España lidera en Europa la percepción de que la igualdad discrimina a los hombres: lo cree el 49% de la población
- El 51% de los españoles se identifica como feminista, la cifra más alta de todos los países incluidos en un informe de Ipsos
- Que muchos jóvenes no se definan como feministas “no significa necesariamente que estén en contra de la igualdad"
“Me echaría antes una pareja de 200 kilos que no sea feminista que al mayor modelo de Victoria’s Secret que sí lo sea”, dice un joven con más de 80.000 seguidores en un vídeo en TikTok. Otras publicaciones en la red social tachan el feminismo de “farsa” o indican que “ha ido demasiado lejos”. Estos vídeos son el síntoma de una fractura social: España lidera la percepción europea de que los avances en igualdad discriminan a los hombres, según un estudio publicado por Ipsos con motivo del Día Internacional de la Mujer.
“Un 49% de la población siente que la promoción de la igualdad discrimina a los hombres”, indican los autores del informe, que incluye datos de 29 países. Para Silvia Díaz Fernández, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) especializada en género y antifeminismo, estos datos son “muy preocupantes”. A su juicio, se explican en parte por “la hipervisibilidad que se le ha dado a los discursos de extrema derecha, que reconstruyen una imagen del feminismo como una fuerza que amenaza a los hombres”. Esta exposición mediática, añade, ha provocado “una normalización de esta postura, en la que el feminismo deja de relacionarse con la igualdad y pasa a asociarse con la imposición, con un movimiento totalitario y antihombre”.
Silvia Clavería, profesora de ciencia política de la Universidad Carlos III de Madrid, relaciona estos datos con el “sexismo moderno”. “Cuando preguntamos a la sociedad si las tareas deben compartirse o si creen que debe haber una presidenta del Gobierno, todos estos ítems muchas veces se consideran sexismo tradicional, porque son cosas bastante obvias. Pero, ¿qué pasa cuando preguntamos sobre cuestiones relacionadas con el sexismo moderno? Que muchas veces la gente asume que estamos en una sociedad ya igualitaria y, por tanto, todas aquellas leyes que van a promocionar la discriminación positiva a las mujeres, pues se da por hecho que discriminan a los hombres”, explica.
Hasta ahora eso “no se preguntaba y, por tanto, no sabemos mucho la evolución de ese sexismo moderno”. “Es decir, los partidos de izquierda que han estado en el Ejecutivo han impulsado leyes para promover la igualdad de género, y otros partidos, en este caso de extrema derecha, utilizan estos elementos para criticar al Gobierno”, afirma la experta.
Qué se entiende por feminismo
La percepción de que los avances igualitarios discriminan a los hombres la comparte el 78% de los votantes de Vox, frente al 25% de los de Sumar. Esta idea puede conllevar consecuencias. La experta señala una que considera especialmente clara: el creciente desconocimiento sobre qué es realmente el feminismo. Según la definición de la Real Academia Española (RAE), el feminismo es el “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”.
Pese a la percepción negativa que reflejan algunos datos, Díaz destaca un elemento que considera positivo: “Los avances en derechos y en igualdad impulsados desde las instituciones están permeando en la sociedad”. De hecho, el 51% de los españoles se identifica como feminista, la cifra más alta de todos los países incluidos en el estudio. En este sentido, recuerda que el feminismo también defiende que los hombres puedan liberarse de las expectativas tradicionales sobre cómo debe comportarse un hombre dentro de un sistema patriarcal.
Clavería también hace referencia a un estudio propio en el que preguntaron si las personas se consideraban feministas o simplemente pro-igualdad de género. Observaron una diferencia de 10 puntos porcentuales entre ambas respuestas. Según explica, esto sugiere que el término feminismo es “polarizante” y que durante años ha existido confusión sobre su significado, ya que algunas personas lo asociaban erróneamente con el hembrismo.
La generación Z, en el centro del debate
La identificación con el feminismo no es igual entre todas las generaciones. Los chicos de la generación Z se muestran más escépticos a definirse como feministas, según el informe. A Díaz le preocupa especialmente el tratamiento mediático de este fenómeno. “Se le está dando muchísima visibilidad a la idea de que los chicos jóvenes son cada vez más machistas. Para mí, eso puede acabar arrastrándolos todavía más hacia posturas extremas”, señala.
La investigadora se refiere a datos de encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Aunque algunos indicadores muestran que los hombres jóvenes se identifican menos con el feminismo, otras preguntas de estas encuestas reflejan una realidad diferente. “A pesar de que parece que los hombres jóvenes cada vez son menos feministas, lo que vemos en otras preguntas de la misma encuesta es que son los hombres más jóvenes los que menos establecen una relación entre mujer y actividades feminizadas, como cuidar, cocinar o limpiar”. En este sentido, señala un matiz importante: que muchos jóvenes no se definan como feministas “no significa necesariamente que estén en contra de la igualdad ni que tengan valores contrarios a los derechos de las mujeres”.
“Que muchos jóvenes no se definan como feministas no significa necesariamente que estén en contra de la igualdad“
Las mujeres, ¿mejores cuidadoras?
Mientras casi ocho de cada diez ciudadanos defienden que las tareas domésticas deben repartirse de forma equitativa, un 40% vincula el cuidado infantil a habilidades biológicas femeninas. Desde el punto de vista evolutivo, los humanos pertenecemos al orden de los primates. “En todos los mamíferos, y especialmente en los primates, el sexo que invierte más en el embrión y en la gestación tiende después a dedicar más tiempo al cuidado parental”, explica Tomàs Marquès-Bonet, catedrático de genética e investigador ICREA en la Universitat Pompeu Fabra. El científico recuerda, no obstante, que existen excepciones en la naturaleza, como los titíes, donde el cuidado de las crías está mucho más repartido.
Pese a ello, Díaz insiste en que la genética no explica cómo se distribuyen realmente los cuidados en las familias. “La socialización de género sigue preparando a niñas y mujeres para dedicar más tiempo a estas tareas”, afirma. “Un embarazo no determina cómo se reparten los cuidados o las tareas domésticas en una familia heterosexual”, añade la experta, que insiste en que se trata de un fenómeno “mucho más social que biológico”.
La investigadora recuerda que muchas mujeres siguen asumiendo gran parte de las tareas domésticas y del cuidado de menores y personas mayores, lo que puede traducirse en jornadas de entre 12 y 16 horas diarias. Aun así, considera que en las últimas décadas se han producido cambios importantes. “En los últimos 20 o 30 años, gracias al feminismo y a la visibilización de la doble jornada de las mujeres, cada vez es más habitual que estas tareas se repartan dentro de los hogares”, señala.