Destino África: el papa León XIV viaja a la nueva frontera del catolicismo
- El pontífice lleva un mensaje de paz a un continente olvidado en la gira más larga de un papa este siglo
- Entre el 13 y el 23 de abril, el Papa visitará Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial
Guerra en Irán, en el Líbano, en Gaza, en Ucrania; un Donald Trump desatado y abriendo grietas en el orden mundial; la democracia en retroceso... La lista de frentes abiertos en este mundo en crisis parece inacabable, pero en ese elenco de prioridades África está muy lejos de los primeros puestos. Y, sin embargo, León XIV viaja allí, a África: entre el 13 y el 23 de abril, el Papa visitará Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial en el primer gran viaje decidido personalmente por el nuevo pontífice. Toda una declaración de intenciones.
El viaje más largo
La gira del Papa por África, de 11 días y medio de duración, será el viaje más largo de un pontífice en 26 años, desde tiempos de Juan Pablo II. Arrancará este lunes 13 con la llegada del Papa a Argel y, sobre todo, con su visita al día siguiente a Annaba, la antigua Hipona, patria de San Agustín, padre espiritual de la orden a la que pertenece Robert Prevost. Será la primera visita de un papa a Argelia. Le seguirán tres días en Camerún, del miércoles 15 al viernes 17, con paradas en la capital, Yaundé, y en las ciudades de Bamenda y Douala, mientras que el sábado 18 León XIV llegará a Angola. Permanecerá allí hasta el lunes 20, con estancia en Luanda, la capital, y desplazamientos a Muxima y Saurimo. La última etapa de su viaje le llevará a Guinea Ecuatorial, comenzando el martes 21 en la capital, Malabo. Hará dos breves paradas en Mongomo y Bata el miércoles 22 para ya emprender el viaje de vuelta a Roma el jueves 23. En total, casi 19 mil kilómetros y 18 vuelos.
Más católicos en África que en Europa
En la decisión del Papa de viajar a África ha influido sin duda el peso creciente del catolicismo africano. Mientras en Europa el catolicismo sigue estancado, en el continente africano la fe católica no para de crecer. En 2025 se produjo el sorpaso, con África alcanzando y superando a Europa en número absoluto de bautizados por primera vez en la Historia, 288 millones de africanos por 285 millones de europeos, según datos del Anuario Pontificio 2026. Sólo América cuenta con más católicos, y uno de cada cinco bautizados es ya africano.
Son cifras que no toman por sorpresa a este Papa. Robert Prevost había viajado a África al menos una decena de veces en su período como superior general de la Orden de los Agustinos, en la mayoría de ocasiones a Nigeria, pero también a Kenia y otros destinos. Además, como pontífice no ha dudado en reclutar para su círculo interno a un africano, el nigeriano y sacerdote agustino Edward Daniang Daleng, nombrado recientemente vicerregente de la Casa Pontificia, el responsable de organizar la agenda del Papa.
Con su viaje, León XIV reconoce que la consolidación paso a paso de África como la nueva frontera de la fe católica y el futuro de la Iglesia.
África, continente de guerra y paz
Toda visita de un Papa ayuda a llevar la atención del mundo a la realidad de un país de un modo al alcance de pocos líderes mundiales, y con su visita a Camerún el pontífice pone el foco en un conflicto olvidado, latente y múltiple. Desde 2013, la revuelta separatista de varias regiones anglófonas en Camerún, país principalmente francófono, ha provocado miles de víctimas, casi medio millón de desplazados internos y una grave situación humanitaria. Por si fuera poco, desde Nigeria Boko Haram y el llamado Estado Islámico de África Occidental lanzan incursiones que desestabilizan el norte de Camerún. León llamará a la paz en Bamenda, en el corazón del Camerún anglófono.
De un conflicto presente a dos conflictos del pasado, las cruentas guerras civiles en Argelia (1992-2002) y Angola (1975-2002), que dejaron cientos de miles de víctimas mortales y profundas heridas. El Papa podría ponerlos como ejemplos de que si existe la voluntad de sentarse a dialogar y a negociar se puede ver la luz al final del túnel. En Argelia, como homenaje a los 19 cristianos asesinados entre 1994 y 1996, León XIV visitará el centro de acogida y amistad de las Hermanas Agustinas Misioneras en Bab el Oued. A esa comunidad pertenecían las monjas españolas Esther Paniagua y Caridad Álvarez, asesinadas en 1994 por el denominado Grupo Islámico Armado.
Eternamente en el poder
Todos los países que conforman la gira son considerados como autoritarios por el Índice de Democracia de la revista The Economist. Guinea Ecuatorial ocupa la peor posición, la 156 de 167 países, mientras que Camerún se sitúa en el 136, Argelia en el 110 y Angola en el 107. Según el portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, el Papa, en los encuentros con las autoridades previstos en los cuatro países, “tendrá ocasión de hablar sobre la corrupción y el papel de los gobernantes”, pero León XIV deberá encontrar un modo de defender la democracia y la dignidad humana sin levantar ampollas que puedan derivar en represalias contra los católicos autóctonos. En el África subsahariana, la Iglesia Católica es, a menudo, un auténtico pilar social. A través de escuelas -sobre todo de primaria- hospitales o centros de asistencia a dependientes, la Iglesia presta la asistencia que, a menudo, el estado no puede o no quiere proporcionar.
Entre los anfitriones del Papa son particularmente llamativos los casos de Guinea Ecuatorial y Camerún. En Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang llegó al poder en 1979 dando un golpe de estado y, 47 años después, sigue mandando en el país. Por su parte, a sus 93 años, el presidente camerunés, Paul Biya, es considerado el gobernante no monárquico que lleva más tiempo en el poder: desde 1975 como primer ministro y, ya como presidente, desde 1982.
Con el Islam, diálogo y convivencia
En los días previos al viaje, y con el trasfondo de la guerra en Irán y el fervor religioso de la administración Trump, el Papa ha sido inusualmente duro con la instrumentalización de la religión, asegurando que “Dios no bendice ningún conflicto” y que un “discípulo de Cristo” nunca está al lado de “quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza bombas. Se espera que León XIV profundice en ese mensaje en su etapa en la musulmana Argelia, con unos 6.000 católicos en una población de 48 millones de personas.
Como ya hizo en Turquía, León entrará en una mezquita, en este caso Djamaa el Djazaïr, la Gran Mezquita de Argel, la mayor de África y la tercera del mundo tras las de La Meca y Medina. Supondrá, dice el número dos de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, “una continuidad natural del camino de diálogo interreligioso iniciado en Turquía y el Líbano”, viaje que el papa Francisco no pudo hacer y que acabó convirtiéndose en el primero de León. Un diálogo que, según declaraciones del secretario de Estado vaticano a L’Osservatore Romano, "el Santo Padre pretende continuar con paciencia y determinación".
Parolin define también la visita a Annaba/Hipona en memoria de San Agustín como "un punto de encuentro natural entre la tradición cristiana y el mundo islámico". Para el cineasta argelino Rachid Benhadj, Agustín de Hipona, que forjó su pensamiento entre Italia y el norte de África, "es uno de los ejemplos más luminosos de que el Mediterráneo no es una frontera entre dos mundos, sino un espacio de intercambio y diálogo". Además, Agustín es —resalta Benhadj— muy apreciado en Argelia pese a ser una de las figuras clave en la larga historia de la Iglesia Católica.
Migración, colonialismo y explotación
La gira africana de León le permitirá ver de primera mano un continente de contrastes, una de las zonas más jóvenes y vitales del planeta atenazada por múltiples crisis y tensiones. Podría abordar el papa la crisis migratoria, con inicio en el África subsahariana y Argelia como país de tránsito hacia el Mediterráneo. El viaje también daría pie al pontífice para denunciar los excesos del colonialismo y criticar la explotación desmesurada de los recursos naturales y el impacto en el medio ambiente en esos cuatro países.