El ambicioso plan de Trump para el Líbano: sin Hizbulá y un alto el fuego de papel con Israel
- El alto el fuego está en vigor hasta el 17 de mayo
- Israel ha establecido una área de seguridad de 10 kilómetros dentro del territorio libanés
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere una solución duradera para el Líbano a través de las negociaciones que se llevan a cabo entre Israel y el Gobierno del país árabe, en medio de un alto el fuego que está siendo violado sistemáticamente y sin contar con un actor fundamental, el grupo chií Hizbulá, apoyado por Irán.
Los ataques del Ejército israelí y Hizbulá no han parado, pese a que está en vigor hasta el 17 de mayo un cese de las hostilidades y Trump ha invitado al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y al presidente del Líbano, Joseph Aoun, para que acudan en el futuro a la Casa Blanca en una cumbre trilateral que sería histórica.
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Transcripción completa
reúnen la próxima semana en Washington.
Teherán y Washington le había pillado desprevenido
Es ya el tercer encuentro en el que intentan de nuevo..
buscar un acuerdo de paz más duradero.
A pesar de la tregua, Israel ha seguido bombardeando el país
vecino y asegura que ha eliminado a un alto mando de Hezbollah
colocó un cigarrillo en la boca de una estatua de la Virgen María al sur del
Líbano. Además, la Fiscalía de Jerusalén acusa
de agresión por hostilidad religiosa a este otro israelí por empujar
y golpear a una monja francesa católica en la Ciudad Vieja
Trump quiere un diálogo directo
Un alto funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. ha apuntado en declaraciones a RTVE Noticias que Trump ha dejado "claro" que las conversaciones directas entre los dos países son la mejor manera de avanzar de forma rápida hacia un acuerdo de paz y de seguridad “duradero”.
"La diplomacia continúa", afirma el responsable, sin querer dar detalles sobre este diálogo, aunque denuncia que "Hizbulá está intentando desbaratar las negociaciones con ataques contra Israel y amenazas dentro del Líbano". No obstante, desde la Administración de Trump se trabaja "para crear las condiciones y el impulso político" necesarios para progresar en este proceso.
La tensión volvió a escalar en el Líbano con la ofensiva de EE.UU. e Israel contra Irán, que, por su parte, está negociando con Washington para poner fin a las agresiones y reabrir eventualmente el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico.
“El régimen iraní no puede controlar las negociaciones“
La embajadora en funciones de Israel en España, Dana Erlich, lamenta que Teherán quiera vincular sus conversaciones con EE.UU. con lo que pasa en el Líbano y asegura que tanto el Gobierno israelí como el libanés quieren separar su diálogo para que no dependa de la guerra en Irán.
"Sabemos que Hizbulá, la organización terrorista más armada del mundo, es como un Ejército que fue creado por el régimen iraní, financiado y capacitado por ellos. Pero ahora, cuando hablamos del futuro del Líbano, el régimen iraní no puede controlar esas negociaciones y hay que separarlas", dice la encargada de negocios a RTVE Noticias.
La principal reivindicación de Israel y de EE.UU. es el desarme de Hizbulá, una demanda que, según Erlich, comparte el Ejecutivo de Nawaf Salam. "Estamos de acuerdo en que no hay futuro mientras Hizbulá sea parte y controle zonas dentro del Líbano", zanja la diplomática israelí.
“Hizbulá no accederá bajo ninguna circunstancia a entregar sus armas“
Sin embargo, la organización chií no parece que vaya a aceptar ningún acuerdo de este tipo. Uno de sus dirigentes, Mahmud Qamati, exministro y vicepresidente del Consejo Político de Hizbulá, explica a RTVE Noticias que su grupo no accederá "bajo ninguna circunstancia" a entregar las armas en su poder ni al desmantelamiento de "la Resistencia".
"Solo aceptaremos una estrategia de defensa nacional libanesa, acordada entre los propios libaneses, sin ninguna injerencia exterior", insiste Qamati, para quien Trump, su secretario de Estado, Marco Rubio, y la mayor parte de su Administración son "cómplices" de Israel y "sus delitos, brutalidad y derramamiento de sangre".
Por ello, el responsable de Hizbulá ve el alto el fuego actual como "una mera formalidad", ya que, a su juicio, "es una continuación de la agresión sionista contra el Líbano".
"Consideramos que la tregua ha fracasado por completo y esto se confirmará aún más si las agresiones se reanudan e (Israel) ataca los suburbios del sur de Beirut, la propia ciudad de Beirut y el valle de la Bekaa”, advierte Qamati.
El alto el fuego iniciado el pasado 17 de abril y acordado entre los presidentes de Israel y Líbano dio lugar a una caída abrupta de las ofensivas entre el ejército israelí y la milicia Hizbulá, pero no detuvo por completo las agresiones, según los ataques identificados por la organización internacional ACLED, que mantiene un registro actualizado desde el inicio de las hostilidades.
La orden de Hizbulá a sus milicianos: seguir luchando
Así, la instrucción que los combatientes del grupo tienen es continuar con las operaciones, "repeliendo la agresión sin importar los sacrificios". En paralelo, Israel prosigue con sus ataques en el Líbano, donde, según datos de la ONU proporcionados el 5 de mayo, al menos 380 personas han muerto desde el 17 de abril, fecha de inicio del alto el fuego.
Erlich afirma que a lo largo de estas semanas Hizbulá ha estado "rompiendo" la tregua a diario: "Aunque estemos en un supuesto alto fuego, la población de Israel sigue estando bajo la amenaza de Hizbulá, por lo que tenemos el deber y la obligación de defender a los ciudadanos".
"No queremos romper el alto fuego, pero tenemos que responder para defender a la población. Seguimos comprometidos con este proceso y vemos que el Gobierno de Líbano quiere lo mismo que nosotros queremos, pero hay que hacerlo de una forma clara y firme y con la ayuda de la comunidad internacional", dice la diplomática, quien pide al Gobierno español que condene a Hizbulá.
El Ejército israelí ha establecido un área de seguridad de 10 kilómetros dentro del territorio libanés, denominada zona amarilla, donde se prohíbe el regreso de los civiles desplazados por la violencia.
Ante la hipótesis de que Israel quiera convertir ese territorio en una zona de seguridad permanente en el sur del Líbano, la embajadora en funciones asegura que su país no tiene ningún interés por el territorio libanés. "Lo que queremos es seguridad para nuestra población y la población civil del Líbano". "La logística y el tiempo que se mantendrá esa línea (de seguridad) son parte de las negociaciones", detalla.
Una especie de desescalada
El analista del centro de pensamiento estadounidense Carnegie Endowment for International Peace, Aaron David Miller, prefiere hablar de "una especie de desescalada" más que de un alto el fuego.
"La mayoría de los bombardeos contra Beirut y sus alrededores han cesado, pero los israelíes siguen operando intensamente y Hizbulá sigue atacando constantemente a soldados israelíes con drones de fibra óptica", indica Miller, que en el pasado fue coordinador especial adjunto de EE.UU. en las negociaciones árabe-israelíes y trabajó en el Departamento de Estado, donde ayudó a formular la política estadounidense para Oriente Medio.
Trump impulsó el parón temporal de la violencia en el Líbano, pero su violación por parte de Israel no significa que Netanyahu no esté alineado con la visión del mandatario estadounidense. "Los israelíes claramente no lo están cumpliendo, pero tampoco Hizbulá, aunque Trump no ha dicho explícitamente a los israelíes que tengan que cesar todas las operaciones militares ofensivas en el Líbano", resume Miller.
Un acuerdo que se antoja complicado
La otra pata de la mesa es el Gobierno del Líbano, que se ha comprometido al desarme de la organización chií, "pero que es incapaz y no está dispuesto a hacerlo". Con este panorama, el analista cree que en estos momentos y en un futuro próximo es "imposible" que el Líbano e Israel lleguen a un acuerdo integral que cambie la situación.
La analista política estadounidense de origen libanés Rania Khalek, periodista del medio BreakThrough News, ve que no es posible un alto el fuego sin la implicación directa de Hizbulá, que cuenta con un importante poderío militar.
Además, si el Gobierno libanés llegara a algún tipo de acuerdo de paz con los israelíes, esto podría desencadenar tensiones y probablemente violencia dentro del país árabe, ya que, advierte Khalek, podría ser visto como una “traición” entre parte de la población, donde hay más de un millón de personas que se han tenido que desplazar de sus hogares por las hostilidades.
“Y el Ejército libanés no es lo suficientemente fuerte para desarmar a Hizbulá, porque EE.UU. nunca le dará el tipo de armas que necesitaría para hacerlo, porque ese armamento podría ser empleado para desafiar a los israelíes”, reflexiona Khalek, que no descarta que pudiera producirse una nueva guerra civil en el Líbano, que ya vivió una entre 1975 y 1990.
Un rayo de esperanza
Aun así, ni Israel ni Hizbulá se cierran de plano al fin de la violencia.
Como destaca Qamati, "las hostilidades en el Líbano pueden cesar sin estar vinculadas a ningún otro asunto o negociación en la región, siempre que Israel lo respete” y recuerda que la última tregua, alcanzada en noviembre de 2024, fue respetada por el Líbano y Hizbulá durante 15 meses, “mientras que el enemigo sionista no lo hizo".
La embajadora israelí cita los pactos de paz con Jordania y Egipto, así como los acuerdos de Abraham con varios países de la región, como ejemplo de que “todo es posible” cuando Israel tiene un aliado comprometido.
"Para nosotros, Israel, yo como israelí, quiero la coexistencia y la paz, así que espero que en el futuro podamos ver un acuerdo que garantice la seguridad de las dos poblaciones de Israel y el Líbano", señala Erlich.