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María Lara y sus cuadros serenos dan "la sensación de que la vida, a pesar de todo, es bella"

  • La lentitud de la luz de María Lara puede verse hasta el 15 de noviembre en Centro Centro
  • La pintora granadina expone 40 pinturas y dibujos abstractos realizados de 2001 a 2025
María Lara y sus cuadros serenos dan "la sensación de que la vida, a pesar de todo, es bella"
'Sin título', María Lara.

A los 85 años, María Lara (Loja, 1940) sigue pintando en su estudio sin prisa, pero sin pausa, y con sus cuadros quiere transmitir "serenidad, la sensación de que la vida, a pesar de todo, es bella". Durante mucho tiempo considerada una “pintora secreta”, pues su trabajo apenas trascendía, ha ido recibiendo cada vez un mayor reconocimiento en galerías o ferias de arte y ahora una institución pública le dedica su primera muestra monográfica en Madrid.

Centro Centro acoge La lentitud de la luz, comisariada por Armando Montesinos, que reúne cerca de 40 obras, entre pinturas y dibujos. La exposición recorre su trayectoria de los últimos veinticinco años, de 2001 a 2025, en los que plasma vibrantes campos cromáticos en sencillas estructuras compositivas de franjas horizontales o verticales.

En una entrevista con RTVE Noticias, Lara detalla que "los dibujos requieren mucha dedicación y mucho cuidado para que no se estropeen. El dibujo a mí me gusta mucho porque siendo la misma idea que la pintura está en un diferente lenguaje y se nota". Algunas series de dibujos son de lápiz de color que "se asemejan quizás un poquito más a los cuadros" y otra serie solo de grafito que "son muy relajantes, muy tranquilas" y recuerdan a las partituras.

María Lara en Centro Centro

'Sin título', María Lara, 2020.

"A la luz del día, un día cualquiera, en mi estudio. Es un ambiente calmado, privado, muy particular; un silencio algo sofisticado, un espacio con leve olor a pintura húmeda y una temperatura agraable. Todas estas cosas se perciben al entrar, con la luz tan suave de la mañana..."

Su abstracción despliega las cualidades intrínsecas de la pintura, vacía de contenidos descriptivos o literarios. Sin representación, metáfora, ni metafísica, los cuadros invitan a contemplarlos como un paisaje. Montesinos asegura que los lienzos de pintura acrílica sobre tela de algodón no tienen un tamaño fijo y su escala podría cambiar sin perder fuerza expresiva. A veces, a la artista le preguntan porqué no enmarca los cuadros y contesta: "Si los encierro, se acabó todo".

La obra de la pintora no deja margen de error, sus reglas de juego autoimpuestas, le impiden corregir la pincelada. Explica que para plasmar "esos planos unos sobre otros y para que tenga esa sutileza de la transparencia y se vea más, hay que pintar con muchísimo cuidado y sin interrumpirte".

Lara describe que procura trabajar "con mucho silencio, muy tranquila, con la música que me gusta, voy lentamente pintando pero tampoco demasiado lento porque los acrílicos secan muy rápido", la clave está en seguir el ritmo adecuado. Añade que "con la abstracción tienes una idea porque has hecho un cuadro más pequeño sobre el que te basas, pero siempre surge algo nuevo, siempre en los diferentes tamaños, lo que te invita también a cambiar a improvisar".

"Cuando llega la primera hora de la tarde, con la penetración de la luz poderosa al interior, este espacio se convierte en un lugar mágico, totalmente amarillo, cálido, casi sin rastro de sombra..."

Muy sensible a las sutiles variaciones lumínicas en su estudio, confiesa que le "interesa muchísimo la luz en la pintura. Y últimamente había poca luz en la pintura", pese a ser una constante a lo largo de la historia del arte. Confiesa que se siente satisfecha cuando la gente le dice que sus cuadros transmiten serenidad y "la sensación de la luminosidad que te envuelve".

La convivencia con "un ambiente luminoso como receptora” no ha llevado a Lara a experimentar con el videoarte, las instalaciones o la inteligencia artificial en su práctica artística, ni tampoco a dar el salto a las tres dimensiones que conllevarían sombras de forma inevitable. Apunta que "de momento no he sentido ese deseo, puede que algún día".

La idea del paisaje

El comisario destaca que la quinta planta del Palacio de Cibeles es un lugar extraordinario para la pintura y que las obras respiran sin entrar en conflicto con el espacio. Entrevistado por RTVE Noticias, subraya que la opción de la artista de reducir su lenguaje a franjas horizontales o verticales "parece sencillo, pero es complicado" y aprecia una evolución donde "la atención es cada vez mayor a efectos más sutiles en el lienzo".

María Lara en Centro Centro

'Sin título' de María Lara, 2011.

Lara trabaja con "formatos de díptico o de tríptico, y en esas combinaciones, en ocasiones, se produce un encuentro, una tensión entre una de las partes de la obra que tiene franjas verticales y la otra horizontales". Montesinos sostiene que Lara es "ajena a la escala" y esa idea de algo que se puede expandir o se puede reducir nos lleva al "paisaje, algo que abarcas con la mirada o que no abarcas con la mirada. Y ahí me parece que ella introduce una cosa muy interesante".

"La pintura de paisaje se construye con un arriba y abajo. Siempre está la línea de horizonte. Y en este caso esa línea desaparece completamente. No es parte integral de la obra y sin embargo, puedes tener esa sensación de estar viendo una situación abierta, como de paisaje. De hecho, en la exposición he intentado crear una sensación como de estar andando por un camino en el campo", resume Montesinos.

A la hora de definir la obra de Lara, que forma parte de las colecciones del Museo Helga de Alvear o del MUSAC de León, el comisario la considera "muy plácida" y "coloca al espectador ante su propia experiencia de mirar. Es decir, no hay representación y por lo tanto no hay ficción. No hay que imaginarse nada, ni buscar parecidos. Lo que hay es la experiencia de contemplación".

La exposición La lentitud de la luz de María Lara puede verse de forma gratuita en la quinta planta de Centro Centro del 25 de junio al 15 de noviembre.