Británicos en España, 10 años después del 'Brexit': "Hemos perdido libertad de movimiento"
- Desde 2021 son tratados como extranjeros extracomunitarios: "El coste y el papeleo son mucho peores que antes"
- A pesar de las dificultades, el número de británicos residentes en España sigue en aumento
"La libertad de movimiento ya no existe", cuenta June Davenport. "Soy residente en España, pero no puedo moverme a otro país europeo y volver a España. Eso habría sido posible antes del Brexit, pero no después".
June, con nacionalidad británica y canadiense, llegó a España en 2017 y, tras pasar por Barcelona, se estableció en Alhaurín de la Torre (Málaga). Un año antes, el 23 de junio de 2016, el 52% de los británicos había votado a favor de que el país abandonara la Unión Europea (UE), una decisión que cambiaría la vida de quienes vivían en nuestro país, fueran trabajadores, jubilados o estudiantes.
Diez años después son más de 400.000 los británicos que residen en España, el país de la UE donde viven más extranjeros de esa nacionalidad. En su mayoría se beneficiaron de las condiciones establecidas en el periodo interino (2016-2020) y el Acuerdo de Retirada. Pero la vida es más complicada para ellos y para los que quieren venir.
Glen Mundy trabajó en España entre 2006 y 2010 como profesor de idiomas, y regresó en 2018, tras el Brexit, ya como jubilado. "Cambió completamente, ya no éramos ciudadanos europeos", comenta a RTVE Noticias. "De repente, nos sentimos más extranjeros aquí. No respecto a los españoles, nuestros amigos y la gente aquí siempre nos han tratado igual", añade.
"El papeleo y el coste son mucho mayores que antes", asegura Lynne Hall, escocesa afincada en Pilar de la Horadada (Alicante) desde 2023. "Para la gente normal es más difícil mudarse a España, a no ser que tengas mucho dinero. Es una pena, porque aquí se vive estupendamente".
Qué ha cambiado: de la residencia al carné de conducir
Libertad de circulación y residencia, derecho a trabajar, a conducir, a comprar una vivienda, montar un negocio o recibir asistencia sanitaria... Todo eso que los británicos daban por hecho como ciudadanos comunitarios cambió con el Brexit.
Aunque no de inmediato. Entre 2016 y 2020 hubo un "periodo transitorio", en el que todo siguió más o menos igual.
June llegó a España en aquellos años para trabajar en una empresa británica de servicios financieros. "Sólo llegué y pude trabajar sin más. Entonces era casi como pre-Brexit". "No necesitamos nada, ningún visado, simplemente nos mudamos y pedimos nuestra TIE [Tarjeta de Identificación de Extranjero]. Ninguno de los parámetros que impactarían en la gente, como el permiso indefinido, había sido decidido todavía", cuenta a RTVE Noticias.
Posteriormente, Londres y Bruselas firmaron el Acuerdo de Retirada. A partir del 1 de enero de 2021, quienes ya eran residentes pudieron mantener sus ventajas y derechos. Los que no lo eran, fueron tratados como cualquier ciudadano de un tercer país ajeno a la UE, de acuerdo con las leyes de extranjería.
Quienes visitan España por turismo o por negocios no necesitan visado, pero sólo pueden permanecer en España un total de 90 días en un periodo de 180. Muchos se saltan la norma confiando en un control laxo de los pasaportes, pero la implantación desde el pasado abril del Sistema de Entradas y Salidas (EES) de la UE, que crea un registro biométrico de los viajeros que entran en el espacio Schengen, lo ha hecho más difícil.
Para vivir, trabajar o estudiar debe solicitarse la residencia o usar alguno de los visados especiales (visado no lucrativo, de nómada digital o de estudiante, por ejemplo). Además, España y Reino Unido han firmado varios acuerdos bilaterales, por ejemplo para dar facilidades a profesionales y empresas y para evitar la doble imposición y la evasión fiscal.
June tuvo que cambiar su carné de conducir británico por uno español y empezar a preocuparse por las renovaciones de su residencia. "Hay mucha confusión con las normas", se lamenta.
Para Glen Mundy y su esposa, que viven también en Alahurín de la Torre, obtener las tarjetas de identificación fue más fácil porque ya habían vivido en España. Pero tuvieron que cambiar el carné de conducir por el español; recibir paquetes y comunicarse con el Reino Unido era más caro; y hasta que se firmó el acuerdo sobre fiscalidad no pudieron aclarar el pago de impuestos. "Son pequeñas cosas, asuntos burocráticos - relata - pero en aquel momento nos hizo sentir inseguros, en comparación con el periodo anterior, en que no sentíamos totalmente seguros en España". "De todas formas, ninguno de estos problemas es culpa de España", subraya.
Lynne Hall trabajaba en marketing y ventas en Escocia, pero se capacitó como entrenadora personal durante la pandemia. Sin embargo, de momento tiene un visado no lucrativo, que no le permite trabajar. Recuerda lo que le costó obtenerlo. "Era como trabajar de gestor; todo tenía que cumplir con los plazos. Necesitaba un informe policial, y la información tenía que reunirse en tres meses; un examen médico hecho en España; pagar un seguro médico privado; necesité una carta del banco asegurando que no iba a ingresar un salario... Y todo traducido al español".
El marido de Lynne, con el que había planeado su vida en España, murió en marzo de 2024. Aun así, decidió darle una oportunidad al país. "Aún estoy muy feliz aquí", dice.
Ante la madeja burocrática, no es extraño que hayan surgido grupos de ayuda mutua y toda una industria que ayuda a la "reubicación" en España, desde la asesoría legal a la compra o alquiler de pisos.
El abogado Francesc de Paula Ordeig, de Legal Fournier, bufete de Barcelona especializado en extranjería, movilidad internacional y residencia en España, ha tratado con muchos ciudadanos británicos antes y después del Brexit,
"De repente los que ya están viviendo aquí, jubilados que se han comprado un piso en Marbella, que no renovaron su tarjeta de residencia después del 'periodo transitorio', se encuentran con que tienen que renovarla en tres meses o pasarán a estar irregulares", relata. "Se instalan en un país como España, que es un país amable desde el punto de vista de infraestructuras, clima y sociedad, se olvidan de su documentación y el día en que, por lo que sea, pasa algo, si se van no pueden volver. Es difícil de arreglar porque en extranjería siempre tienen mucho trabajo; es muy lenta".
"Desde una perspectiva jurídica, resulta llamativo comprobar cómo ciudadanos de un país que durante décadas disfrutó plenamente de la libertad de movimiento europea se encuentran hoy sometidos a mecanismos administrativos similares a los aplicables a cualquier otro nacional de un tercer Estado".
"Definitivamente, es más difícil venir, especialmente si quieres trabajar", confirma June. "Antes del Brexit, cualquiera podía venir aquí y trabajar. Después del Brexit no, necesitas un visado para trabajar. Conozco a dos personas que hubieran preferido trabajar en nuestra oficina en España, pero no pueden porque son británicos".
Más de 422.000 británicos en España
A pesar de las mayores incomodidades burocráticas, siguen siendo muchos los británicos que eligen nuestro país para vivir, y de hecho su número ha aumentado.
En 2016 había 256.501 británicos empadronados en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). A fecha de abril de 2026 (con datos de 2025), los censados ascendían a 281.584. Entre 2016 y 2020, durante el periodo interino, llegó el mayor contingente: 73.319 personas.
El número de residentes (censados y no censados) es superior: según el Observatorio Permanente de la Inmigración de la Secretaría de Estado de Migraciones, en 2024 constaban 422.401 ciudadanos de nacionalidad británica con documentación de residencia en vigor en España, la mayoría expedidos al amparo del Acuerdo de Retirada, y la mayoría con menos de 65 años.
España ocupa el primer puesto en la UE por número de británicos con permiso de residencia, según datos de Eurostat de finales de 2023.
La mayoría se concentra en las zonas de costa (Alicante, Málaga, Murcia, Almería), en los archipiélagos y en Madrid y Barcelona.
La clave es que, a pesar de las dificultades, los atractivos de España no han cambiado: el clima, las buenas conexiones con el Reino Unido, el coste de la vida, el mercado inmobiliario y el trato que reciben.
"Creo que la burocracia es más dura porque no se conocen bien las reglas", opina June Davenport. "Pero, en general, los españoles no nos han tratado de forma diferente desde el Brexit. Es igual antes y después. Hay diferencia entre Barcelona y Andalucía, es una cultura diferente y la gente es mucho más amigable en el sur".
"Los británicos son siempre bien acogidos por los españoles", dice Glen Mundy. "Las personas normales de clase trabajadora se encuentran cómodas aquí, la gente es amable".
Para Lynne Hall, la integración depende más del idioma que de la nacionalidad. "No creo que tenga que ver con el Brexit o con Europa. Si tratas a los españoles con respeto e intentas esforzarte con la lengua, eso te ayudará mucho".
La herida del Brexit: "Lo vimos como una catástrofe"
Las encuestas posteriores al referéndum apuntaban a que el 95 % de los emigrantes británicos que residían en la UE votaron Remain (a favor de permanecer en la Unión).
Glen no pudo votar, porque hasta 2024, cuando se cambió la ley, los británicos que residían más de 15 años en el extranjero perdían ese derecho. "Estábamos muy disgustados porque éramos muy contrarios a dejar la UE. Lo vimos como una catástrofe".
Sin embargo, cuenta que también tiene vecinos y amigos que votaron Leave (dejar la UE). "No puedo entenderlo, británicos que viven en el sur de España, y que ninguno pensara que esto iba a impactarles como individuos". Glen lo achaca a la "carta nacionalista" que jugó la derecha pro-Brexit, a la "desinformación" y las "mentiras".
"Creo que la mayoría de los que ya vivían aquí estaban en contra, porque obviamente podían ver la diferencia que iba a provocar", declara Lynne Hall. Ella, que por entonces no se planteaba dejar Escocia, votó Leave.
"En Reino Unido nunca nos sentimos realmente parte de la UE. - opina - Puede ser una cuestión física, porque vivíamos en una isla, y siempre necesitábamos nuestro pasaporte; o la diferencia horaria y de moneda... Entonces, Boris Johnson y Nigel Farage llegaron con aquel gran autobús y diciendo que el NHS [el Sistema Nacional de Salud británico] obtendría mucho más dinero si salíamos de Europa. Eso, y que de todas formas no nos sentíamos europeos, hizo la decisión más fácil para algunos". "Creo que un montón de británicos votarían diferente ahora", concluye.