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Cannes 2026: Zvyagintsev mira a la Palma de Oro con 'Minotauro', derrumbe moral de la Rusia en guerra

  • El cineasta, exiliado tras la guerra, vuelve a impactar con otro drama sobre la corrupción
  • Inspirada en La mujer infiel, de Chabrol, traslada la acción a la movilización rusa para la Guerra de Ucrania
Cannes 2026: Andrey Zvyagintsev mira a la Palma de Oro con ‘Minotauro’, derrumbe moral de la Rusia en guerra
La actriz Iris Lebedeva, de espadas, frente a Andrey Zvyagintsev y el reparto de 'Minotauro'. John Locher John Locher
Esteban Ramón
Esteban Ramón (Cannes)

Andrey Zvyagintsev prácticamente ha renacido. El cineasta ruso contrajo covid en septiembre de 2021, tuvo que ser trasladado a Alemania donde pasó dos meses en coma inducido, y estuvo casi un año sin sentir sus extremidades. En ese estado, estalló la Guerra de Ucrania y decidió exiliarse definitivamente. 

Su filmografía —contundentes autopsias de la corrupción de la Rusia de Putin— no invitaban al regreso en tiempos bélicos, pero se temía que su salud no le permitiese volver a filmar. Y vaya sí lo ha hecho. Minotauro, rodada ya en Letonia, pero ambientada en una ciudad rusa cercana a Georgia, ha caído como una contundencia inapelable en el Festival de Cannes, donde ha arrancado incluso algunos aplausos en el gélido pase matutino de prensa.

En Minotauro parte de La mujer infiel (Claude Chabrol,1969) para imbricar la historia negra de adulterio en un matrimonio de alta burguesía con el trasfondo de la movilización rusa para combatir en Ucrania. Es decir, la descomposición de pareja junto a la corrupción en Rusia: la misma jugada de las magistrales Leviatán (mejor guion en Cannes 2014) o Sin amor (Premio del jurado en Cannes 2017). Dos películas que provocaron la cólera del mismísimo Putin por la devastadora imagen del país.

Iris Lebedeva y Dmitriy Mazurov, en 'Minotauro'.

Iris Lebedeva y Dmitriy Mazurov, en 'Minotauro'. Fetival de Cannes

En una ciudad de provincias, el dueño de una de las principales empresas sospecha que su mujer tiene una aventura. Al mismo tiempo, el alcalde le encarga elegir 14 trabajadores para que sean enviados al frente, con el detalle de que no deben saberlo. En ese contexto, las noticias informan de que miles de ciudadanos rusos cruzan la frontera hacia Georgia para huir de la guerra y no ser llamados a filas, mientras los ricos planean sus vacaciones en Tailandia o Grecia.

Si en Leviatán la corrupción y el drama personal tenían el mismo protagonismo, Minotauro se escora hacia la trama del matrimonio agonizante. Pero de nuevo serán los ecos del Estado fallido el que tenga su reflejo en la incomunicación, traición y castigo de la pareja. 

Intensidad dramática asfixiante

Zvyagintsev ha pasado dos décadas mostrando que Rusia y sus élites políticas y empresariales estaban podridas y el destino era sombrío. El tiempo le ha dado la razón, pero su cine tiene valor por el cómo ha desplegado sus ideas. 

Las imágenes de Zvyagintsev pesan toneladas. Como narrador, carga cada plano de una densidad apabullante, en la que se puede sentir la angustia de sus personajes. Su cine extrae el aire de las salas hasta provocar en el espectador un vacío asfixiante.

El director y guionista Andrey Zvyagintsev, con los actores Dmitriy Mazurov e Iris Lebedeva.

El director y guionista Andrey Zvyagintsev, con los actores Dmitriy Mazurov e Iris Lebedeva. Sameer AL-DOUMY / AFP)

Como sucedió con el iraní Panahi, ganador de la Palma de Oro el año pasado con Un simple accidente, Zvyagintsev tiene en Cannes la empatía biográfica, pero, volviendo a los primeros días del certamen y el debate arte/política, Minotauro se sostiene por sí sola.