La tregua entre Pakistán y Afganistán termina tras cinco días bajo la amenaza de un conflicto en el sur de Asia
- Islamabad acusa al Gobierno talibán de acoger a insurgentes en su territorio, mientras que el régimen lo niega
- La tregua se alcanzó como medida de urgencia tras los ataques mortales a un hospital de Kabul
La inestabilidad no es excepción de Oriente Medio. A 1.600 kilómetros de Teherán, la capital de Irán, la amenaza de nuevos combates también sobrevuela el sur de Asia. Y es que este martes vence la tregua entre Afganistán y Pakistán, una paz de cinco días que no ha estado exenta de denuncias cruzadas por violaciones del cese el fuego.
La pausa temporal de las hostilidades, iniciadas el 26 de febrero, fue posible gracias a la mediación de Arabia Saudí, Catar y Turquía. Entró en vigor a la medianoche del pasado 18 de marzo y concluye a las 00:00 de este martes (a las 19:00 GMT).
En el eje del conflicto actual está la seguridad y el terrorismo. Islamabad acusa al Gobierno afgano de acoger a miembros del Movimiento Talibán Pakistaní (TTP, en sus siglas en inglés) en su territorio, imputación que el régimen niega. Este grupo insurgente ha reivindicado ataques mortales en suelo pakistaní y tiene como objetivo establecer un estado basado en su interpretación de la ley islámica.
El Ejecutivo de Pakistán justificó el cese de los ataques como un gesto de "buena voluntad" por la proximidad del Eid al-Fitr (fin del Ramadán), pero advirtió que su operación militar se reanudaría con "fuerza renovada" ante cualquier ataque transfronterizo o incidente terrorista detectado durante la tregua.
Portavoces talibanes han denunciado este lunes fuego intermitente de morteros desde territorio paquistaní durante las últimas 72 horas. Según fuentes de Kabul, estos incidentes habrían causado la muerte de al menos tres civiles, entre ellos una mujer y un menor de cuatro años, lo que pone en entredicho el cumplimiento íntegro del pacto.
El Ejército paquistaní, que celebra este lunes el Día de Pakistán bajo medidas de seguridad, ha mantenido un silencio oficial en los últimos tres días, tras insistir inicialmente en que sus ataques fueron "altamente precisos" contra bases del grupo insurgente TTP. Ambas naciones advirtieron al aceptar el pacto de que cualquier agresión contra su territorio o sus ciudadanos recibirá una respuesta armada inmediata.
El ministro paquistaní de Asuntos Exteriores, Ishaq Dar, ha expresado su determinación de "erradicar la amenaza terrorista". "Pakistán sigue firmemente decidido a erradicar la amenaza terrorista", según ha expresado, para señalar que "las acciones en Afganistán [...] están orientadas a ese objetivo".
Tregua tras el ataque al hospital en Kabul
La tregua se gestó como una medida de urgencia tras el bombardeo paquistaní, el pasado 16 de marzo, contra un hospital de rehabilitación en Kabul. Mientras las autoridades talibanes sitúan la cifra de muertos en 411, la misión de la ONU en Afganistán (Unama) ha confirmado de forma independiente 143 fallecidos, advirtiendo de que el recuento aumentará a medida que avance la verificación en el terreno.
Según un balance de la ONU fechado el martes pasado, pero que no incluye el ataque al hospital situado en la capital del país, al menos 76 civiles afganos han muerto desde el 26 de febrero en ataques desde Pakistán. Además, más de 115.000 personas han sido desplazadas por el conflicto.
El enfrentamiento entre Kabul e Islamabad tiene también un historial paradójico, como demuestra que el paquistaní fue uno de los pocos Gobiernos que reconoció al primer régimen talibán, junto con Arabia Saudí y Emiratos Árabes, recordaba con motivo del inicio de las hostilidades Pilar Requena, periodista de RTVE y autora del libro Afganistán.
En el origen de la tensión entre ambos países está la llamada "Línea Durand". Establecida en 1893 por el diplomático británico Mortimer Durand, separa ambos países, pero no satisface a Afganistán. "Fue una frontera ficticia que el Imperio británico delimitó para poder separar lo que era su dominio en la India de lo que era Afganistán. Con el nacimiento del Afganistán moderno en los años 20, y de Pakistán a finales de los 40, esa línea Durand se mantuvo como frontera. Realmente es un límite artificial que separa a diversas etnias y que genera conflicto", explicaba a RTVE Noticias José Miguel Calvillo, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense.