Freya, de modelo erótica a heroína ucraniana por la voladura del Nord Stream
- El periodista Bojan Pancevski sostiene en un libro que una buceadora de élite estuvo al frente de la operación
- Zelenski siempre ha negado que conociera los planes contra el gasoducto Nord Stream
Una exmodelo erótica ucraniana reconvertida en la experta buceadora que habría ejecutado la voladura del Nord Stream. Podría ser un imaginativo perfil para un guión de película de espías, pero es la hipótesis que defiende el corresponsal jefe de política europea de The Wall Street Journal basada, según nos cuenta en Berlín, en testimonios de testigos y agentes de servicios secretos europeos. "Freya se convirtió seguramente en la persona más importante de la tripulación", asevera Bojan Pancevski, que publica Undermining Nord Stream. The True Story of the Sabotage that Shook Europe ('Debilitando el Nord Stream. La verdadera historia del sabotaje que sacudió a Europa').
Freya, nombre ficticio para proteger su identidad, habría sido reclutada porque, dice Pancevski, los servicios secretos ucranianos no encontraron submarinistas militares con capacidades técnicas que igualaran las de esta instructora de buceo. "Los comandantes de la operación la describieron como increíblemente valiente en momentos muy difíciles, como cuando el pequeño barco en el que iban entró en una tormenta, con la carga explosiva a bordo, y ella se encargó de motivar a todos con una personalidad muy fuerte", relata Pancevski.
Un plan elaborado fuera de los despachos
La investigación sigue la línea de que el comando que voló el Nordstream era una unidad de élite militar de las fuerzas armadas ucranianas. Sus jefes eran oficiales con 25 años de experiencia en el servicio secreto. El plan habría sido concebido un mes después de que Putin ordenara la invasión a gran escala de Ucrania como un acto de represalia contra una infraestructura crítica para los ingresos del Kremlin. Según esta versión, la idea del sabotaje no surgiría en una sala de la inteligencia ucraniana en Kiev sino durante una noche de borrachera compartida por altos funcionarios militares y empresarios ucranianos para celebrar que el país había resistido la primera embestida de Moscú. Tampoco implicaba una sofisticada preparación con submarinos o drones. "Había dos barcos, uno para atacar el Nord Stream y otro el Turkstream", explica Pancevski.
El Turkstream es el gasoducto que lleva combustible del sur de Rusia a Turquía a 2.000 metros de profundidad máxima a través del Mar Negro y que después surte gas a Hungría, Serbia o Eslovaquia. El plan de ese sabotaje, según parece, fracasó.
Pero el ataque al Nord Stream fue un éxito más allá de muchas expectativas en Kiev. En el Andrómeda, el barco alquilado para llevar a cabo la operación, viajaban inicialmente tres militares y tres civiles. Los civiles eran buceadores de alto nivel, liderados por Freya, la única mujer a bordo. Esta condición, según quienes idearon la operación, haría más creíble, además de que se tratara de un viaje de vacaciones entre amigos, si fueran interceptados por buques militares o fuerzas de seguridad. El equipo civil se encargó de bajar los explosivos a 80 metros de profundidad.
Vista del mar Báltico tras la voladura del gasoducto Nord Stream
“Crearon un sistema muy eficiente”, relata Pancevski. “Al contrario de las primeras informaciones, que hablaban de 500 kilos de dinamita, la realidad es que fueron 30 o 40 kilos de explosivo. La tubería está a alta presión y solo es necesaria una ignición en lugares estratégicos para rasgar la tubería y volar toda la infraestructura, fue un diseño muy inteligente”.
Para cuando la operación se llevó a cabo, el 26 de septiembre de 2022, los servicios secretos de media Europa sabían que el Nord Stream era un objetivo estratégico que Kiev quería sabotear. "El plan se diseña a finales de marzo o primeros de abril de 2022", prosigue Pancevski. "Reclutan a la tripulación y, en un momento dado, la inteligencia militar de Países Bajos lo descubre a través de un informante en Ucrania. Se lo dicen a la CIA. Estados Unidos avisa a los alemanes y pide a los ucranianos que aborten el plan". Parece que el espionaje ucraniano accede, pero, en realidad, lo que hace es meter el plan en el congelador hasta que deje de tener encima los ojos de los servicios secretos occidentales.
A finales de agosto de 2022, reactivan la preparación del sabotaje. No está claro si Estados Unidos sabía en ese momento que lo habían vuelto a poner en marcha, pero, sobre todo, la pregunta es: ¿quién da la orden? ¿El presidente ucraniano Zelenski? “La persona al mando de la operación era el general Zaluzhni, comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas”, sostiene Pancevski. “Él fue informado y aprobó la operación. En algún momento se lo comunicó a Zelenski y el presidente dijo que adelante, según los consejeros de Zaluzhni”. Volodímir Zelenski siempre ha negado que estuviera al tanto de la operación que voló una infraestructura energética crítica para Alemania y otros socios europeos.
El exgeneral Zaluzhny, actual embajador en Londres, habría liderado la operación Oficina de prensa de Ucrania
Italia arrestó el verano pasado a uno de los presuntos autores, Serhii K., que fue extraditado a Alemania. El coronel ucraniano que supuestamente supervisó la operación de sabotaje, Roman Chervinski, confirmó al diario alemán Spiegel que Serhii K. había servido bajo su supervisión y que cumplía órdenes de su unidad. El canciller alemán Friedrich Merz ha dicho que estas revelaciones “no tienen ningún papel en la solidaridad de la Unión Europea con Ucrania”. Los abogados de Serhii K. defienden que su cliente debería ser absuelto porque actuaba como combatiente contra una infraestructura enemiga.
Otro presunto implicado en la operación, Volodymyr Zhuravlov, un ucraniano de 46 años, fue arrestado en Polonia. La fiscalía alemana lo considera un buzo experimentado que formaba parte del comando a bordo del velero Andrómeda. Pero los tribunales polacos impidieron su extradición a Alemania. El juez Dariusz Lubowski dijo que la voladura del Nord Stream no fue una acción de sabotaje sino "una acción militar en una guerra justa", y que "ningún ciudadano ucraniano debería ser acusado o condenado por acciones dirigidas contra Rusia". Además, se preguntó qué jurisdicción tiene Alemania para juzgar un ataque que ha ocurrido fuera de sus aguas territoriales, en las zonas económicas exclusivas de Dinamarca y Suecia.
Un shock energético para Alemania
"Hay mucha información confidencial que va a ser revelada al público en estos procesos judiciales y el gobierno alemán tendrá que encontrar la manera de lidiar con esto", dice Pancevski, corresponsal jefe de The Wall Street Journal en Europa. Porque la voladura del Nord Stream se convirtió en un shock energético para Alemania de una envergadura desconocida desde la Segunda Guerra Mundial, una disrupción en su economía que sigue pagando muy cara cuatro años y medio después del inicio de la guerra. Y Alemania es, de largo, el país europeo que mayor apoyo logístico y financiero presta a Kiev.
"Es una buena oportunidad para el gobierno alemán de decir que esto sucedió en los primeros momentos de la guerra, pero que ahora es muy importante para el interés nacional de Alemania mantener el apoyo a Ucrania", remata Pancevski.
Durante décadas, Alemania engordó su dependencia energética de Rusia, una tendencia que empezó como una política de acercamiento consciente de Alemania Occidental hacia las autoridades comunistas de Moscú; distensión y paz a través del comercio.
En 2005, el canciller socialdemócrata Gerhard Schöder y Vladímir Putin firmaron en Berlín el proyecto para impulsar el Nord Stream: 1.224 kilómetros de tuberías sobre el fondo del Báltico para bombear 55.000 millones de metros cúbicos de gas directamente de la costa rusa a Alemania, puenteando Ucrania y Polonia. Una infraestructura de 7.400 millones de euros propiedad de cinco empresas: la gasística estatal rusa Gazprom –dueña del 51%– las alemanas E.ON y Wintershall, la neerlandesa Gasunie y la francesa Engie. La sucesora de Schröder al frente del gobierno alemán, la democristiana Angela Merkel, continuó profundizando la dependencia energética de Moscú incluso después de la anexión rusa de Crimea.
La fotografía de la inauguración, el 8 de noviembre de 2011, tuvo muchos protagonistas. En el centro de la imagen, la canciller Merkel. A su lado, Dimitri Medvedev, formalmente el presidente ruso durante el paréntesis en que Putin fue primer ministro. Y también Mark Rutte, hoy secretario general de la OTAN y entonces primer ministro neerlandés, y el jefe de gobierno francés, François Fillon. En segundo plano estaba el consejero delegado de Nordstream, Mathias Warning, antiguo agente de la Stasi. Parece que siempre hay espías cerca.
Merkel, Medvedev, Rutte, Fillon y Warnig en la inauguración del Nord Stream Sean Gallup Sean Gallup
Después llegó una obra aún mayor: Nord Stream 2. Una infraestructura de 9.500 millones de euros que sería propiedad enteramente de la rusa Gazprom. Cinco empresas europeas, entre ellas la gasística alemana Uniper, firmaron acuerdos para financiar el proyecto, que se construyó completamente pero nunca entró en operación: el canciller Scholz suspendió su certificación en febrero de 2022, cuando Putin reconoció como independientes los territorios ucranianos de Donetsk y Lugansk. Tres días después, Rusia invadía Ucrania.
"Desde la perspectiva ucraniana, cuando la operación fue planeada, Alemania no era un gran aliado ni un país amigo. No les gustaba Alemania. Pero la clave es que el Nord Stream era una infraestructura rusa, un objetivo de guerra económico", prosigue Bojan Pancevski. "Querían destruir los beneficios que esas tuberías ofrecían a Putin y su maquinaria bélica. No querían perjudicar a Alemania, de hecho, escogieron atacarlas lejos de la costa alemana, en aguas de Dinamarca y Suecia".
Putin manda un mensaje a Berlín
Hoy, el canciller Merz defiende que hará lo posible para que los gasoductos del Nord Stream nunca vuelvan a entrar en funcionamiento. Mientras, la extrema derecha, que lidera los sondeos de intención de voto, clama por reconstruirlos y volver a disfrutar del gas barato que ofrece el Kremlin.
Varios diputados de Alternativa para Alemania han acudido esta semana al Foro Económico de San Petersburgo. "Estamos en una situación estancada. No por Rusia, sino por Alemania y Europa Occidental. Tenemos que empezar con pequeños pasos y un primer paso es que estemos aquí", ha dicho desde el foro Steffen Kotre, diputado en el parlamento alemán de la formación de extrema derecha AfD.
El portavoz de política exterior de AfD, Markus Frohnmaier, se ha reunido con el actual jefe de la gasística rusa Gazprom, Alexéi Miller. Un encuentro, ha recalcado Gazprom, "a iniciativa de la parte alemana". Frohnmaier ha dicho que Alemania sufre una profunda recesión y elevados precios de la energía. Miller, que el suministro ruso ha contribuido a la prosperidad alemana durante décadas.
Desde San Petersburgo, Vladímir Putin ha dicho que Rusia está preparada para volver a bombear gas a Alemania mañana mismo a través del Nord Stream 2 y que no bromea. "Uno de los tubos está intacto y puede funcionar", ha declarado. "Es una cuestión de soberanía. Pueden apretar el botón sin preguntar a nadie, pueden decir a sus socios en Washington que lo necesitan", ha dicho el presidente ruso.
Mientras, la investigación alemana en torno a quién voló el Nord Stream continúa. Cualquier nuevo indicio apunta, por ahora, en la misma dirección: Kiev. Los ucranianos siempre tuvieron la convicción de que Alemania, tarde o temprano, volvería a comprar gas a Rusia.