Traslado del Cristo de Mena por La Legión en la Semana Santa 2026 de Málaga: horario y dónde ver
- Sale en procesión por la tarde, pero siete horas antes celebra el traslado desde su iglesia a la casa hermandad
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"Cristo de la Buena Muerte, el de la faz amorosa, tronchada como una rosa, sobre el blanco cuerpo inerte que en el madero reposa...". Así arranca uno de los poemas más célebres dedicado al Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, escrito en 1923 por José María Pemán, cuando todavía se conservaba la talla original realizada por Pedro de Mena (1628-1688).
Pese a la pérdida del crucificado barroco de Mena, quemado en el asalto a la parroquia de Santo Domingo en mayo de 1931 y del que solo se conserva una pierna, el imaginero malagueño Francisco Palma Burgos recuperó su principal esencia con la talla del año 1942, de 180 kilos contando la cruz, que es la que sigue procesionando en la actualidad, y se le sigue denominando de forma común como Cristo de Mena.
Como cada Jueves Santo, el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas sale en procesión por la tarde, pero siete horas antes se celebra el traslado desde su iglesia a la casa hermandad de la Congregación, realizado por La Legión.
Horario y dónde ver el desembarco de La Legión y el traslado
Desde bien temprano, los malagueños y malagueñas se preparan para recibir a los caballeros y damas legionarios, que desembarcarán a las 10:00 en el Muelle 2 del Puerto, para posteriormente desfilar a su particular marcha de 160 pasos por minuto, con el siguiente recorrido: plaza de la Marina, Molina Lario, plaza del Obispo, Molina Lario, plaza del Siglo, plaza del Carbón, Granada, Calderería, plaza de Uncibay, Méndez Núñez, Tejón y Rodríguez, Carretería, Pasillo de Santa Isabel, Puente de la Esperanza, San Jacinto, plaza de La Legión Española y plaza Fray Alonso de Santo Tomás.
En ese último punto, la plaza Fray Alonso de Santo Tomás, desde las 12:00 los legionarios portarán a hombros al Cristo de Mena de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán hasta la casa hermandad para su entronización. Un acto al que asisten múltiples autoridades e invitados célebres de la ciudad, así como cientos de personas congregadas por su devoción.
Imagen satélite de la plaza Fray Alonso de Santo Tomás Captura de Google Maps
Allí la solemnidad y la espectacularidad se mezclan mientras los 13 gastadores de La Legión que portan al Cristo cantan El novio de la Muerte y son acompañados por la Banda de Guerra y Banda de Música de La Legión.
La Hora de La 1 y RTVE Play retransmiten en directo todo el acto, desde el desembarco hasta la entronización.
Miembros de La Legión portan el Cristo de la Buena Muerte, de la Cofradía de Mena, en la plaza Fray Alonso de Santo Tomás. EFE / Jorge Zapata
Origen de la cofradía
Pese a la popularidad del Cristo de Mena, el origen de la Congregación se debe a la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, fundada en la parroquia de Santo Domingo en el siglo XVI. No es hasta 1862 cuando surge la hermandad del Cristo de la Buena Muerte.
Al inicio emplearon una talla de menor valor artístico, y es que el crucificado realizado por Pedro de Mena fue encontrado en el ático del retablo mayor de dicho templo del Perchel en 1883, año desde el que comenzó a procesionar.
“Fue que ese rostro, Señor, y esa ternura al tallarte, y esa expresión de dolor, más que milagros del arte, fueron milagros de amor.“
La fusión oficial de ambas se produjo en agosto de 1915, bajo la denominación de Pontificia y Real Congregación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad Coronada.
Imagen del Cristo de la Buena Muerte original de Pedro de Mena Archivo fotográfico Municipal de Málaga Área de Cultura / Ayuntamiento de Málaga
Después de la quema de conventos de 1931 tras la proclamación de la II República, la Congregación se recuperó gracias a Francisco Palma Burgos, quien talló las imágenes del Cristo de la Buena Muerte (1942) y María Magdalena (1945), y regresó a su actual capilla en los años cincuenta.
Tanto el Cristo de Mena como la Señora de la Soledad, obra anónima del siglo XVIII adquirida por la hermandad en Antequera, son entronados para su procesión en pasos dorados: el de misterio realizado por Palma Burgos en 1943 y el de palio por Antonio Ibáñez en 2006, con un manto realizado en el taller de Salvador Oliver, mientras que el palio, bordado en oro sobre terciopelo negro, fue bordado por los talleres Fernández y Enríquez en 2001.
Titulares de la Pontificia y Real Congregación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad Coronada en sus tronos © Francisco Briz Hidalgo
“Tú, Rey de las bondades, que mueres por tu bondad, muéstrame con claridad la Verdad de las verdades, que es sobre toda verdad“
Relación con La Legión
La relación de la Congregación con el cuerpo militar es anterior a que Pedro de Mena realizara su Cristo. En 1756 fue llevada a cabo una misa de privilegio tras salvar, por intercesión de la Señora de la Soledad, a una fragata frente a las costas de Málaga, algo que mantendría unida a la corporación con la Marina para siempre.
Desde 1928, La Legión es una pieza clave más de la Congregación. Tras una visita de los mandos en 1925, en la que la procesión les impresionó, en 1928, el recién creado Tercio de Extranjeros procedentes de la guerra de África realizó una petición para que el Cristo de la Buena Muerte fuese protector de La Legión.
Algo que la cofradía aceptó y las tropas militares comenzaron su participación en la procesión en 1930, año en el que desembarcaron por primera vez en la tarde del Jueves Santo.
Legionarios del Tercio Don Juan de Austria III de La Legión participan en el traslado a su casa hermandad de la figura del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas (2024) EFE / Daniel Pérez
Con la llegada de la nueva imagen hecha por Francisco Palma Burgos, en 1943 se asienta la relación con La Legión, lo que hace que con el paso de las décadas al Cristo de la Buena Muerte, Cristo de Mena, se le conozca también como 'Cristo de los legionarios'.
El papel de La Legión no solo se ciñe al traslado, sino que durante la procesión, desfila marcialmente detrás del trono, cantando en distintas fases continuamente El Novio de la Muerte.
Aunque la del Cristo de Mena es la más famosa y constante, distintos tercios de La Legión participan en otras procesiones de España, como el Cristo de la Caridad de Córdoba, el Cristo de la Buena Muerte de Jaén, el Cristo de la Vera Cruz de Huelva, el Cristo de la Escucha de Almería, el Cristo del Perdón de Elche o varias hermandades de Ceuta y Melilla.
Letra de 'El Novio de la Muerte'
Pese a su uso popular durante las procesiones de distintos crucificados en España, la letra de El Novio de la Muerte se inspira en el legionario Baltasar Queija de la Vega, quien murió en Beni Hassán en enero de 1921. En uno de sus bolsillos encontraron versos dedicados a su novia, fallecida poco antes que él, lo que inspiró todavía más la pieza.
Lo que surgió como un cuplé, interpretado por la famosa cantante Lola Montes (Mercedes Fernández) de Málaga y Madrid, Millán Astray, fundador de La Legión, lo adaptó para convertirlo en un himno que ensalza la mística legionaria de afrontar la muerte con honor.
Nadie en el Tercio sabía
quien era aquel legionario
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.
Nadie sabía su historia,
mas la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo, el corazón.
Mas si alguno quien era le preguntaba
con dolor y rudeza le contestaba:
Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
Soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.
Cuando más rudo era el fuego
y la pelea más fiera
defendiendo su Bandera
el legionario avanzó.
Y sin temer al empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.
Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:
Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.
Cuando, al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.
Y aquella carta decía:
"...si algún día Dios te llama
para mí un puesto reclama
que buscarte pronto iré".
Y en el último beso que le enviaba
su postrer despedida le consagraba.
Por ir a tu lado a verte
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi ¡Bandera!