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El Gobierno cubano abraza el capitalismo con un paquete de medidas para liberalizar su economía

  • El Ejecutivo permite la entrada de banca y empresas privadas y la inversión extranjera
  • Las reformas suprimirían el subsidio universal, que financiaba una canasta de productos
Personas instalan un panel solar en una calle adoquinada, rodeados de otros paneles, ventiladores y cables. Se aprecia un grafiti con la palabra 'gaby' en una pared.
Personas preparan un sistema de paneles solares instalado en la calle para cargar baterías durante un apagón en La Habana Vieja. Ramon Espinosa Ramon Espinosa / AP

El Partido Comunista de Cuba, liderado por el presidente Miguel Díaz-Canel, ha aprobado una serie de medidas que buscan liberalizar la economía del país. Sometido a las presiones de la Casa Blanca, el Gobierno planea un giro de 180º grados para hacer frente a la profunda crisis económica que sufre la isla desde hace seis años.

El Ejecutivo ha presentado ante la la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), la legislación unicameral, un paquete de 176 medidas que ya fue aprobado de urgencia hace un par de semanas en sesiones extraordinarias del Comité Central del partido y la Asamblea. Entre las acciones, destaca la autorización a la banca privada y el fomento de la inversión extranjera.

Estas medidas llegan mientras el Gobierno estadounidense de Donald Trump asfixia mediante sanciones a la Administración Canel. Para el líder republicano, Cuba es un "Estado fallido" y su población necesita ayuda. Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero, Cuba dejó de recibir crudo del país vecino, y Estados Unidos amenazó como aranceles a cualquier país que vendiese combustible a la isla. Además, el expresidente Raúl Castro fue acusado el pasado mes de mayo por el Departamento de Justicia de EE.UU. por su implicación en el derribo de dos avionetas de una organización del exilio cubano que causó la muerte de cuatro personas en 1996.

Es la reforma más brusca desde 2011, cuando Raúl Castro actualizó el modelo con el fin de incentivar a pequeña escala la propiedad privada. Fue la llamada "actualización del socialismo cubano". Sin embargo, este nuevo anuncio supone una reforma histórica para el país caribeño, cuyo sistema económico había girado en torno al intervencionismo y la presencia estatal desde el inicio la Revolución cubana de 1959.

Banca privada e inversión extranjera

Una de las novedades más importantes que trae esta revolución económica es la autorización de la banca privada. Siempre, eso sí, bajo la supervisión del Banco Central de Cuba (BCC) y en igualdad de condiciones con la banca nacional. También permitirá implantar instituciones financieras privadas, microcréditos privados y activos virtuales. Además, se establecen nuevas vías de capitalización para los bancos más allá de los presupuestos del Estado y permite la apertura de cuentas en divisas sin autorización previa.

Respecto a la inversión del exterior, el Gobierno cubano permitirá que los cubanos residentes en el extranjero inviertan dinero directamente en proyectos dentro de la isla, algo muy limitado hasta la fecha.

Además, propone eliminar las trabas burocráticas comerciales, flexibilizar las cuentas bancarias foráneas y extender el derecho de superficie hasta 99 años y el de usufructo hasta 50 años, lo que otorgaría mayor estabilidad a los proyectos de inversión a largo plazo. También permitirá la inversión extranjera en La Habana Vieja y otras zonas patrimoniales, territorios que estaban sometidos a fuertes restricciones.

La empresa estatal y privada, nuevos aliados

Actualmente, más de 7.200 "posibles" empresas cubanas estaban pendientes de una autorización. 3.000 de ellas ya han sido certificadas, y este documento confirma la aceptación del resto. Además, permitirá a estos nuevos actores económicos privados la posibilidad de contar con más de 100 trabajadores en plantilla, que hasta ahora era el límite actual, y se eliminan ciertos trámites burocráticos.

Las reformas plantean la posibilidad de que una persona física pueda ser titular de más de una empresa privada y prevén la creación de pymes en la agricultura, donde hasta ahora solo podían operar cooperativas. En resumen, este nuevo orden económico catapultaría al sector privado cubano como un actor económico real.

Este aperturismo es tan notorio que incluso el PCC reconoce la creciente dolarización del mundo y propone el uso empresarial de esta moneda, ampliar operaciones en divisas y una mayor circulación de monedas extranjeras.

Por primera vez se reconoce de manera explícita que muchas empresas estatales deberán competir en condiciones similares al sector privado y que algunas podrían desaparecer si no son viables económicamente. Las medidas contemplan dar autonomía a las empresas estatales, permitiéndoles realizar cualquier actividad económica lícita, descentralizar los precios, fusionarse y crear otros mecanismos para financiarse o invertir.

Además de las empresas públicas, el paquete estipula una nueva dimensión para el Estado, con menos ministerios, menos plantillas y estructuras administrativas, y mayores autonomías de los Gobiernos municipales. El objetivo es claro: menos gasto público y una administración pública más eficiente.

Sectores económicos: energía, turismo y producción agropecuaria

En relación a la transformación energética, el paquete económico habla de permitir la participación y comercialización privada y extranjera en combustibles, incluida la red minorista. Además, obliga a las gasolineras a incorporar sistemas fotovoltaicos para que puedan independizarse del Sistema Eléctrico Nacional.

El documento hace alusión a reducir impuestos a las empresas que utilicen fuentes de energías renovables como parte de responsabilidad social y establece una tasa del 1% a la importación de combustible.

Este aperturismo energético es paradigmático, ya que se trata de un sector que había sido históricamente ampliamente dominado por el Estado.

Los puntos también incluyen una transformación del turismo, uno de los principales fuertes económicos de Cuba y que en los primeros meses de este año cayó en más de un 50%. El Gobierno planea en este sector la entrada de nuevos inversores bajo nuevas modalidades de negocio y el acceso de todo tipo de empresas. Esto incluye a agencias de viaje y de guías de turismo. Asimismo, promueve la existencia de franquicias en el extranjero como una nueva fuente de ingresos y el desarrollo inmobiliario en todas las zonas del país.

Por otro lado, se establecen medidas para la producción agrícola con el objetivo de remediar la contracción que había sufrido esta industria. Las reformas proponen el derecho de usufructo sobre la tierra a todo tipo de persona jurídica o empresa por un tiempo indeterminado, así como permitir a las cooperativas abrir cuentas bancarias en el exterior y realizar comercio internacional de forma directa.

Eliminación de los subsidios universales

Si bien es conocida la particular libreta de abastecimiento que todo ciudadano cubano posee, que le proporcionaba arroz, leche, frijoles, azúcar, pollo, transporte o electricidad, en los últimos años estos subsidios se habían reducido de forma notoria. Ahora, esta política pasaría a la historia.

Con este nuevo modelo, Cuba iniciaría una sustitución gradual de los subsidios universales por ayudas a personas "vulnerables".

Este tipo de productos y servicios comenzarían a establecer su coste real. A cambio, el Ejecutivo garantiza crear un Fondo de Protección Social para asistir exclusivamente a ciudadanos considerados como vulnerables.