Enlaces accesibilidad

Mohamed Esqueta reivindica la acogida de adolescentes tras crecer en un centro de protección de Melilla

  • Acaba de publicar Sin miedo, un libro con el que busca combatir los prejuicios sobre los menores tutelados
  • Estudió Integración Social y regresó al centro para hacer allí las prácticas
La vida 'Sin miedo' de Mohamed Esqueta Albert
Raúl Mozos Maroto (RTVE Melilla)

Mohamed Esqueta Albert llegó a Melilla desde Marruecos cuando tenía 5 años. Pasó parte de su infancia en el centro de protección Gota de Leche y años después regresó al mismo lugar para realizar sus prácticas de Integración Social. Ahora, con 21 años, acaba de publicar Sin miedo, un libro con el que pretende abrir una conversación sobre la realidad de muchos menores tutelados y sobre una cuestión que considera poco visible: la acogida y adopción de adolescentes.

"Todos prejuzgamos a cada rato. Yo creo que la figura del menor en los centros tiene un prejuicio bastante claro, tiene una etiqueta, y yo querría que desapareciera", explica. La historia de Mohamed cambió cuando una familia melillense comenzó a acogerlo los fines de semana y durante las vacaciones. Con el paso de los años llegó la acogida permanente y posteriormente la adopción. "Todos los niños se merecen una oportunidad. No puedes, por ser más grande o más pequeño, cerrarle las puertas", defiende Aitor Esqueta, su padre.

Una realidad menos conocida

La familia considera que la acogida de adolescentes sigue siendo una realidad poco conocida, a pesar de que muchos menores continúan necesitando apoyo y referentes cuando ya han dejado atrás la primera infancia. "No solo los bebés necesitan unos padres", resume Patricia Albert, su madre.

El proceso se prolongó durante años y estuvo marcado por distintos trámites administrativos. La familia recuerda especialmente la incertidumbre de los meses previos a que Mohamed alcanzara la mayoría de edad. "Cumplía los 18 años y pasaba de ser un menor en acogimiento a ser un adulto indocumentado", explica Albert.

Educación y deporte

Años después de abandonar el centro, Mohamed regresó para realizar allí sus prácticas formativas de Integración Social. "A mí me hacía especial ilusión trabajar aquí. Yo creo que mejor que yo o que los niños que pasan por aquí nadie conoce esto de esa manera", explica. Ese conocimiento, asegura, le ayuda cuando habla con jóvenes que atraviesan situaciones parecidas. "Yo sí he pasado por esto, yo te entiendo. Puedes tener tú también una vida soñada, plena. ¿Por qué no?".

En las conversaciones con otros jóvenes, Mohamed suele insistir en dos elementos que considera fundamentales en su recorrido: "Yo escogí educación y deporte para darle un poco de sentido al futuro", señala. Dos ámbitos que, según explica, le ayudaron a construir vínculos, adquirir responsabilidades y plantearse objetivos a largo plazo. Su madre recuerda que ambos aspectos siempre estuvieron unidos dentro de la familia. "En mi casa la educación es un pilar fundamental. De hecho, iba ligada al deporte", afirma. Actualmente juega como portero en el Melistar Fútbol Sala, en Segunda División.

La publicación de Sin miedo ha servido también para compartir conversaciones que, hasta ahora, habían quedado pendientes. "Yo sabía algo de su historia, pero no que tenía tanto guardado dentro. Cuando empecé a leerlo entendí muchos comportamientos que no podía etiquetar", dice Patricia Albert. "Lo pasé mal cuando lo leí, la verdad, porque es duro. Ver que tu hijo ha pasado por esa situación, la verdad es que es duro", subraya Aitor Esqueta.

Más allá de su experiencia personal, Mohamed espera que el libro contribuya a generar empatía y a cuestionar algunos prejuicios que siguen acompañando a quienes crecen en centros de protección. "He querido dejar el mensaje de que se puede acoger y se puede adoptar a chicos de 10, 11 o 12 años. Nos olvidamos un poco de eso y podemos salvar un futuro".