Enlaces accesibilidad

Se busca secretaria general de la ONU: ¿quién sucederá a Guterres en plena crisis del multilateralismo?

  • Susana Malcorra, candidata hace diez años, alerta de que ya entonces la elección de una mujer parecía "inexorable"
  • EE.UU. descarta tener en cuenta el género, mientras que España sí pide romper el techo de cristal
Se busca secretaria general de la ONU
Sede de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York EFE/EPA/KENA BETANCUR

El sesgo de género se ha dejado notar históricamente en la primera línea política y, tal es así, que a día de hoy sólo en 28 países la jefatura de Estado o de Gobierno está ocupada por una mujer y en 101 sólo han gobernado hombres, según un reciente informe de la Unión Interparlamentaria (UIP) y ONU Mujeres. Naciones Unidas encara unos meses clave en los que puede dar ejemplo, teniendo en cuenta que esta organización, que celebró en 2025 sus 80 años de vida, nunca ha tenido a una mujer al frente de la Secretaría General.

Cuando en 2016 la comunidad internacional buscaba sustituto para Ban Ki Moon, el consenso general parecía pasar por que había llegado el momento, pero finalmente el elegido fue el ex primer ministro portugués António Guterres y ahora, diez años más tarde, han crecido las voces que reclaman la ruptura definitiva del techo de cristal en el principal teatro del multilateralismo.

Una de las aspirantes en 2016, la exministra argentina Susana Malcorra, reconoce en una entrevista a RTVE Noticias que ya entonces "había una sensación de inexorabilidad", de que con siete nombres de mujeres sobre la mesa no cabía otra posibilidad que la victoria de una de ellas. "Estábamos convencidas de que el momento había llegado", añade, pero no fue así.

Después de nueve hombres, la balanza vuelve a inclinarse a priori hacia una mujer y, teniendo en cuenta la regla no escrita sobre rotaciones entre regiones, la persona que suceda a Guterres debería proceder de América Latina. La presidenta de la Asamblea General, la alemana Annalena Baerbock, quiere dejar el debate cerrado cuanto antes y ha marcado el 1 de abril como plazo para presentar candidaturas, si bien Malcorra recuerda que es una mera voluntad y que pueden quedar "sorpresas" bajo la alfombra para los próximos meses, en la medida en que se trata de un proceso sujeto a intereses de todo tipo.

¿Quién es quién en esta carrera?

Los gobiernos saben del delicado equilibrio de poderes geográficos y, de las cinco candidaturas confirmadas, cuatro corresponden a personalidades latinoamericanas, entre ellas la chilena Michelle Bachelet, la costarricense Rebeca Grynspan y la argentina Virginia Gamba, todas con experiencia previa en oficinas y cargos de la ONU.

El nombre de Bachelet ha sido una constante en las quinielas de estos últimos años para encabezar la ONU y su perfil específico la ha convertido en la favorita. A su experiencia política en Chile, donde acumuló dos mandatos presidenciales no consecutivos, se suma la puesta en marcha de ONU Mujeres y una etapa como Alta Comisionada para los Derechos Humanos, uno de los cargos con más peso político dentro de la amalgama de agencias y organismos.

En los últimos días, la candidatura de Bachelet se ha encontrado con un obstáculo imprevisto. El Gobierno del ultraderechista José Antonio Kast ha retirado su apoyo a la expresidenta, aunque en la terna inicial de postulantes se mantienen México y Brasil.

Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y candidata a secretaria general de la ONU

Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y candidata a secretaria general de la ONU EFE/ Fraga Alves

El grupo de América Latina lo completa Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y candidato oficial de Argentina, ya que Gamba ha sido presentada por Maldivas. Esta discrepancia nacional también se da en la quinta candidatura, la del expresidente senegalés Macky Sall, postulado por Burundi para una carrera en la que, al menos sobre el papel, tiene pocas opciones de llegar a meta.

Malcorra, que forma parte de la campaña de GWL Voices para reivindicar la presencia femenina en las principales esferas de poder, insiste en que a estas alturas no es cuestión de cuotas, sino de reconocer por fin los méritos de las mujeres en liza. En este sentido, matiza que, independientemente del género, la persona que dirija la ONU durante los próximos cinco años "tiene que tener el perfil adecuado", con "principios muy sólidos" y capaz de "abrir puertas en un momento en el que todo se resuelve por el lado del conflicto". "Estamos en un mundo con demasiada testosterona", apostilla.

La Carta de Naciones Unidas ya puso negro sobre blanco en 1945 la igualdad entre hombres y mujeres y la exministra de Exteriores de Argentina cree que el sólo hecho de un cambio histórico "va a generar interés" en torno a la ONU y contribuirá a encender "un punto de luz" que sirva a su vez de referencia para los Estados miembros.

Los países tendrán la última palabra

La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, ha deslizado que "muchos" estarían "orgullosos de servir y trabajar con una señora secretaria general", si bien desde esta agencia indican que la decisión recae en los Estados miembros. "Respetaremos el proceso y la posición que adopten los países", agregan las fuentes consultadas, pese a que también sugieren que "cuando es una mujer quien lidera, la paz es más sostenible, las economías más inclusivas y se protegen mejor los derechos humanos".

GWL Voices: por una secretaria general de la ONU

En 2015, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución para favorecer la transparencia en el proceso de designación del secretario general, pero en la práctica, los equilibrios de poder siguen siendo los mismos. Corresponde al Consejo de Seguridad, en el que están representados 15 países, formular una "recomendación" a la Asamblea General, donde sí tienen voz y voto todos los Estados miembros de la organización internacional.

Por tanto, las cinco grandes potencias con derecho de veto —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— tienen mucho que decir, y ascender a una mujer no figura entre las prioridades de todas ellas. Rusia se ha puesto de perfil y Estados Unidos ya deja claro que el género no será ningún requisito, en línea con las tesis que siempre ha esgrimido el presidente Donald Trump para desmarcarse de unas ideas que atribuye en exclusiva al lado progresista.

Washington busca "un candidato práctico, motivado y centrado en las reformas", capaz de "restaurar una gestión competente y optimizar la organización de forma significativa", como apunta un portavoz del Departamento de Estado norteamericano a RTVE Noticias. Trump no ha escatimado críticas contra la ONU y su Administración aspira a que el sustituto de Guterres se centre en "mantener la paz y la seguridad en el mundo" y no en promover una "ideología" categorizada como "absurda, politizada y woke".

"Estados Unidos evaluará activamente el perfil de cada candidato para determinar quién es la mejor persona con las calificaciones más excepcionales", sin "prejuzgar" a nadie por "características inmutables" como podrían ser el género, apostilla.

Malcorra prefiere centrarse en los mensajes de Estados Unidos que aluden a cuestiones de mérito a la hora de tomar la decisión final y recuerda que hay mujeres "de mucho calibre" en liza. Por ello, le "cuesta creer" que Washington vete atendiendo únicamente al género, pese a las ambiguas palabras de la Administración Trump.

Por parte de España, fuentes del Gobierno se ciñen a la posición marcada en enero por el presidente, Pedro Sánchez. "Es hora de que las instituciones internacionales reflejen la realidad diversa, plural y justa de nuestras sociedades", declaró entonces, durante un encuentro organizado por GWL Voices en el que reclamó que la persona al frente de Naciones Unidas sea una mujer que proceda de América Latina y el Caribe. "Porque toca y es de justicia", sentenció.

¿Y qué pasa si el 1 de enero Guterres no traspasa al mando a una mujer? Malcorra tiene claro que una vez más tendrá "una fuerte sensación de oportunidad perdida".