De becario a contratado: las prácticas empresariales son la vía de acceso al empleo para el 40% de los jóvenes
- En tecnología o ingeniería, ocho de cada diez becarios se convierten en empleados
- La tasa de desempleo juvenil en España se sitúa por encima del 24%
"Sin prácticas probablemente no habría encontrado trabajo de lo que estudié". Así de rotunda se muestra Nerea Echarri cuando desde RTVE Noticias le preguntamos por el papel de los contratos de formación: "Son una pasarela directa al empleo, la única forma de adquirir la experiencia laboral que te piden en las empresas". Nos cuenta que llegó de rebote a su actual puesto: "Yo estaba en la universidad y ni siquiera pensaba mucho en mi futuro laboral, pero fui entrando y conociendo mi sector, el periodismo, donde es muy difícil encontrar trabajo y enseguida vi la utilidad de las prácticas porque son la única forma de estar en contacto real con la profesión. Estuve unos 10 meses de beca en total porque cuando se terminó mi convenio con de la universidad, alargué mi periodo en pruebas con otro curso y luego ya me contrataron".
Roberto Sol cuenta a RTVE Noticias que también se considera privilegiado: "Yo estuve de prácticas solo tres o cuatro meses y enseguida me ofrecieron ser indefinido porque las circunstancias de la empresa jugaron a mi favor: hubo gente que se fue en ese momento y enseguida confiaron en mí y me ofrecieron un contrato laboral".
Nerea y Roberto forma parte del 42% de jóvenes españoles que según el Eurobarómetro de la Comisión Europea consigue trabajo directamente en la misma empresa donde realiza sus prácticas. Una cifra que crece hasta cerca del 70% si se tienen en cuenta los seis meses posteriores al fin del periodo de formación, según Adecco. Además, nuestro país está ligeramente por encima de la media europea. En el conjunto de los 27 el 39% de los jóvenes accede al mundo laboral a través de contratos de formación.
Las cifras que maneja Randstad son aún más optimistas: Según los datos de entidades de gestión de talento joven, más del 52% de los estudiantes universitarios que realizan prácticas formativas de calidad reciben una oferta de contratación directa por parte de la empresa. Además, para aquellos que no se quedan en la misma compañía, la empleabilidad al cabo de un año supera el 85%. Si miramos los Contratos para la Obtención de la Práctica Profesional (dirigidos a recién titulados bajo el marco de la reforma laboral), la tasa de conversión directa en contratos indefinidos se sitúa en torno al 41%, una fórmula que se presenta como una de las vías de estabilización de empleo joven más potentes del mercado.
Los departamento de recursos humanos de las empresas así lo corroboran como cuenta a RTVE Noticias Víctor Mulas, associate director de Randstad RPO: "Las prácticas juegan un papel absolutamente crítico; son el puente definitivo entre el entorno académico y el operativo. Hoy en día, las prácticas ya no se entienden como un mero trámite para rellenar el expediente del alumno, sino como un laboratorio de soft skills y adaptación cultural. Reducen drásticamente la fricción del 'primer empleo'. Para el candidato, es la oportunidad de validar su vocación y adquirir experiencia laboral. Para las empresas, las prácticas actúan como el canal de reclutamiento más eficiente y de menor riesgo que existe: les permite evaluar las competencias reales de un profesional en un entorno real antes de comprometerse con una contratación indefinida".
El problema del eterno becario
Sin embargo, esta situación tiene una cara B, la de los jóvenes que solo consiguen contratos de práctica. Esta fórmula, diseñada originalmente como un puente educativo, se ha transformado en muchos sectores en un mecanismo de supervivencia empresarial. Compañías que encadenan convenios de forma cíclica para cubrir puestos estructurales, jornadas completas camufladas bajo el epígrafe de 'formación' y la proliferación de másteres y cursos cuyo único propósito real es que el becario tenga en vigor el convenio necesario para seguir trabajando sin ser contratado.
Ana Ruiz es más veterana que Roberto y Nerea, lleva ocho años en su actual empresa y explica a RTVE Noticias que también entró a través de prácticas: "Antes parece que la relación entre prácticas y contrato era más directa, ahora las empresas se aprovechan de la situación e intentar alargar la beca hasta que no se puede más. Es un abuso porque después de un año entero cobrando 300 euros, muchas veces te dan la patada".
Y es que los menores de 30 años han normalizado que el talento joven debe autofinanciarse durante años antes de ganarse el derecho a un contrato ordinario. A pesar de los avances regulatorios, como la cotización obligatoria a la Seguridad Social para todas las prácticas implantada en 2024, el bloqueo del esperado Estatuto del Becario mantiene un vacío legal que perpetúa esta situación.
"Las prácticas no se pueden entender como mano de obra barata, no son una solución táctica", dice a RTVE Noticias Sara Álvarez, directora de atracción de talento de The Adecco Group. Pide a las empresas que utilicen las prácticas como herramienta para "formar e invertir en talento joven". Asegura que "si una empresa quiere atraer sus mejores perfiles y quiere desarrollar todo el potencial que tienen, la compañía también tiene que ofrecer a sus becarios experiencias de calidad". Y concluye contundente: "Tenemos que hacer buenas prácticas de las prácticas".
Desde Randstad sí que considera que el modelo de prácticas actual es "mucho más profesionalizado y transparente" y que esa buena evolución "se debe, en gran medida, al avance del marco normativo, que ahora garantiza la cotización a la Seguridad Social y una mayor protección del estudiante y a las expectativas del propio talento joven".
La conversión de beca a contrato es diferente según el sector
La conversión real y efectiva de un estudiante en prácticas hacia la plantilla fija de una empresa no es homogénea. Está profundamente condicionada por la oferta y la demanda de cada mercado. "Donde más casos de éxito hay es en aquellos sectores donde hay falta de relevo generacional o escasez de talento, apunta Sara Álvarez de Adecco.
De este modo, los sectores vinculados a la tecnología y las ingenierías industriales, también el de la logística lideran la conversión de becario a trabajador debido a la escasez de profesionales. En esos casos, los altos costes que suponen la formación de nuevos empleados llevan a tasas de traslación que pueden superar el 80%. Le siguen de cerca los empleos relacionados con la administración de empresas y las finanzas donde alrededor del 70% de los becarios suelen llegar a ser empleados. En el lado opuesto, las actividades profesionales relacionadas con la comunicación y el marketing, al estar más saturadas, muestran que solo dos de cada 10 becarios llegarán obtener un contrato.
La tasa de empleo juvenil en España intenta despegar
España sigue a la cola del desempleo juvenil con una tasa de paro que se sitúa en el entorno del 24% para los menores de 30 años. Son unos nueve puntos más que la media de la Unión Europea que es del 15%. Sin embargo, la creación de empleo entre los menores de 30 años avanza a un ritmo del 24%, lo que duplica la velocidad media de creación de empleo del resto de la población activa. El volumen total de jóvenes ocupados se estabiliza por encima de los 3,39 millones.
El principal desafío del mercado laboral español respecto a los jóvenes es la alineación entre la oferta formativa de universidades, centros de formación profesional y escuelas de negocios, y las demandas reales de las empresas. Para solucionarlo, unas prácticas profesionales bien enfocadas son la mejor herramienta para conectar ambos mundos y garantizar un encaje natural entre el talento y la organización.