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El papa León XIV y Bad Bunny: entre el altar y el perreo, los paralelismos imposibles

El papa León XIV y Bad Bunny
El papa León XIV y Bad Bunny RTVE.es
Javier Villuendas
Javier Villuendas

El papa y Bad Bunny, Bad Bunny y el papa. No os suenan apenas, ¿verdad? El líder de la religión con más fieles del planeta y el cantante con más devotos, pues fue el artista más escuchado en Spotify en todo el mundo en 2020, 2021, 2022 y 2025. Dos personajes centrales de su tiempo que confluyen en un mismo espacio durante unos días, en Madrid, por sus sendas visitas a España… cuyo idioma, el nuestro, les une. Del 6 al 9 de junio, en la ciudad en la que nunca te vuelves a encontrar a tu ex… ¿Pero habrá encuentro, se conocerán? 

Hay muchos más paralelismos entre ambos. Bad Bunny ha sido el primer artista de la historia en ganar un Grammy a 'Mejor Álbum del Año' con un disco íntegramente en español, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, este 2026, por una obra enraizada en Puerto Rico y con la salsa por bandera además de otros géneros locales, como la plena o la bomba. Recordemos que Puerto Rico es un territorio no incorporado a los Estados Unidos, y su nacionalidad es puertorriqueña pero tienen también ciudadanía estadounidense. 

Al mismo tiempo, el papa León XIV es estadounidense (de Chicago) pero tiene la nacionalidad peruana, porque tras ordenarse sacerdote en 1982, con 28 años, fue enviado a Perú donde permaneció cuatro décadas. Además, es hijo de madre con ascendencia española. Es decir, habla el español a la perfección tras tantos años como pastor en territorio andino. Es más, en 2015, tras solicitar la ciudadanía, el papa Francisco, quien había conocido a Robert Prevost en Buenos Aires, lo designó obispo de Chiclayo. Y después desempeñó el cargo de segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. En conclusión, por esto y por otras razones, el ‘Latin Power’ está más alto que nunca.

'La Resistencia' a Trump

Y habrá a quien no le guste esto. Porque aparte de esta fuerte base latina de origen o causa y del manejo del español que les impregna y define, y hablando de Estados Unidos, país clave para ambos, hay que mentar, cómo no, a su presidente, Donald Trump, el perejil de todas las salsas, quien ha atacado a los dos con su proverbial generosidad para repartir alfilerazos a diestro y (sobre todo) siniestro y para elevarlos inesperadamente a niveles casi de líderes de 'la Resistencia'. 

A León XIV, Trump, tras su 'habemus papam', le hizo la segunda jugada de marketing de su vida, pues el sumo pontífice, que hace poco más de un año asumía el cargo, había mantenido un perfil discreto hasta que el presidente de Estados Unidos, en abril, apareció en su rescate como marca y comenzó a insultarle en redes sociales porque este había afirmado que ‘guerras mal’, algo que parece complicado que un líder del Vaticano no vaya a defender… 

Prevost había expresado su preocupación y rechazo ante aquel mensaje insólito de Trump en el que amenazaba con extinguir a "toda una civilización" si Irán no se plegaba a las exigencias de Estados Unidos de poner fin a la guerra y abrir Ormuz. Y dijo que era “verdaderamente inaceptable”. Como reacción, el presidente de Estados Unidos tildó en redes a León XIV de “débil ante el crimen”, “nefasto para la política exterior” aparte de opinar: “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”. 

Y es donde Trump dejó botando la pelota mediática en el tejado del papa León XIV, que respondió con firmeza en un viaje a Argelia, concluyendo que no quería entrar en debate con el magnate-político pero que seguiría promoviendo la paz. "No le tengo miedo a la Administración Trump, ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí, para lo que la Iglesia está aquí", declaró a los periodistas. Anteriormente, también había cuestionado el trato "inhumano" a los inmigrantes… 

"Nunca he oído hablar de él, no sé ni quién es. Es una locura"

Y esto enlaza el líder católico con Bad Bunny, otro inesperado actor en esta trinchera frente a Trump, pues también fue blanco de sus descalificaciones. Tras enterarse que el cantante boricua iba a protagonizar la actuación del descanso de la Super Bowl, declaró que era "absolutamente ridículo". "La NFL acaba de elegir al conejo Bad Bunny, o como se llame, un tipo que odia a ICE, a quien usted no le cae bien y que acusa de racismo a todo lo que no le gusta”. Y añadió: "Este tipo no parece un artista unificador y mucha gente ni siquiera sabe quién es. Nunca he oído hablar de él, no sé quién es. No sé por qué lo hacen. Es una locura".

El Conejito Malo también respondió, de una manera diferente aunque igualmente nítida. Lo primero fue en la gala de los Grammy, en plena polémica con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, cuando sus agentes mataron incluso a dos activistas contra las redadas a inmigrantes, la superestrella puertorriqueña en el estrado con el gramófono en la mano dijo: "Antes de dar gracias a Dios, fuera ICE". Y, pocos días después, en la Super Bowl hizo una actuación histórica que fue también un manifiesto político… latino. 

El titán del perreo fue monaguillo

Con verdaderos lazos con el catolicismo vía magnanimidad y fraternidad entre los pueblos, lo que preparó Bad Bunny, en el Levi's Stadium de San Francisco (California), fue una declaración de amor, de reivindicación llena de salsa hacia Latinoamérica y sin odio ni confrontación. Elegante defensor del español en un país convulsionando por el ICE, rodeado de todas las banderas declaró: "Dios bendiga a América. Sea Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela, Guyana, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Cuba, República Dominicana, Jamaica, Haití, EEUU, Canadá y mi madre tierra, mi patria Puerto Rico". 

Lo único que dijo en inglés fue: "God Bless America". 

Y, en aquellos instantes, Trump a la vez posteaba en redes: "¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo".

Hay que recordar que de pequeño, Bad Bunny, de nombre Benito Antonio Martínez Ocasio, criado en Vega Baja, fue monaguillo y cantaba en el coro (suponemos sin autotune). Lo fue en la Parroquia Santísima Trinidad, en donde su madre era parte activa como catequista, criándose en un ambiente en el que la fe católica estaba muy arraigada en su vida familiar y comunitaria y, por tanto, integrada en su proceso de formación personal. 

Encuentro, ¿sí o no?

Durante las visitas a Madrid de ambos, no ha habido una contraprogramación directa a nivel de estadios. El papa estará el 8 en el Santiago Bernabéu, el estadio del Real Madrid, acompañado por David Bustamante. Sin embargo, ese día no actúa Bad Bunny, descansa, durante las tres semanas con las diez fechas con show que el boricua va a realizar en la capital española. Hay que mencionar aquí que la visita de León XIV cuenta con un himno, “Alzad la mirada”, creado para la ocasión por once compositores guiados por Pablo Cebrián, quien ha trabajado con Aitana o Bisbal. 

Aunque sí hay momentos en los que se podría decir que ambas figuras se 'contraprograman'. Por ejemplo, este pasado sábado 6 de junio, el papa ha tenido la vigilia con los jóvenes a las 20:30 en la plaza Lima a la misma hora que Bad Bunny ponía a perrear a todos los famosos patrios y mujeres de belleza canónica reclutadas en la polémica Casita, tan señalada estos días por sus contradicciones y por la exageración de su importancia informativa. 

Y la búsqueda de la reunión en la cumbre. Este domingo, hay un evento a las 17 horas en el Movistar Arena llamado 'Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y el deporte', en donde el Papa dialogará o compartirá acto con Antonio Banderas, Sara Baras, Antonio Garamendi, Unai Sordo, Carolina Marín, Teresa Perales o Rozalén. ¿Podría aparecer Bad Bunny por allí? No parece fácil, porque tiene un concierto tres horas después en el Metropolitano. Y porque son personalidades españolas. Pero el 8 y el 9 no canta… y los rumores del ansiado encuentro no cesan. 

Porque, al fin y al cabo, hay fotografías que recorren el mundo y luego están esas otras que, contra todo pronóstico, parecen destinadas a existir. Y la del papa León XIV y Bad Bunny podría ser una de ellas: una de esas imágenes capaces de tender puentes entre mundos aparentemente irreconciliables y que terminan haciendo historia.