La crisis de vivienda determina qué y dónde estudiar más allá de las notas de la PAU: "Alojarse es una carrera de fondo"
- Los estudiantes destacan que encontrar alojamiento es su primera preocupación, por encima de las notas de corte
- Las residencias públicas pueden ser una alternativa más asequible que el piso compartido en algunas universidades
Los estudiantes ya no se enfrentan solo a la nota de corte que establece cada Universidad para optar a una carrera determinada, ahora el coste de la vivienda es un factor clave a la hora de elegir titulación. Conseguir un piso asequible en la ciudad de destino es una tarea que se complica por el alza de los precios de los alquileres que no encuentra tope.
La imagen es la misma cada año, colas de estudiantes frente a inmobiliarias para ser de los primeros en conseguir una habitación que entre en el ajustado presupuesto que tienen, ya que muchos no cuentan con ingresos fijos y dependen de familiares o becas.
"Los precios están carillos, la verdad, para lo que realmente se encuentra. Muchos pisos tienen ventanas viejas, humedades… los precios están disparados", cuenta a RTVE Sara, estudiante en Santiago que ha pasado horas frente a las oficinas en las que espera encontrar una solución. Allí apuntan en listas sus nombres y buscan personas con necesidades similares para, posteriormente, hacer un "tour" por los pisos que están disponibles.
Horas de cola ante una inmobiliaria para buscar piso de estudiantes en Santiago RTVE.es
"Se trata de una carrera de fondo", asegura otro estudiante que también se encuentra en esa cola, "en septiembre no queda nada, es quien llegue antes". La entrega de llaves de anteriores inquilinos que abandonan los pisos suelen ser en los meses de junio y julio, mismo momento en el que nuevos estudiantes se lanzan a la búsqueda de una vivienda. Se turnan entre quien deja las llaves y quien las recoge, momento que se aprovecha en muchas ocasiones para subir los precios.
El rango que están dispuestos a pagar varía entre los 250 y los 700 euros por habitación, según nos cuentan. Las zonas de búsqueda también cambian, la plataforma HousingAnywhere publicó en junio que los filtros para buscar residencia según barrios aumentó un 35%, demostrando que los nuevos alumnos quieren alejarse de zonas céntricas donde los precios aumentan sin parar.
"Tuvimos que dar toda nuestra intimidad"
Patricia y Kou son pareja, ambos son de la isla de Tenerife y estudian un doble grado en Madrid. El primer piso al que accedieron se encontraba en mal estado y fue un piso okupa que la casera, dicen, quiso alquilar de formar ilegal. Entre los dos pagaron 1.500 euros por reserva, mes de fianza y mes en curso, y no pudieron recuperar su dinero tras marcharse al mes de entrar a vivir. Encontraron una habitación de 10m2 que les costaba 750€, gastos aparte, mientras que un compañero suyo pagaba lo mismo con una habitación de 6m2.
Ahora viven en El Escorial, a más de dos horas de su universidad, en un piso por el que pagan 800 euros al mes. Aquí la dificultad fue la desconfianza sobre su solvencia. La renta de sus familias, nos explican, no pasaba la "inspección de garantía" que los propietarios fijaban en unos 5.000€ mes, por lo que "tuvimos que llorarle a los caseros". Cuentan que le mostraron los ingresos que les hacían sus padres y los gastos mensuales que tenían para demostrar que podían costearse el estudio en el que actualmente residen: "Tuvimos que dar toda nuestra intimidad".
Según el Consejo de Juventud de España, el alquiler por habitaciones ha crecido un 85,4% desde el 2022 y el precio medio de una habitación alcanza ya los 400€ mensuales.
Un informe de idealista refleja lo caro que puede ser un alquiler dependiendo de la zona. La Comunidad de Madrid registra un precio de 21,7 €/m2 y se convierte en la región que mayor precio por metro cuadrado registra. Le siguen de cerca Baleares (20,2 €/m2) y Cataluña (17,6 €/m2). Por otro lado, las más baratas son Castilla-La Mancha (8,7 €/m2); Murcia (9,5 €/m2) y La Rioja (9,6 €/m2)
A la subida de los precios se suman las malas condiciones en las que se suelen encontrar los inmuebles, nos insiste Paloma, sevillana que se ha mudado a Madrid para estudiar un máster. Tardó meses en encontrar un piso. Más allá de los precios "desorbitados", dice, las habitaciones "dejaban mucho que desear", con ventanas minúsculas y espacios muy reducidos. "He visto pisos en los que convivían hasta siete personas, sin zonas comunes y con solo dos baños. Te cobraban 600€ por habitación en época de verano, pero luego te subían el precio a 900€ cuando empezaba el curso". También relata que en un piso tuvo que hacer varios arreglos para evitar que el casero les restase, a ella y sus compañeros, dinero de la fianza.
Al igual que Paloma, muchos estudiantes usan las plataformas habituales de alquiler online, pero migran a las redes sociales, donde pueden hablar con el resto de inquilinos del piso y encontrar opciones que, si bien no son mucho más asequibles, sí que encuentran viviendas con mejores condiciones.
Las residencias, ¿alternativas más económicas?
Una opción diferente al alquiler de pisos, que puede convertirse en un dolor de cabeza para el estudiante y su entorno, son las residencias públicas. Muchas ofrecen una pensión completa y mantenimiento (limpieza de sábanas, toallas, habitación...), mientras que otras solo arrendan el espacio. La ciudad también importa, pues a más cantidad de estudiantes universitarios y mayores precios de vivienda, suben también los precios de las residencias. Es la ley de la oferta y la demanda.
Si nos fijamos en las comunidades autónomas más asequibles, queda así:
- En Castilla-La Mancha un estudiante puede disfrutar de una habitación individual y mantenimiento de esta por 458€ al mes, cifra que se reduce si se escoge una doble, hasta los 417€.
- En La Rioja, la cantidad baja aún más, hasta los 268€ mensuales, e incluye pensión completa y manutención.
- En Murcia sube un poco más, por 460€ que solo incluye alojamiento individual, que se puede reducir a 384€ si se comparte la habitación.
Mientras, en las ciudades con más afluencia y mayor coste de vida, suben los precios:
- Barcelona es la más cara, desde 590€ hasta 2.335€ al mes.
- En Madrid los precios oscilan desde 535€ por habitación doble en régimen de solo alojamiento, hasta 830€ por apartamento. Con pensión completa, los precios rondan de los 895€ una habitación para dos personas a 1.190€ un apartamento.
- En las Islas Baleares las habitaciones más baratas parten de los 647€ hasta los 1.057€.
No todas las residencias son públicas, proliferan las privadas, que ofrecen más servicios y espacios de ocio a quien allí resida, pero el precio puede duplicarse e incluso triplicarse.