Trump asegura que el encuentro con Lula ha ido "muy bien" y que han hablado sobre todo de aranceles
- No han comparecido de manera conjunta en su primera reunión en Washington durante el segundo mandato de Trump
- Buscan reconducir las relaciones entre ambos países después de que Trump retirase la mayoría de los gravámenes a Brasil
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha reunido este jueves en la Casa Blanca con su homólogo de EE.UU., Donald Trump, en medio de la tensiones comerciales y diplomáticas, con los aranceles, las tierras raras y la lucha contra el crimen organizado como prioridades en la agenda.
Ambos líderes han optado por no comparecer de manera conjunta después de haber mantenido una reunión a puerta cerrada y haber almorzado juntos, según los medios. Estaba previsto que, como es habitual, la prensa pudiera ingresar al Despacho Oval al inicio del encuentro pero, según fuentes brasileñas, Lula habría pedido a Trump que el contacto con periodistas se produjese una vez concluida la reunión. El mandatario brasileño llegó a la Casa Blanca a las 11.21 hora local (15.15 GMT). Entre la reunión y el almuerzo en la oficina presidencial estadounidense ambos líderes han pasado juntos más de dos horas.
Se trata de la primera visita del brasileño a Washington en el segundo mandato de Trump, con un trasfondo de discrepancias políticas entre ambos y dos visiones antagónicas de la democracia que marcan la relación bilateral en varios ámbitos, con EE.UU. defendiendo la figura del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, condenado por planear un golpe de Estado para mantenerse en el poder después de perder las anteriores elecciones frente a Lula.
Trump: "La reunión fue muy bien"
Una vez finalizado el encuentro, el presidente estadounidense ha publicado un mensaje en la red social Truth Social, donde ha aclarado que el encuentro ha ido "muy bien", que han hablado "de muchos temas, incluido el comercio y, específicamente, los aranceles".
"Nuestros representantes tienen previsto reunirse para discutir ciertos elementos clave. Se programarán reuniones adicionales en los próximos meses, según sea necesario", concluye el mandatario, que califica a su homólogo brasileño como un presidente "muy dinámico".
Lula: "Esta reunión es un paso clave para consolidar las relaciones"
Tras la reunión, el presidente brasileño ha protagonizado una rueda de prensa ante los medios en la que se ha mostrado, al igual que Trump, muy "satisfecho": "Fue un encuentro importante para ambos países", ha asegurado Lula, que considera que la conversación entre ambos políticos supone "paso clave" para consolidar las relaciones entre Brasil y Estados Unido. En la comparecencia, Lula ha bromeado con la actitud jovial de Trump: "Habrán notado que el presidente Trump estaba riéndose; eso es mejor que cuando pone mala cara".
El mandatario ha afirmado que le ha explicado a Trump que están dispuestos a establecer un grupo de trabajo con países latinoamericanos para combatir el crimen organizado. Sin embargo, admite que no han discutido la posibilidad de que Estados Unidos designe como grupos terroristas a las bandas brasileñas Comando Vermelho y PCC. Ambas son organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico. En el caso de Comando Vermelho, controlan partes de Río de Janeiro. El PCC, Primeiro Comando da Capital, es la banda de narcotraficantes más grande de América Latina, con 40.000 miembros vitalicios según un informe de The Economist.
La situación cubana también ha sido un tema hablado, según el brasileño, que ha manifestado estar "dispuesto a ayudar": "Cuba quiere diálogo y encontrar una solución para poner fin al embargo EE.UU.". Además, ha aclarado que el estadounidense le ha dejado claro que no considera invadir la isla.
Lula también ha subrayado su intención de compartir el "potencial de minerales críticos de Brasil con quienes quieran invertir en el país" y que Donald Trump no tendrá ninguna influencia en las próximas elecciones presidenciales de Brasil del 6 de octubre: "Creo que se comportará como un presidente, dejando decidir a los brasileños su propio destino".
Evitar nuevos aranceles
Uno de los principales objetivos por los que el brasileño ha acudido a EE.UU. era evitar nuevos aranceles. El año pasado, Trump anunció gravámenes del 50 % sobre productos brasileños, unos de los mayores impuestos, y acusó al país suramericano de promover una caza de brujas con el juicio a Bolsonaro, además de aplicar un arancel adicional del 10 %.
Más tarde, el Gobierno de EE.UU. retiró la mayor parte de los gravámenes para aliviar la inflación provocada en su propio territorio y en febrero pasado el Tribunal Supremo tumbó los declarados bajo la Ley de Emergencias Económicas Internacionales.
Ante esta penalización, Lula respondió defendiendo la soberanía de Brasil y los intereses nacionales, pero no cerró del todo los canales diplomáticos, lo que ha abierto el camino para la reunión de este jueves.
A pesar de que esta es la primera visita de Lula a la Casa Blanca en el segundo mandato de Trump, ambos se reunieron en Malasia en octubre pasado, al margen de la cumbre de la Asean, y se encontraron antes por casualidad en los pasillos de la Asamblea de la ONU, donde, según Trump, tuvieron "una química excelente".
No obstante, las relaciones se han tensado en los últimos meses por la captura del derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por EE.UU., la guerra contra Irán, la presión contra Cuba e incluso por las críticas de Trump al papa León XIV.