Joana Vasconcelos transfigura el Museo Picasso de Málaga
- Joana Vasconcelos. Transfiguración puede verse hasta el 29 de septiembre
- El Museo Picasso de Málaga expone 13 esculturas e instalaciones de la artista portuguesa
Transformación, alteración, metamorfosis, cambio o mutación son los principios con los que la portuguesa Joana Vasconcelos (1971) consigue desplazar el significado de los objetos sin anular su memoria.
A menudo es la escala monumental lo que sorprende del trabajo de la artista, que se muestra en el Museo Picasso Málaga durante este verano. Joana Vasconcelos. Transfiguración ofrece una amplia visión de su trayectoria mediante 13 esculturas e instalaciones.
En la obra de la portuguesa lo textil deviene arquitectura, lo ornamental asume un papel estructural, el objeto cotidiano se transforma en un dispositivo crítico, la casa se abre como escenario público y el museo se convierte en un lugar vivencial, más allá de la conservación.
Vista de una sala de la exposición 'Joana Vasconcelos. Transfiguración'. © GRAYSC - Courtesy La Patinoire Royale Bach MPM
La acción de “transfigurar” no implica sustituir ni borrar el origen: aquello sigue siendo lo que es, pero empieza a mostrarse de otra manera. Los objetos mantienen su identidad material y su carga cultural, aunque su sentido se transforma al situarse en un nuevo marco perceptivo.
Joana Vasconcelos pone como ejemplo Las señoritas de Avinyó " Si miramos las señoritas de Picasso, están ahí, pero, al mismo tiempo, no están ahí. A través de formas geométricas, que no son naturales, han sido transfiguradas; su identidad ha mutado".
A gran escala
Vasconcelos se nutre de la cultura material de Portugal. A partir de objetos cotidianos, símbolos religiosos populares como el corazón de Viana, materiales industriales y técnicas artesanales, su obra explora la capacidad del arte para transformar lo familiar y alterar la percepción del mundo.
El sagrado corazón de Jesús, símbolo popular portugués, de Joana Vasconcelos. Pablo Asenjo FOTO: Pablo Asenjo
La mirada crítica de Vasconcelos no está exenta de un sutil sentido del humor, la riqueza sensorial seduce al espectador y le obliga a replantearse todo aquello que creía conocer produciendo una sensación de extrañamiento.
Vasconcelos cree que el arte contemporáneo genera espacios de interpretación que pueden ser "físicos, mentales, conceptuales o espirituales".
Hacer preguntas
"El arte, cuando no es conceptual, no necesita de una traducción, necesita de interpretación y sentimiento, necesita emoción. Cuando trabajas con las emociones de la gente es más interesante: con mi obra, no busco dar respuestas, quiero hacer preguntas", señala la artista.
Escultura de Joana Vasconcelos. DMF-Daniel Malhao, Fotografia (L FOTO: Daniel Malhao
El comisario de la muestra, Miguel López-Remiro, considera "la obra de la artista como un conjunto de operaciones que reorganizan nuestras jerarquías culturales: entre lo doméstico y lo público, lo artesanal y lo industrial, lo popular y lo monumental".
La artista parte de elementos como utensilios domésticos o fragmentos de tradición popular y transforma su escala, su función y su relación con el espacio. El espectador reconoce su origen, pero ya no puede vincularse a ellos de la misma manera, una tensión que activa la experiencia de la transfiguración.
Reconocida internacionalmente, una de sus intervenciones más famosas fue la instalación en el Palacio de Versalles de sus esculturas, la primera mujer en exponer allí. Vasconcelos también se apropió de algunas de las estancias del Palacio de Liria y el Guggenheim Bilbao le dedicó una retrospectiva en 2018.
El tejido, de artesanía a arte
Vasconcelos usa técnicas artesanales ligadas al ámbito doméstico, como el crochet, el bordado o el trabajo textil, tradicionalmente relegadas dentro del relato oficial de la historia del arte, para construir esculturas e instalaciones de gran formato que afirman su valor.
En la artesanía se concentran técnicas, materiales y conocimientos heredados a lo largo del tiempo que se entretejen con su reflexión sobre lo femenino, como una forma de pensar y de estructurar la práctica artística.
Escultura de Joana Vasconcelos. Pablo Asenjo FOTO: Pablo Asenjo
En su casa-estudio de Lisboa, trabajan más de 50 personas, y Vasconcelos agradece vivir ahora: "Por fin, las mujeres pueden ocupar su lugar en la historia del mundo, pueden tener una voz y hablar desde su diferencia. Muchas mujeres, mujeres incluso de mi familia no pudieron estudiar artes, ni ser las artistas que querían ser".
Para Vasconcelos, la tradición se presenta como una materia viva en la que lo popular y lo cotidiano no remiten a una nostalgia, sino a un campo de transformación, susceptible de ser desplazado, fragmentado y reconfigurado como un espacio de acción.
Joana Vasconcelos posa delante de su obra.
La exposición Joana Vasconcelos. Transfiguración puede verse en el Museo Picasso Málaga hasta el 29 de septiembre.