Pedro Almodóvar: "Estoy harto de mí mismo y no quiero seguir recurriendo a mí para seguir escribiendo"
- Tras el estreno de Amarga Navidad, el director confiesa que sentirá nostalgia cuando no venga a Cannes
- "Los europeos tenemos la obligación de construir un escudo frente a Trump, Netanyahu o Putin", declara
Cannes es el reino de los directores, protagonistas absolutos para el festival, a los que colman de cariño y reverencia. Pero con Pedro Almodóvar, el tratamiento se asemeja al de un jefe de estado cuando pasea por el Palacio del festival con la estela de su leyenda. Su película, Amarga Navidad, ha tenido una buena acogida, sin despuntar en la lucha por la Palma de Oro, pero por encima de la media.
Con un poco de fatalidad, en el pase matutino del martes, al que acude la plana mayor de la crítica mundial, un espectador sufrió una indisposición y hubo que interrumpir la proyección. Por la noche, el Gran Teatro de Lumiére se rindió a su ídolo mientras el director “atendía a la respiración de 2.000 almas”.
Pasada la noche, comparece en la rueda de prensa el reparto al completo el reparto completo (Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez-Gijón, Milena Smit y Quim Gutiérrez), con la tranquilidad de estar más allá de la Palma.
“He sido dos veces favorito (con Todo sobre mi madre y Volver) y eso te enseña que con ser favorito no basta. David Cronenberg (presidente del jurado en 1999) lo dijo de manera muy clara cuando le preguntaron por qué no me dieron la Palma: Si los premios de Cannes son el resultado de la crítica y el público, no sé por qué llaman a un jurado”, recuerda.
"Nunca he venido con la sensación de ganador. El festival es muy excitante, te enteras de cómo vive la película cada territorio. No es una frustración no haber ganado la Palma de Oro. Me gusta venir a competir porque es más divertido".
"Los europeos tenemos la obligación moral de construir un escudo frente a Trump, Netanyahu o Putin"
Lo que tiene claro es que tras Amarga Navidad y Dolor y gloria (a la que puede sumarse La ley del deseo) su veta claramente autobiográfica queda clausurada. “Estoy harto de mí mismo y no quiero seguir recurriendo a mí mismo para seguir escribiendo”, dice. Incluso se abre a colaborar con otros guionistas: “Estoy buscando a alguien con quien compartir para que me traiga un universo distinto al mío”.
Rossy de Palma, Leonardo Sbaraglia, Milena Smit, Aitana Sánchez-Gijon, Pedro Almodóvar, Bárbara Lennie, Victoria Luengo y Quim Gutiérrez. Olivier CHASSIGNOLE / AFP
Y, de nuevo, ha apelado al artista a posicionarse en el mundo. "Creo que el artista debe hablar de la situación que vive la sociedad. Es un deber moral. No juzgo a quien no lo hace. El silencio y el miedo, porque es una expresión de miedo, es un síntoma muy malo . Nos están ocurriendo cosas demasiado terribles y, como europeos, tenemos una obligación moral de construir un escudo frente a monstruos como Trump, Netanyahu o Putin".
El director ha analizado su evolución. “Hay varios puntos de inflexión. Las películas de los 80 fueron muy diferentes a las de los 90 y las de principio de siglo. Voy haciendo lo que me pide el corazón”, define. “Al haber hecho películas muy exageradas en los 80, me he curado en salud de no tener que volver a eso. He ganado en profundidad y he ido perdiendo humor, aunque en Amarga Navidad recupero algo, sobre todo al principio. Pero es algo que echo de menos, poder hacer películas como Mujeres al borde de un ataque de nervios”.
Algo, que, ya avanzado, en parte está en camino: “En el próximo proyecto desde luego va a haber humor, negro, pero humo”. Y, si él quiere, se verá en Cannes. “He competido siete ocasiones y es una experiencia que tengo marcada. El día que no pueda venir porque no hago películas o no me cojan, lo voy a echar de menos, tendré una gran nostalgia. Pero, de momento, voy a hacer una película más”.