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Los videojuegos también conquistan el espacio

  • La exploración espacial ha sido una de las temáticas favoritas del videojuego
  • Ofrecen propuestas desde la aventura más épica a la simulación realista
Astronauta ascendiendo al pico de una montaña nevada. De fondo se ve un planeta que recuerda a Saturno
Imagen del videojuego Starfield Bethesda Software
Manuel González
Manuel González

El videojuego siempre ha tenido buena relación con el espacio. Territorio donde convergen ciencia, aventura, descubrimiento y futuros utópicos. Starfield, No Man´s Sky, Astroneer o Aphelion nos proponen experiencias que van desde lo más épico a la simulación realista.

La misión Artemis II de la NASA nos ha tenido enganchados durante 10 días a la aventura espacial de Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen. Hemos sido testigos en directo del periplo de estos cuatro astronautas. Han conseguido contagiar la fascinación colectiva por el espacio profundo. Ese regreso a la órbita lunar se puede equiparar a un reality show al alcance de nuestros bolsillos. Desde un simple móvil, cientos de miles de personas han podido seguir en vivo todo lo que ocurría en la cápsula Orion. Y como si fuese la season finale de nuestra serie favorita, la misión acabó, dejando un gran vacío entre los miles de entusiastas que han reconectado con las aventuras espaciales.

Si el cine, la literatura y la televisión son un buen refugio para encontrar historias que transcurren en el espacio (ahora tenemos en televisión la quinta temporada de Para toda la Humanidad y en el cine la adaptación literaria de Proyecto Salvación), los videojuegos también están inmersos en su propia carrera espacial interactiva. Nos conectan con el sueño del viaje espacial de múltiples maneras. Desde aventuras de astronautas perdidos en un planeta desconocido a simuladores astronómicos o epopeyas interplanetarias casi sin fin. Antes de Artemis II, los aficionados a los videojuegos ya llevabann tiempo explorando el espacio con intensidad narrativa, tecnológica y emocional. A su manera, avivan un fenómeno cultural como es la conquista del espacio.

Imagen del videojuego Starfield (PC/Xbox Series S/X/PlayStation 5)

Una space opera digital

El videojuego siempre ha tenido buena relación con el espacio. Es uno de los terrenos que mejor le sientan. Territorio donde convergen ciencia, aventura, descubrimiento y futuros utópicos. Nos hace partícipes en primera persona de experiencias que nos conectan con otros mundos.

Starfield  es un claro exponente de la clásica space opera, pero de envergadura casi infinita. Se estreno en 2023 para PC y Xbox Series X/S, pero en 2026 ha vuelto a ser tendencia por su estreno en Play 5. Un videojuego que propone una galaxia explorable compuesta por varios sistemas estelares que suman más de mil planetas, sin contar lunas, asteroides o estaciones espaciales. El juego tiene lugar en el siglo XXIV, en una región del espacio conocida como los Sistemas Asentados, una zona del cosmos colonizada por la humanidad. El protagonista de esta aventura es un minero que, durante una misión rutinaria, descubre un misterioso objeto que, al tocarlo, provoca visiones extrañas. A partir de ahí, comienza el periplo para conseguir una serie de artefactos antiguos, que van más allá de la realidad ficticia que propone.

Las ramificaciones argumentales de Starfield van desde una trama compleja que enfrenta a diferentes facciones a la minería orbital. Un homenaje a la ciencia ficción más clásica, que remite al espacio como un entorno habitable y diverso, muy acorde con el mensaje que la NASA intenta reconstruir con la nueva era espacial.

Imagen del videojuego Aphelion (PC, Xbox Series S/X y PlayStation 5)

Perdidos en la inmesidad del espacio

Los astronautas Ariane Montclair y Thomas Cross, de la Agencia Espacial Europea (ESA), sufren un accidente y terminan en un inhóspito planeta helado situado al borde el sistema solar. Así comienza Aphelion, una de las grandes aventuras interactivas de 2026, que centra su historia en el intento de supervivencia de los dos protagonistas. A medida que avanzan, descubren que el terreno que pisan reacciona a su presencia. La estructura del juego es dual. Es decir, el jugador controla a ambos personajes de forma alterna y las acciones de uno influyen en el otro.

Para reforzar el realismo, los creadores del juego han colaborado con la ESA, garantizando rigor científico a la dramatización narrativa de la aventura. Esta cooperación con un organismo espacial autorizado aporta a Aphelion una herramienta cultural alineada con la comunidad científica, sobre todo la europea.

Imagen del videojuego Observation (PC, PlayStation 4 y Xbox One)

En la línea “perdidos en el espacio” Observation (2019) también lleva al jugador a una situación límite: una estación espacial incomunicada que navega sin rumbo a través del espacio profundo. La doctora Fisher es la única superviviente aparentemente. En la búsqueda de las causas del accidente activa a SAM, el sistema operativo de la nave, que será lo que el jugador manipule durante toda la partida. Al carecer de un cuerpo para desplazarnos, la mecánica del juego se hace pinchando las diferentes cámaras de cada módulo. Somos el sistema operativo. Activando compuertas, conectando aparatos o controlando diversos dispositivos, vamos abriendo camino a nuestra astronauta. Una original propuesta que, a medida que se desarrolla la historia, nos hace plantearnos lo que pasaría si dejamos nuestro destino en manos de una máquina.

Imagen del videojuego No Man´s Sky (PC, PlayStation 4/5, Xbox One y Series S/X, Switch y Mac)

Millones de planetas que nunca se repiten

Interminable es la dimensión que alcanza No Man´s Sky (2016). Su desarrollo se prolongó más de lo esperado y cuando se estrenó, no cumplió con el vasto universo prometido. La comunidad fue muy crítica con Sean Murray, su director creativo. Diez años después, aquellas promesas son una realidad. El tesón del estudio por mantener vivo este universo y actualizarlo continuamente con mejoras y nuevo contenido, han hecho de este mundo abierto uno de los más extensos de la historia del videojuego. 

No Man´s Sky es imaginación cósmica infinita generada mediante algoritmos. Cuando un jugador comienza una partida nueva, el universo creado ante sus ojos es diferente. No hay dos No Man´s Sky iguales. Millones de planetas posibles que hacen del jugador un cartógrafo de lo desconocido. El juego hace uso de la tecnología procedural, un método de creación de contenido automático y aleatorio mediante cálculos algorítmicos. Eso es lo que hace posible que aparezcan planetas, criaturas y entornos distintos cada vez que reiniciamos este viaje estelar.

Imagen del videojuego Star Citizen (PC)

La aventura inacabada sin fronteras

Con el mérito de haber conseguido cifras récord de recaudación colectiva -casi mil millones de dólares-, Star Citizen es una épica espacial en continuo desarrollo. Está activo, se puede jugar, pero aún no está terminado. Un universo en línea multijugador que quiere ser sinónimo de simulador de vida espacial, donde hay conflictos, comercio interestelar o tránsito orbital realista, y cada jugador crea su propia destino en el siglo XXX.

Su condición de inacabado lo ha convertido en una utopía digital compartida, la construcción de un cosmos habitable que no para de expandirse. Y si tenemos en cuenta el número de jugadores registrados, estamos ante un sistema habitado por cinco millones de usuarios. Temas como la expansión humana por la galaxia, tensiones políticas, conflictos entre bandos criminales o amenazas alienígenas... las posibilidades que ofrece son el paraíso soñado de los amantes de la ciencia ficción.

Una astronauta escala por una superficie metálica mientras mira a una especie de robot esférico que planea a su lado. De fondo se ve la superficie de Marte

Imagen del videojuego Deliver Us Mars (PC, PlayStation 4/5, Xbox One/Series S/X)

Los videojuegos ya han llegado a Marte

La colonización de Marte tampoco escapa al imaginario del videojuego. Uno de los más recientes en viajar al Planeta Rojo ha sido Deliver Us Mars (2023). Aquí la colonización marciana se plantea desde una perspectiva más sobria, cercana a un thriller científico. Un discurso que, a pesar de ser ficción, intenta acercarnos a la exploración real, desde estaciones y módulos a actividades extra vehiculares. 

Con la Tierra al borde del colapso ambiental, Kathy Johanson viaja a Marte para recuperar varias colonias espaciales y, de paso, encontrar a su padre. En su viaje, la heroína espacial explora bases abandonadas, colonias marcianas y restos de expediciones perdidas. Se enmarca en las experiencias narrativas lineales. No es un entorno abierto, sino una aventura de principio a fin con un guión muy marcado.

Imagen del videojuego Mars Horizon 2: The Search For Life (PC)

Mars Horizon 2: The Search Of Life continúa en la línea de su predecesor, que desde el principio ha querido ser una vivencia científicamente verosímil, pero sin llegar al extremo de la simulación realista. Ha sido realizado en colaboración con la Agencia Espacial Europea y la Universidad de Edimburgo para que las misiones y tecnologías se basen en hipótesis científicas plausibles al igual que los criterios astrobiológicos en los que se basa.

Gestión y estrategia que parece que gustó en su primera parte y que ya está a punto de estrenar un nuevo capítulo, que esta vez salta más allá del territorio marciano y se adentra en nuevos planetas.

Imagen del videojuego Elite Dangerous (PC, Mac, PlayStation 4 y Xbox One)

El decano de la exploración espacial

Elite Dangerous encarna el rigor de la simulación. Es pionero en su temática y su apuesta realista. Sucesor directo del primer Elite publicado en 1984, el primer videojuego en mostrar naves con aspecto tridimensional. La versión de 2014, Dangerous, la firma el mismo creador de entonces, David Braben, asegurando que realmente este es el juego que soñó hace 40 años.

Recrea la Vía Lactea a escala 1:1, una galaxia basada en datos astronómicos reales y en la lógica científica. Es el simulador espacial por excelencia, capaz de transmitir la inmensidad del espacio como algo abrumador, lejos de los paseos a velocidad de la luz de otras aventuras de corte más fantástico.

Imagen del videojuego Astroneer (PC, PlayStation 4/5, Switch y Xbox One/Series S/X)

Una generación que ve el espacio con otros ojos

Lo interesante de este momento no es únicamente la cantidad de juegos ambientados en el espacio, sino el cambio de tono. El cosmos en los videojuegos se ha relacionado con invasiones alienígenas y conflictos galácticos. Una nueva generación de creadores nos ha sorprendido con una mirada fresca y más sensible, donde pegar tiros, duelos de sables de luz o ráfaga de rayos láser no son lo más importante

El espacio ha pasado a ser un ecosistema más complejo, de contemplación, ciencia e introspección. Un título como Astroneer (2016) que se centra en la terraformación de planetas y la extracción de recursos es radicalmente opuesto a Citizen Sleeper (2022) donde una conciencia humana digitalizada intenta no degradarse mientras escapa de la corporación que la tiene atrapada. O Kerbal Space Program (KSP) y su segunda parte, simulador de vuelo y de construcción espacial basado en físicas reales, donde gestionamos el programa espacial de una raza alienígena.

Imagen del videojuego Kerbal Space Programa 2 (PC)

Y frente a la pantalla, el lado de los jugadores, esa nueva generación ha “visto” y “tocado” el espacio con interfaces interactivas. Han aprendido a acoplar módulos, gestionar oxígeno, trazar órbitas o aterrizar en planetas gracias a videojuegos antes que con libros científicos o viendo documentales.

Cuando se habla de colonizar Marte, los videojuegos ya han estado allí. Y seguro que más de un astronauta los ha usado como campo de pruebas. Si hay pilotos de avión que aprendieron a volar con Flight Simulator,, por qué no pensar que en las próximas misiones de la NASA algún miembro de la tripulación se ha inspirado en los juegos mencionados para ejecutar maniobras estelares.