Yamal, Pedri... a mí también me gustan".

Unas calles más abajo, Mohamed Ali, un vecino del barrio, sale de casa con una garrafa de agua en las manos. "Los ceutíes ya estamos más o menos acostumbrados y ayudamos en lo que se pueda", relata a este medio. La situación, dice, es lamentable. "Solo hay que imaginárselo. Venir de otro país sin nada, la mayoría sin recursos. Llegan aquí y ven comercios cerrados, no tienen dónde comprar alimentos [...] ¿Cómo no les voy a ayudar si me piden hacer una llamada?", dice este hombre nacido en Ceuta, que asegura que nunca había visto algo así.

Días sin comida

Poco antes, María José, otra vecina de la zona, señalaba a este medio en qué lugares se ocultaban más personas. "Los que están escondidos calladitos son los que están intentando quedarse. Vienen de todo tipo, como en todas partes, pero los que estamos aquí nos sentimos inseguros porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar", dice, y explica que todos han dormido en la calle y que en su zona no ha habido ningún altercado.

"Nos dicen por redes que no les demos nada, para que se vayan", continúa María José, que asegura que es la información que circula en distintos grupos de WhatsApp con gente que está "metida en la Policía". "Pero si tu ves a dos criaturas que están pasando hambre, que lo están pasando mal y que están debajo de tu portón, que no están dando guerra. ¿Tú no les vas a dar una botella de agua?", afirma, mientras denuncia que los ceutís se sienten "completamente abandonados".

Tras permanecer cerrados desde el jueves, muchas tiendas han empezado a abrir sus puertas para abastecer a los vecinos, pero muchos migrantes llevan días sin comer y se quejan de que en muchos supermercados no les dejan pasar. En otros sí pueden hacerlo, aunque es habitual que les hagan ponerse a la cola porque los dueños dejan pasar primero a los clientes locales. "En los comercios pequeños sí podemos comprar. Mercadona no quiere que entremos", dice Muhad.

"Les quiero ayudar, pero son muchas personas"

"Es solo lo básico. Agua, comida, para evitar cualquier cosa que pueda pasarles. Se ha juntado que la temperatura estos días es altísima", argumenta Mohamed. "Por un lado está eso, pero por otro el porvenir de la ciudad. Entró casi la misma población de Ceuta y están aquí en la calle. Son personas y quieres ayudarlas. Pero son muchas personas", continúa este ceutí, que cree que aunque muchos busquen "mejorar su vida", también puede haber "delincuentes". "Hay de todo y hay que prestar atención", advierte este hombre nacido en Ceuta que no recuerda haber visto nunca algo parecido en su ciudad.

Fátima también ha ayudado a varias personas estos días. "¿Qué culpa tiene la criatura? No tenemos que ser mala gente", declara a RTVE esta mujer, que vino a Ceuta cuando era muy pequeña. "Al lado de mi casa hay tres o cuatro chicos y una mujer con sus dos hijos", asegura .

La mayoría de los más de 50.000 migrantes que, según datos oficiales, entraron en Ceuta en los últimos días han vuelto a cruzar al lado marroquí por la frontera del Tarajal, pero otros siguen en la ciudad autónoma. Un equipo de RTVE ha comprobado que hay muchos más en otros lugares recónditos, alejados del centro y de la presencial policial, como en colinas cercanas al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). No solo son marroquís, también hay sudaneses que huyen de la guerra en su país y que esperan poder pedir asilo. Sin embargo, vehículos del Ejército y de la Policía empezaban a desplazarse hacia allí.

"No vengo a robar, vengo a buscarme la vida. Si quisiera robar, hay mucha gente rica en Marruecos", defiende Muhad, que quiere subir hacia Europa porque tiene familia en Países Bajos y en Italia. "Hablo español, italiano, estoy formado", subraya el joven, que insiste en que solo quiere trabajar. Se ha formado como electricista y en su país también trabajó como pintor. Al preguntarle sobre lo que va a hacer en las próximas horas, tiene claro que lo único que le queda es encomendarse "a la suerte".