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'Crimson Desert', una aventura medieval que quiere ser la conquista global del videojuego coreano

  • 'Crimson Desert' es una superproducción coreana que se postula como juego del año
  • Corea del Sur destaca por una sólida industria de videojuegos para móviles
Crimson Desert, una aventura medieval
Imagen del videojuego Crimson Desert
Manuel González
Manuel González

Con un mapa virtual que ocupa una extensión que supera los 80 kilómetros cuadrados y un nivel de detalle visual casi enfermizo, Crimson Desert (PC y consolas) es uno de los videojuegos más importantes de 2026. Una gran producción que viene de Corea del Sur y que lleva gestándose 7 u 8 años. Lo firma el estudio Pearl Abyss. Su carta de presentación hasta la fecha se limita a un popular juego online masivo llamado Black Desert Online, que lleva activo desde 2015 y que ha sido el germen de la aventura que acaba de estrenarse.

Lanzamiento de 'Crimson Desert'

Una aventura de acción inmensa

La trama de Crimson Desert lleva al jugador al continente de Pywel, un mundo de fantasía medieval clásico con ciertos toques tecnológicos pertenecientes a otra época.  Allí, la banda de los Melenas Grises sufre una emboscada parte de sus rivales, los Osos Grises, poniendo fin a un período de paz entre ambas facciones.

Kliff, el protagonista del juego, se embarca en la misión de traer de vuelta a sus compañeros perdidos en este enfrentamiento. Este es el punto de partida de esta vivencia interactiva pensada para un solo jugador. A partir de ahí, comienza la experiencia de descubrimiento de un universo de inmensos paisajes, con sus comarcas y grupos definidos. Un territorio abierto en el que muchas de las decisiones tomadas por el camino influirán en cómo se relaciona Kliff con los personajes que habitan las diferentes regiones y cómo afecta al caos político que se vive en la zona.

Kliff visita una aldea en Crimson Desert (Pearl Abyss).

Kliff visita una aldea en Crimson Desert (Pearl Abyss)

Como buen mundo abierto, el de esta aventura tiene su propias reglas sociales y económicas basadas en una estructura feudal clásica, y donde la magia aparece como algo sobrenatural o en forma de criaturas extrañas. No es un entorno para ser jugado por cualquiera. La dimensión de la aventura y su nivel de complejidad en los combates no son para todos los públicos, pero habrá quién lo disfrute viendo jugar a otras personas por la belleza de sus imágenes y los momentos espectaculares que aguardan a Kliff, tanto a ras del suelo como en las alturas.

Aventuras medievales para un solo jugador

En un principio, Crimson Desert iba a ser una continuación de Black Desert Online —que, tras 11 años en activo, lo juegan 300.000 personas al mes—. Todo apuntaba a una línea continuista, una nueva apuesta multijugador inspirada en el éxito del primer juego del estudio, pero sus creadores cambiaron de rumbo. Decidieron ir a contracorriente de las tendencias clásicas coreanas —muy amantes de los juegos en línea— y ha terminado siendo una aventura para un jugador.

Hereda de Black Desert Online algo del estilo de combate caracterizado por movimientos exagerados y estilizados, encadenados uno tras otro. Aquí son más físicos y narrativos por la interacción con los objetos presentes en los escenarios. Además, a Kliff le espera montar a lomos de un caballo o un dragón —o de un sinfín de seres y medios de transporte—, escalar estructuras, usar tirolinas, realizar saltos acrobáticos, planear en el vacío y un largo etcétera de malabarismos acorde con la magnitud de los desafíos que le esperan por el camino.

El protagonista de Crimson Desert a lomos de un caballo.

El protagonista de Crimson Desert a lomos de un caballo.

Esa gran variedad de acciones no es causal ya que los desarrolladores del juego no esconden que se han inspirado en videojuegos como The Legend of Zelda: Breath Of The Wild, Red Dead Redemption 2 o la saga Assassin´s Creed, un batiburrillo de influencias procedentes de Estados Unidos, Japón y Canadá.

"Las grandes compañías coreanas de videojuegos comenzaron a explorar activamente el mercado global de consolas a principios de la década de 2020. A medida que el mercado móvil nacional se acercaba rápidamente a la saturación y crecía la necesidad de construir un mayor reconocimiento de marca en los mercados occidentales, más estudios comenzaron a desarrollar proyectos orientados a consolas y para un solo jugador". Las palabras de Tae-Jin Yoon, Profesor en Estudios de Cultura Mediática en la Universidad de Yonsei (Seúl), contextualizan muy bien la mezcla de estilos de las recientes superproducciones coreanas del videojuego.

Industria del videojuego centrada en los 'esports' y juegos móviles

Una industria marcada hasta ahora por las competiciones de esports. Fueron pioneros en retransmitir en la televisión nacional partidos de competiciones a comienzos de siglo y de allí han salido algunos de los mejores jugadores profesionales del deporte electrónico. Parece que llegan vientos de cambio, dirigidos hacia una colonización cultural global como ya han hecho la música —con el k-pop—, las series de televisión y el cine, la llamada Hallyu (Ola Coreana).

A estos discursos hay que sumar el auge de los webtoons (cómics en formato digital pensados para consumir principalmente en vertical) y las aplicaciones para móviles. "A diferencia de la música, el cine o las series, los videojuegos rara vez dependen de una imagen nacional claramente identificable como parte de su atractivo. Los juegos tienden a ser productos culturales altamente híbridos. Por eso, es menos probable que las audiencias globales interpreten automáticamente los videojuegos coreanos bajo el marco de la Ola Coreana", contesta por email Tae-Jin Yoon a RTVE Noticias.

Tráiler de Li

'Crimson Desert' se enmarca en una serie de videojuegos coreanos de gran presupuesto para ordenadores y consolas con vocación universal, pero donde los rasgos culturales e históricos de los surcoreanos brillan por su ausencia. Entre los éxitos más recientes que siguen esta corriente están 'Stellar Blade', aventura ambientada en un futuro devastado y protagonizado por un personaje femenino sexualizado hasta el extremo, que fue motivo de controversia; 'Lies of Pi', inspirado en el cuento de Pinocho, que cuenta la historia de una figura creada artificialmente que quiere ser humano, mientras intenta sobrevivir en un entorno hostil; o 'inZOI', un simulador de vida —al estilo de Los Sims— que permite crear personajes y acompañarlos en su día a día dentro de una ciudad viva y detallada, que recuerda al Seúl más moderno y tecnológico.

Fórmulas que se mueven entre clichés y mecánicas de juego ya consolidadas. Lo que juega a favor de los creadores coreanas es su impecable nivel de ejecución a la hora de hibridar lo que mejor funciona.

inZOI, simulador de vida creado en Corea del Sur

Un mercado de juegos para móviles de miles de millones de euros

Títulos con una puesta en escena espectacular que tienen que rivalizar en Corea del Sur con juegos para móviles de presupuestos desorbitados y con un mercado saturado que movió en 2025 más de 6.000 millones de euros (es el país del mundo con mayor gasto per cápita en juegos móviles por habitante), "tanto China como Corea han entrado muy fuerte en el terreno del videojuego móvil. Está cada vez más saturado, con una competitividad muy alta. Si tu juego no se descarga en los días posteriores al lanzamiento ya se considera que ha fracasado. Por eso ahora los estudios intentan diversificarse", afirma Álvaro Trigo, profesor de estudios coreanos la Universidad de Salamanca, que ha profundizado en las narrativas de los videojuegos independientes de aquel país buscando casos que hagan referencia a hechos históricos ocurridos en Corea del Sur. "Hay uno sobre la masacre de Jeju, Unfolded Camellia Tales, un tema que muchos coreanos desconocen porque estuvo silenciado durante décadas. Me parece interesante que el videojuego sirva para dar a conocer estos temas. Al igual que en la literatura, como ha hecho Han Kang en Imposible decir adiós".

Confía en que, aunque este tipo de juegos son un caso aislado y llegan a un nicho muy pequeño de jugadores, esta tendencia vaya a más, "en Corea hay gente que se pregunta por qué no hay más juegos con temática propia. Porque, claro, los iconos culturales influyen: un juego de samuráis funciona globalmente. Están empezando a aparecer propuestas de mayor presupuesto que incorporan elementos coreanos", como es el caso del próximo Mudang: Two Hearts, que combina mitología, k-pop y espionaje político.

Un ejemplo que puede ser fruto de "la experiencia de desarrollo y servicio acumulada a lo largo de décadas de producción de juegos online, multijugador masivos y juegos para móviles, que ha convertido a los estudios coreanos en un activo significativo. Ha surgido una generación más joven de desarrolladores que creció jugando a una amplia gama de juegos globales. Esta experiencia probablemente ha ampliado el rango de posibilidades creativas disponibles para los desarrolladores coreanos", comenta el profesor Tae-Jin Yoon, a falta de datos que corroboren sus conclusiones.

El protagonista de Crimson Desert a lomos de un caballo.

El protagonista de Crimson Desert a lomos de un caballo.

Un despliegue tecnológico sin precedentes y con polémica

El estreno de Crimson Desert manifiesta el poderío tecnológico de la industria coreana del videojuego. La puesta en escena es apabullante. Puede ser uno de los juegos con más calidad visual creados hasta la fecha. A su extensión del territorio a explorar hay que añadir una calidad gráfica sobresaliente. Da igual hacia donde dirija la mirada el jugador, todo está recreado con maestría como han podido comprobar minuciosamente en Digital Foundry, web centrada en análisis técnico de videojuegos.

Parte del mérito se debe al motor gráfico de última generación BlackSpace, desarrollado por el propio estudio de Crimson Desert, y el corazón que da vida al continente de Pywel. Un hecho que parece irrelevante, pero que tiene varias lecturas: la no dependencia de la infraestructura tecnológica de terceros, apuesta seria por inversión en I+D y mayor control creativo. Una demostración de soberanía de cara a la competencia. No todas las empresas de videojuegos se pueden permitir el desarrollo de un motor gráfico. La mayoría utiliza Unreal Engine o Unity, tecnologías que se licencian a la mayoría de estudios de videojuegos.

Vista aérea del continente de Pywel.

Vista aérea del continente de Pywel.

La perfección técnica del juego de Pearl Abyss no se ha librado de la polémica en los días previos al lanzamiento de su nueva aventura. Para jugarlo en PC en todo su esplendor se requiere una máquina potente. Y eso ha preocupado a quienes lo han reservado en consola, ya que, a diferencia de un ordenador donde se puede actualizar la tarjeta gráfica, hay dudas de si en PlayStation 5 y en Xbox Series S/X -entornos cerrados que van camino de cumplir 6 años en el mercado-, el juego brillará por igual.

Prueba de fuego para el videojuego coreano

Tras el éxito en 2025 del videojuego chino Black Myth: Wukong, que se inspira en Viaje al Oeste de Wu Cheng'en, una de las obras cumbre de la literatura procedente de China, Coreal del Sur intenta seguir los mismos pasos, los de conseguir un hit global más allá de sus fronteras. "La expansión de personas que juegan ha incrementado la visibilidad y accesibilidad cotidiana de la cultura del videojuego. Las compañías ya no se perciben como lugares de trabajo de nicho. Ha comenzado a entrar talento más ambicioso en la industria. Aunque este cambio ha sido gradual, puede haber contribuido a la aparición de nuevos juegos coreanos con orientación global", reflexiona el profesor de Cultura Mediática de la Universidad Yonsei, de Seúl.

Entre los planes a medio plazo de los creadores de Crimson Desert está abrir el juego a opciones multijugador online, uno de sus puntos fuertes. Y lo siguiente será DokeV, otro mundo abierto, de aspecto más juvenil, donde hay que coleccionar criaturas - ¿alguien dijo “otro Pokémon”? -. La identidad de la cultura popular coreana se hace de rogar en los videojuegos que vienen.

Crimson Desert ya está disponible para PC, PlayStation 5 y Xbox Series S/X