Del 'risky' a los centros de menores... el proceso migratorio narrado en un rap
- Sallah, un joven marroquí extutelado en Melilla, cuenta su historia
- Un videoclip impulsado por la ONG MDLR y Oxfam
En Melilla, muchos menores migrantes crecen en centros de acogida. Al cumplir los 18 años, buscan una salida como pueden. Sallah, un joven marroquí llegó hace cuatro años, con 14 años, y ahora utiliza la música para narrar lo que ha vivido: la migración, el 'risky' y el sueño de cruzar a la península... o de volver a casa.
La escena no es un plató de televisión, es Melilla. La calle, la frontera con Marruecos de fondo o el puerto de cerca. Ahí graba Sallah su historia con Daniel Caballero y Yago de Torres, dos cineastas que han venido desde Madrid para hacer el rodaje. "Hemos estado por los barrios, por la valla, toda la zona del mundo 'risky' y esa parte del paisaje que está tan asociada a Sallah y a lo que cuenta en la canción", apunta De Torres.
Hacer 'risky'
Así llaman a jugársela. A intentar colarse en un barco, esconderse o incluso lanzarse al agua para alcanzarlo ya en marcha. Una salida desesperada para algunos chavales que viven entre la calle y los centros. "Hace cuatro años llegué a Melilla. Estaba en La Purísima y también en la calle para hacer 'risky' con los chavales", narra para RTVE Sallah, el protagonista del rap. Hace unos meses cumplió 18 años y salió de La Purísima, uno de los centros de menores de la ciudad, ubicado en la periferia, a escasos metros de la frontera. En los últimos años, entidades sociales, trabajadores del centro e incluso la Fiscalía han alertado de su deterioro.
Señalan habitaciones saturadas, problemas de mantenimiento o condiciones de salubridad y seguridad que no cumplen los requisitos. Sallah lo cuenta rapeando en esta canción, titulada Beni Enzar, en la que mezcla árabe, francés y español: "mala vida, mala suerte y seguimos fuertes. Seguimos soñando y algún día llegaremos al puente, con mis hermanos hasta la muerte". El “puente” del que habla no es el del puerto. Es volver a casa y que todo haya merecido la pena. "Volver a Marruecos con mi familia y todo... Es mi sueño, nada más", señala Sallah.
Combatir los discursos de odio
El proyecto nace con la asociación Mec de la Rue (MDLR) y el apoyo de Oxfam Intermon, una organización que trabaja contra la pobreza en distintos países. De Torres, uno de los guionistas del videoclip, cuenta que no han buscado escenarios bonitos, sino que han ido a lo que hay.
"Es un videoclip crudo porque Sallah es un chaval que viene de la calle, como muchos chavales que también vienen de la calle, entonces tiene esa parte de crudeza; y por otro lado, tiene un mensaje de tirar para adelante, de camaradería, porque todos los chavales hacen lazos muy fuertes, de amistad entre ellos y es lo que principalmente queremos contar", explica De Torres.
De esta forma el videoclip pretende combatir los mensajes racistas y violentos contra menores migrantes que circulan en redes sociales. Una propuesta para poner cara y voz a los chavales que, a veces, solo aparecen en titulares.