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Leire Díez, la "militante" a la que Cerdán encargó la operación para cortocircuitar las investigaciones de policías y jueces

  • Díez repartía órdenes entre los miembros de la red y de ella es la anotación que apunta a un intento para sobornar a un fiscal
  • Saltó a la palestra cuando se publicó un audio en el que pedía información de un mando de la UCO: "Necesito a Balas"
Leire Díez minutos antes de la rueda de prensa que celebró en junio de 2025 para dar explicaciones sobre sus actividades
Leire Díez minutos antes de la rueda de prensa que celebró en junio de 2025 para dar explicaciones sobre sus actividades Carlos Lujan EUROPA PRESS/CARLOS LUJÁN
Inés P. Chávarri

"Me voy de urgencia a Madrid (...). Me ha mandado Santos ir. Tenemos información que ayudaría al presidente". Este mensaje es uno de los elementos con los que el juez Santiago Pedraz acota el nacimiento de la trama capitaneada por Santos Cerdán y Leire Díez para supuestamente torpedear las investigaciones judiciales y policiales que cercaban al PSOE y al Gobierno de Pedro Sánchez.

El mensaje, escrito por Díez, está fechado el 25 de abril de 2024, un día después de que el jefe del Ejecutivo anunciase que se daba unos días de reflexión para decidir si renunciaba tras la imputación de su mujer, Begoña Gómez.

El 26 de abril, en pleno periodo de reflexión, se produjo la primera reunión de la red en la sede nacional del PSOE, en Ferraz. A ella acudieron Cerdán, Díez y Patricia López, una periodista ya fallecida que llevaba tiempo recabando audios de José Manuel Villarejo. "Intentamos contactar con el PSOE dos años y sólo cuando ocurre lo de Begoña alguien nos recibe", dejó anotado la socialista.

Entonces, Díez era una auténtica desconocida para el público general, pero la militante socialista, como la definió el PSOE cuando saltó el escándalo, no era una simple simpatizante de base. Era, según Pedraz, una de las piezas clave de la trama, a la que Cerdán, entonces secretario de Organización del partido, confió la coordinación de la red a cambio de 4.000 euros al mes.

Ahora, más de dos años después de aquella reunión, Cerdán y Díez, que arrastran sendas causas judiciales por supuestos amaños de contratos públicos, acaparan todos los focos. El primero dirigió la trama, la segunda, su mano derecha, la coordinó. Y aunque algunos de los episodios que protagonizaron parezcan sacados de Pepe Gotera y Otilio, el juez les imputa nueve delitos (organización criminal, cohecho, revelación de secretos, inducción al falso testimonio, acusación falsa, falsedad en documento mercantil, prevaricación, tráfico de influencias y un delito contra las instituciones del Estado) por la "gravedad" de la actividad desplegada por la red.  

La investigación de Pedraz dibuja una trama que no tuvo reparos en intentar sobornar a funcionarios –Díez y su equipo se propusieron comprar al fiscal José Grinda con 300.000 euros-, para recabar información comprometida de los jueces, fiscales y miembros de las Fuerzas de Seguridad implicados en las causas judiciales contra el PSOE.

El propósito de la red era, según precisa el magistrado, "desestabilizar de forma sistemática y continuada cualquier procedimiento judicial u actuación policial que pudiera impactar directa o indirectamente en los intereses del PSOE o del Gobierno, gravemente afectados en ese momento por la consecutiva apertura de procedimientos judiciales en los que se investigaba a miembros del partido o de la familia del presidente".

El audio de Balas

Ahora, más de dos años después, Díez ya no es una desconocida. Perdió esa condición cuando El Confidencial publicó una grabación en la que la se le escucha ofrecer a un investigado por la Audiencia Nacional un pacto con la Fiscalía a cambio de información sobre Antonio Balas, teniente coronel de la UCO y responsable de las investigaciones sobre el hermano de Sánchez, su mujer y el caso Koldo. "No necesito a todo el mundo, necesito a Balas", dijo.

En la huida hacia adelante que emprendió la red para intentar ocultar el fin último de su actividad, la socialista ofreció una rueda de prensa en junio de 2025 que derivó en sainete cuando el comisionista Víctor de Aldama la increpó exigiéndole que contara "la verdad".

La figura de Leire Díez y el caso para dificultar causas judiciales contra el PSOE

Las imágenes de Aldama encarándose a Díez y del comisionista forcejeando con el empresario Javier Pérez Dolset, otro de los miembros de la red para socavar las investigaciones judiciales y policiales, se difundieron como la pólvora. Antes de que se produjese el altercado, Díez había asegurado que su actividad no respondía a un encargo del PSOE, sino a una investigación para un libro sobre las cloacas del Estado.

La rueda de prensa fue un intento disparatado por tapar la actividad de la red. Aunque antes Pérez Dolset ya había pasado por varios programas de televisión para dar su versión sobre las informaciones que la prensa iba publicando sobre la red, tras el encontronazo con Aldama, Díez ofreció varias entrevistas. Las inconsistencias y contradicciones en los relatos de unos y otros multiplicaron las suspicacias sobre el fin último de la trama.

Además, la tardanza del PSOE en levantar un cortafuegos ante las informaciones que se iban publicando fue otro que factor que ayudó a sembrar más dudas. El partido primero anunció que abría un expediente informativo a Díez, a la que definió como una simple militante a pesar de que había desempeñado varios cargos de relevancia en empresas públicas.

La teatralización continuó con la reunión que Cerdán y Díez mantuvieron en Ferraz el 4 de junio de 2025 para que supuestamente esta le explicase su actividad. En dicho encuentro, Díez entregó un pendrive con la información que había recabado y el PSOE a su vez lo remitió a la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Aunque el Ministerio Público llegó a abrir una investigación, la terminó cerrando tras no hallar ninguna información relevante.

El PSOE no había podido coger aire tras el espectáculo de la rueda de prensa cuando, una semana después, Cerdán dimitió tras hacerse público un informe de la UCO que le implicaba en supuestos amaños en la adjudicación de obras públicas a cambio de mordidas. Igualmente, Díez está imputada en una causa por amaño de contratos públicos, pero este caso, en el que también estaría implicado el expresidente de la SEPI, Vicente Fernández, no saltó hasta finales de 2025. De entonces son las imágenes de Díez completamente desencajada y cubriéndose la cara con una capucha a su llegada a los juzgados.

La relación entre Cerdán y Díez, director y coordinadora, respectivamente, de la última trama que sacude al PSOE, comenzó años antes, mínimo en 2018, según precisa Pedraz en su auto, a pesar de que el exsecretario de Organización aseguró a comienzos de este 2026 que solo la había visto en dos ocasiones en su vida. Ahora, la investigación judicial ha permitido saber que se reunieron 22 veces en la sede de Ferraz y que constan otros 17 encuentros de los que no se ha podido determinar la ubicación.

La actividad de la red

El juez de la Audiencia Nacional aporta en su escrito numerosos detalles sobre la actividad capitaneada por Cerdán y Díez. El auto además de rescatar las operaciones de la red, el entramado de pagos que diseñaron para ocultar el origen del dinero, recoge varios mensajes que describen cómo la socialista llevaba las riendas de la trama.

Ella misma se presentaba como la "mano derecha" de Cerdán y decidía los conceptos que había que poner en las facturas para ocultar los pagos: "En la de la casa madre, [pon] consultoría legal y mercantil, por ejemplo. Y en la otra yo creo que también debería poner labores de consultoría".

Díez también maniobró para que el abogado Ismael Oliver fuese el letrado de Koldo García y repartía las tareas entre los miembros de la red. "Todo esto de los hidrocarburos ya te lo he adjudicado a ti", le dijo a Jacobo Teijelo, abogado de Cerdán y otro de los implicados en la red. En las manos de Oliver dejó la operación para conseguir que Carmen Pano, la mujer que dijo haber llevado 90.000 euros en billetes a la sede de Ferraz, modificase su declaración a cambio de 50.000 euros.

Además, en una de las agendas de Díez, la investigación descubrió una anotación que hacía referencia a los 300.000 euros con los que la red habría planeado sobornar al fiscal Grinda. En otra de las conversaciones intervenidas, Díez solicitaba a un mando de la Guardia Civil imputado por varios delitos que le pasase información de Grinda, Balas, el DAO y el teniente coronel Basilio Luis Sánchez Portillo, "involucrado en la Operación Cataluña".

Este miércoles, Díez, en una breve entrevista en Catalunya Ràdio, Díez aseguró desconocer por qué la UCO había acudido a Ferraz. También negó haber recibido ningún pago del PSOE. Sin embargo, la realidad que ha dibujado el juez es bien distinta.