Asurbanipal, el rey del universo, muestra su poder en CaixaForum
- Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria puede verse en CaixaForum hasta el 4 de octubre
- Dueño del imperio asirio en el siglo VII a.C, a su muerte se debilitó y cayó bajo los persas
"Soy Asurbanipal, el gran rey, el rey poderoso, rey del universo, rey de Asiria, rey de las cuatro regiones del mundo; descendiente de Asaradón, rey del universo, rey de Asiria".
El responsable de la mayor expansión del imperio asirio reinó entre el 669 y 631 a. de C. Su palacio albergó una biblioteca con más de 10.000 volumenes en tabletas cuneiformes quería reunir todo el conocimiento de su era, una ambición que contrasta con la de su homólogo actual que solo aspiraba a un gran salón de baile.
Bajo la égida de Asurbanipal, guerrero, erudito, bibliófilo, forjador de imperios, verdugo de reyes y cazador de leones, floreció la economía y circularon estilos artísticos, corrientes de pensamiento y pueblos por el Mediterráneo y Oriente Próximo. Asurbanipal conquistó Egipto y sus fronteras llegaron a las montañas del suroeste de Irán.
La exposición Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria muestra los claroscuros de este gobernante a través de 158 objetos de la colección del British Museum y se puede ver en CaixaForum Madrid del 9 de abril al 4 de octubre.
Píxide, o caja cilíndrica con tapa, de marfil, decorada con músicos, 800-600 a. de C., palacio sureste de Nimrud. © The Trustees of the British Museum
Sangre real
Durante el primer milenio antes de nuestra era, el imperio neoasirio de la Asia occidental antigua compitió por el poder en la región con el reino de Mitani y los imperios de Babilonia y el mundo hitita. En un entorno convulso, Asurbanipal mantuvo un férreo control sobre sus territorios y vasallos usando la violencia, el terror, la estrategia y la diplomacia.
La sucesión al trono en Asiria solía estar salpicada de sangre. Sargón II, bisabuelo de Asurbanipal, dio un golpe de estado para ser rey. Su abuelo, Senaquerib, fue asesinado por su hijo mayor por designar como heredero al menor, Asarhadón. El padre de Asurbanipal se aseguró el trono con la ayuda de su influyente madre, Naqi'a. Asarhadón repitió el error de su progenitor y designó a su benjamín como sucesor, Asurbanipal.
Asarhadón intentó apaciguar a su primogénito Shamash-shum-ukin con el trono de Babilonia, y declaró a los dos príncipes "hermanos en igualdad", pero no sirvió de nada, el mayor terminó liderando una revuelta contra su hermano Asurbanipal. Shamash-shum-ukin murió en un incendio durante el asedio de Babilonia por las tropas asirias.
Mujeres con poder
El comisario de la exposición, Sébastien Rey, ha explicado a RTVE.es que "las mujeres tenían un papel importante en la cultura asiria, aunque no suelen aparecer representadas en los bajorrelieves". La excepción es Libbali-sharrat, esposa de Asurbanipal, cuya figura se plasma sentada en un trono, mientras el rey descansa tumbado en un banquete en el jardín. Rey ha valorado la "hermosa coincidencia" de que un jardín vertical, heredero de los jardines colgantes de Babilonia, reciba a los visitantes.
El curador ha indicado que "no sólo era crucial el papel de las reinas en el tablero del poder. Las mujeres asirias podían poseer tierras y también ejercían funciones religiosas como sacerdotisas". En una vitrina se despliega una carta de Asurbanipal dirigida a su madre, Esharra-hammat, escrita en arcilla.
Otra tablilla cuenta que el soberano ha sido bendecido desde el más allá por el fantasma de una reina: "Asur y Shamash me nombraron príncipe heredero de Asiria por ser ella (Esharra-hammat) tan virtuosa".
El recorrido incluye dos audiovisuales en los que se recrea la vida de las mujeres asirias, a través del monólogo de la madre de Asurbanipal y el relato de una sierva que tocaba el arpa en palacio. Además la asirióloga Agnès García Ventura ofrece dos visitas comentadas el 20 y 21 de mayo con una mirada de género sobre las reinas, los eunucos y las leonas en la cultura neoasiria.
Cabeza de basalto gris de un león rugiente, siglo IX a. de C., Carcamís. © The Trustees of the British Museum
Guerrero y erudito
Asurbanipal aprendió a leer y a escribir porque, en principio no estaba destinado al trono. Era capaz de leer lenguas antiguas como el sumerio y el acadio y de discutir con los sabios de su época. En sus representaciones, además de matar leones con sus propias manos, en su cinturón lleva un estilete, el instrumento para grabar la escritura cuneiforme en las tablillas de arcilla, el soporte de la época.
El rey asirio se presenta como un héroe a quien los dioses habían concedido una fuerza y una virilidad extraordinarios. En el relieve de la caza del león caza la fiera, indomable y feroz, como una forma de derrotar a las fuerzas del caos y mantener el orden universal, detrás de Asurbanipal, un eunuco sujeta unas flechas en la mano y porta otro arco y un carcaj.
El motivo del rey matando a un león era habitual en la imagen del sello real, que solo el monarca o los altos dignatarios en su nombre, podían utilizar.
Destrucción de Nínive
Un par de decenios después de la muerte de Asurbanipal, de la que no se conoce fecha cierta, el imperio asirio comenzó a desmoronarse. El general Nabopolasar, en el trono de Babilonia en el 626 a.C, venció en una guerra civil y avanzó hacia Asiria. Los medos iraníes, con Ciaxares al frente, saquearon Asur, cuna de la principal deidad asiria: profanaron las tumbas de los reyes, destrozaron sus sarcófagos y destruyeron sus huesos.
Nabopolasar y Ciaxares atacaron juntos Nínive en el año 612 a.C., la principal ciudad del mundo quedó reducida a cenizas, y el hijo de Asurbanipal, el rey Sin-shar-ishkun, murió en la catástrofe. La transformación del mapa político abrió el camino al imperio persa, que caería más tarde, ante el empuje de Alejandro Magno.
Las grandes ciudades asirias, algunas fundadas antes del primer milenio antes de nuestra era, como Asur, Nínive y Nimrud, se mencionan y condenan en la Biblia por su inmenso poder. Albergaban palacios descomunales —como el de Mari, del tercer milenio a. C.— y sus estructuras arquitectónicas, políticas y sociales eran únicas y ejemplares. Estas construcciones influyeron en los palacios posteriores, desde la época helenística hasta Roma.
La llegada a los museos de París y Londres de los grandes relieves y esculturas neoasirias en los albores del siglo XX, con sus imponentes figuras híbridas, provocó en el público occidental una mezcla de admiración y extrañeza. De este impacto surgió la llamada asiromanía, estrechamente vinculada al orientalismo, que tomó el relevo del anterior furor por Egipto.
Azulejo de pared esmaltado con un rey asirio (posiblemente, Asurnasirpal II), 875-850 a. de C., palacio noroeste, Nimrud. © The Trustees of the British Museum
La fascinación por Asiria influyó en la cultura visual de Occidente. Motivos como la torre de Babel dejaron huella en la arquitectura de los primeros rascacielos y la estética del arte neoasirio —marcada por la fuerza, la rigidez y lo sobrenatural— influyó en el carácter frío, abstracto y poco sentimental del arte moderno.
La exposición termina con un epílogo que refleja los esfuerzos de la Junta Estatal de Antigüedades y Patrimonio de Irak para reconstruir su legado. La guerra del Golfo y la ocupación de Irak afectaron su patrimonio cultural, pero nada comparable con la destrucción sistemática del autodenominado Estado Islámico. En 2014, cuando el grupo terrorista conquista Mosul destroza la Biblioteca de Asurbanipal en la Universidad (la biblioteca real más antigua del mundo) y el yacimiento arqueológico de Nimrud.
Preguntado por la tensión en la región, Rey ha asegurado que "tiene confianza en el futuro". Ha sostenido que, pese a su histórica rivalidad, Irak e Irán colaboran en la perservación del patrimonio y la Universidad de Teherán tiene uno de los mejores programas universitarios en este campo.