La alarma por el ébola se extiende por África: blindan fronteras, aumentan cuarentenas y buscan una vacuna
- Cuatro de cada cinco contactos no están siendo localizados alertan ONG sanitarias
- El virus pudo circular hasta tres meses antes de que se detectaran los primeros casos
La preocupación internacional por el brote de ébola declarado en el este de la República Democrática del Congo (RDC) sigue aumentando. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce dificultades para contener la epidemia y su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha estado días afirmando en los medios que el brote "estaba bajo control", organizaciones humanitarias advierten de que el número real de contagios podría ser muy superior al registrado oficialmente, gobiernos de varios continentes han comenzado a reforzar controles fronterizos, imponer cuarentenas y restringir la entrada de viajeros procedentes de las zonas afectadas.
La situación ha llevado al director de la OMS a desplazarse al país africano para reunirse con el presidente congoleño, Félix Tshisekedi, y reclamar una mayor movilización internacional frente a una emergencia sanitaria que ya ha cruzado fronteras y amenaza con extenderse por la región.
El Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, en el Centro Médico Evangélico (CEM) en Bunia, Congo AP
Según los últimos datos disponibles, las autoridades congoleñas han confirmado 282 casos y 42 fallecidos, aunque la OMS eleva la cifra a 906 casos sospechosos y 223 muertes bajo investigación. La agencia de salud pública de la Unión Africana maneja incluso cifras superiores, con 1.077 casos sospechosos y 246 muertes sospechosas.
La preocupación de los expertos radica en que el brote podría haber permanecido oculto durante semanas. La organización humanitaria International Rescue Committee (IRC) advierte de que el virus pudo circular durante hasta tres meses antes de que se detectaran oficialmente los primeros casos a mediados de mayo. Además, las autoridades sanitarias apenas están consiguiendo rastrear uno de cada cinco contactos de los infectados, una situación que dificulta enormemente conocer la verdadera dimensión de la epidemia.
"Cuando cuatro de cada cinco contactos no están siendo localizados, resulta extremadamente difícil contener el brote o incluso comprender su alcance real", señala Rachel Howard, asesora sanitaria de emergencias del IRC.
La situación resulta especialmente compleja porque el brote está provocado por la variante Bundibugyo del virus del ébola, una cepa relativamente poco frecuente cuya tasa de mortalidad oscila entre el 30% y el 50% y para la que no existe actualmente ninguna vacuna ni tratamiento autorizado.
La OMS admite que el ébola le lleva ventaja en el Congo Stringer / Xinhua News / Europa Press / ContactoPhoto Stringer / Xinhua News / Europa Press / ContactoPhoto
África oriental coordina una respuesta regional
La expansión del virus más allá de las fronteras congoleñas ha acelerado los esfuerzos de coordinación regional. Los ministros de Salud de los ocho países que integran la Comunidad de África Oriental (EAC) han iniciado este lunes una reunión extraordinaria de dos días para diseñar una estrategia común frente a una epidemia que ya ha llegado a Uganda y que amenaza con extenderse por una de las regiones más conectadas del continente.
Los responsables sanitarios estudian la armonización de controles en aeropuertos, puertos y pasos fronterizos terrestres, el despliegue de laboratorios móviles, la creación de un grupo regional permanente de coordinación y la movilización de recursos para reforzar la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios nacionales.
La organización, integrada por República Democrática del Congo, Uganda, Kenia, Tanzania, Ruanda, Burundi, Sudán del Sur y Somalia, considera prioritario impedir que se reproduzca un escenario de transmisión transfronteriza sostenida.
La preocupación está plenamente justificada. Uganda ha confirmado ya varios contagios vinculados al brote congoleño, incluido un muerto asociado a un caso importado. Las autoridades ugandesas han reforzado los controles sanitarios y han endurecido las restricciones en los pasos fronterizos con las zonas afectadas para evitar nuevas cadenas de transmisión.
La coordinación regional se desarrolla en paralelo a una creciente movilización diplomática internacional. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha mantenido en las últimas horas una conversación telefónica con Tshisekedi en la que ambos dirigentes expresaron su voluntad de impulsar una respuesta coordinada frente a la epidemia.
El mandatario francés también ha reiterado el apoyo de París a los esfuerzos para estabilizar el este de la República Democrática del Congo, una región donde la inseguridad generada por grupos armados dificulta las labores de rastreo epidemiológico, asistencia sanitaria y acceso de las organizaciones humanitarias.
Emmanuel Macron, presidente de Francia, visita el portaviones Charles de Gaulle REUTERS/Gonzalo Fuentes/Pool
La combinación de conflicto armado, desplazamientos de población y una enfermedad altamente contagiosa preocupa especialmente a las agencias internacionales. La OMS considera que el riesgo de expansión es alto en África subsahariana, aunque mantiene que el riesgo global continúa siendo bajo a pesar de que la organización sigue afirmando desconocer el alcance real de la epidemia.
Países que ya toman precauciones
La declaración de Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional realizada por la OMS el pasado 17 de mayo ha desencadenado una rápida reacción de numerosos gobiernos.
Estados Unidos ha adoptado algunas de las medidas más estrictas. Washington ha prohibido la entrada de ciudadanos extranjeros que hayan viajado recientemente a la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur y ha ampliado posteriormente las restricciones a determinados residentes permanentes. Los viajeros estadounidenses procedentes de esas zonas son sometidos a controles sanitarios específicos, incluyendo la toma de temperatura, la verificación de itinerarios y el seguimiento de síntomas.
Canadá ha prohibido durante 90 días la entrada de residentes procedentes de esos países y exige cuarentenas de 21 días para ciudadanos y residentes permanentes que regresen de las áreas afectadas.
Bahamas, Islas Caimán, México, Jordania, Baréin, India, Kenia, Zambia y Tailandia también han anunciado medidas extraordinarias de vigilancia, restricciones de entrada o cuarentenas preventivas. Por el contrario, la Unión Europea mantiene una posición más prudente. El Comité de Seguridad Sanitaria de la UE considera que el riesgo para la población europea sigue siendo bajo y no recomienda por ahora controles sistemáticos de entrada para viajeros procedentes de África central.
Las consecuencias ya se dejan notar en el sector aéreo. KLM ha suspendido vuelos hacia Entebbe, en Uganda, debido a las restricciones impuestas por diversos países, mientras Brussels Airlines ha tenido que reorganizar las rotaciones de sus tripulaciones para evitar que queden afectadas por las limitaciones de entrada en Estados Unidos.
Protestas en Kenia por la construcción de un centro de cuarentenas en el país Andrew Kasuku Andrew Kasuku
El miedo al virus provoca protestas en Kenia
La expansión del brote comienza a generar también tensiones sociales y políticas en algunos países vecinos. Cientos de personas se han manifestado este lunes en la ciudad keniana de Nanyuki contra los planes de Estados Unidos para instalar un centro de cuarentena de 50 camas destinado a ciudadanos estadounidenses potencialmente expuestos al virus.
Las protestas se producen después de que un tribunal keniano ordenara suspender temporalmente el proyecto tras una demanda que cuestiona sus posibles riesgos para la salud pública. Aunque Washington y Nairobi defienden la iniciativa como parte de los preparativos ante posibles emergencias sanitarias, numerosos residentes temen que la instalación pueda aumentar el riesgo de contagio en la zona.
Los organizadores de las protestas reclaman la cancelación definitiva del proyecto y sostienen que la convivencia entre el personal de la base militar y la población civil podría favorecer una eventual propagación del virus. Las imágenes difundidas desde Nanyuki muestran manifestaciones, cortes de carretera y una fuerte presencia policial y militar en los alrededores de la instalación.
La controversia refleja uno de los principales desafíos de la respuesta al ébola: la necesidad de contener la enfermedad sin alimentar el miedo ni la desconfianza de la población. La experiencia de brotes anteriores ha demostrado que la percepción social del riesgo puede convertirse en un obstáculo tan importante como el propio virus para las labores de rastreo, aislamiento y vigilancia epidemiológica.
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La carrera contrarreloj para desarrollar vacunas
Uno de los principales retos para contener la epidemia es que está provocada por la variante Bundibugyo del virus del ébola, para la que actualmente no existe ninguna vacuna ni tratamiento aprobado.
La OMS ha identificado como candidato más prometedor una vacuna experimental de dosis única desarrollada por la International AIDS Vaccine Initiative (IAVI), basada en la misma tecnología utilizada por la vacuna Ervebo contra la cepa Zaire. Sin embargo, los expertos estiman que todavía necesitará entre siete y nueve meses antes de poder ser evaluada en ensayos clínicos.
En paralelo, la Universidad de Oxford y el Serum Institute of India trabajan en otra vacuna experimental basada en la plataforma ChAdOx1, utilizada durante la pandemia de COVID-19. Las primeras dosis podrían estar listas para ensayos en apenas dos o tres meses.
También Moderna ha anunciado una alianza con la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) para desarrollar una vacuna basada en tecnología de ARN mensajero. CEPI ha comprometido hasta 50 millones de dólares para acelerar el proyecto.
Mientras tanto, la OMS estudia el uso de terapias experimentales basadas en anticuerpos monoclonales y antivirales desarrollados por compañías biotecnológicas que han mostrado resultados prometedores en estudios de laboratorio y modelos animales. Entre ellos figuran el anticuerpo MBP134, desarrollado por Mapp Biopharmaceutical, tratamientos experimentales de Regeneron y el antiviral obeldesivir de Gilead Sciences.
Con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 50% y sin vacunas autorizadas para la variante Bundibugyo, el éxito o fracaso de las vacunas y tratamientos experimentales que hoy se desarrollan podría determinar la evolución de la mayor crisis de ébola registrada en África en los últimos años.