Afganistán y Pakistán: por qué cualquier ataque puede desatar el conflicto en su frontera
- En la frontera entre los dos países siempre se han escondido grupos terroristas
- Es una zona montañosa, peligrosa y de muy difícil acceso que los locales conocen bien
Los enfrentamientos en la frontera entre Afganistán y Pakistán son frecuentes, pero en la madrugada de este jueves Pakistán ha ido más lejos: el ataque ha llegado hasta Kabul y le ha declarado una guerra abierta. Las cifras de víctimas son por ahora inverificables, pero Kabul reconoce que han fallecido 8 militares y 20 civiles, mientras Islamabad asegura que la pérdida de soldados ha sido "mínima".
Del Gobierno de los talibanes llega que su "mano puede alcanzar a sus cuellos", que responderán a los ataques, pero también que quieren resolver el conflicto con diálogo. Todo es posible en una zona donde la tensión siempre es alta, y cualquier acontecimiento puede desatar una escalada, como el de este viernes.
La tregua que firmaron en 2025 con la mediación de Catar ha saltado por los aires, tras varios ataques en las últimas semanas. Pakistán acusa al régimen talibán de acoger en su territorio a terroristas que les están atacando, y de no entregarlos para meterlos en la cárcel. Y así, con un laberinto de ataques y respuestas, podría escribirse la historia de una frontera montañosa, muy peligrosa y de difícil acceso, donde los talibanes se han escondido desde la guerra con EE.UU. y la OTAN.
La tensión aumenta desde que llegaron los talibanes en 2021
Para entender este conflicto tenemos que remontarnos a varios años atrás; y a varias fechas. En primer lugar, a 2021, cuando los talibanes retoman el poder en Afganistán tras la retirada de EE.UU. y las tropas internacionales. Lo ha explicado Ana Ballesteros, doctora en Estudios Árabes e Islámicos, profesora de la Universidad Complutense e investigadora senior del Instituto Real Elcano, en Radio 5. Ballesteros es la principal experta española en Pakistán. "Pakistán consideraba que por fin había conseguido un gobierno afín en Kabul para concentrarse en su frontera oriental con la India. Sin embargo, los talibanes no se han querido plegar a los deseos de Pakistán".
Otra fecha anterior también es importante, 1996, cuando llegan por primera vez a Afganistán. "La tendencia es tener en su territorio grupos de diferentes calados de insurgencia. Y uno de ellos es que precisamente está atacando Pakistán desde hace bastantes años. Es el movimiento talibán paquistaní que se formó en 2007 y que lucha contra el estamento militar y contra el Gobierno, intentando emular lo que han hecho los talibanes afganos en Afganistán, pues lo quieren replicar en Pakistán", ha dicho.
Una línea que no aceptan todos
Otra fecha que surge al intentar explicar este conflicto es 1893, cuando el diplomático británico Mortimer Durand estableció una frontera, conocida como la línea Durand, que no contentó a todos. "Fue una frontera ficticia que el Imperio Británico delimitó para poder separar lo que era su Imperio en la India de lo que era Afganistán. Con el nacimiento del Afganistán moderno en los años 20 y de Pakistán a finales de los 40 esa línea Durán se mantuvo como frontera. Realmente es una frontera artificial que separa a diversas etnias y que genera conflicto", explica José Miguel Calvillo, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense.
Calvillo apunta a otra posible razón para esta guerra. "Yo creo que hay una razón más de tipo geopolítico. Desde que los talibanes han retomado al poder en 2021, se ha producido un acercamiento diplomático con Irán, con India. Y esto es visto por Pakistán como una amenaza".
Las buenas relaciones de Kabul con la India no están sentando bien en Islamabad. Pilar Requena, periodista de RTVE y autora del libro Afganistán, conoce muy bien la zona. "Cualquier movimiento que la India haga para tener una mejor relación con el régimen afgano va a ser una razón que puede esgrimir Pakistán para empeorar esas relaciones con Afganistán. Porque Pakistán necesita tener ese patio trasero controlado, tener asegurado Kabul".
Una frontera montañosa, inaccesible y peligrosa
En la frontera entre Afganistán y Pakistán se han refugiado muchos grupos terroristas, los propios talibanes afganos o Al Qaeda. "Allí es muy difícil moverse", explica Requena. "Yo, la única vez que he estado dentro ha sido con el propio ejército pakistaní y con mucha protección". Al otro lado hay una zona algo más llana habitada por tribus pakistaníes. "Son zonas muy permeables. Por mucho que quieras protegerlas por un lado o por otro, al final los locales de la zona, muchos de ellos relacionados con grupos terroristas, porque se han visto forzados, conocen los recovecos y cómo moverse", cuenta.
Pakistán y Afganistán no siempre han estado enfrentados. Ha habido momentos en la historia de alianzas. Requena recuerda que Pakistán fue el único que reconoció al primer régimen talibán, con Arabia Saudí y Emiratos Árabes. "Siempre ha estado jugando a dos bandas: colaboración y ayuda a las fuerzas internacionales y EE.UU., y apoyo a los talibanes por asegurarse cierta influencia y poder en Afganistán, que no le está saliendo bien en estos momentos", explica.
AP Photo/Saifullah Zahir
Pakistán, muy por encima militarmente
La escalada es grave, dice Requena, "sin lugar a dudas", pero no cree que vaya a desencadenar una guerra convencional, principalmente por el desequilibrio de fuerzas. "Los talibanes pueden realizar acciones de guerrilla, que es lo que han estado haciendo en la frontera, pero no disponen para nada del armamento y de la fuerza militar de la que dispone el Ejército pakistaní, que está entre los 20 más poderosos del mundo y que además cuenta con fuerza nuclear", señala. Los talibanes tienen el armamento que dejaron las fuerzas internacionales y lo que han conseguido en los últimos años en el mercado negro. "Son más bien armas ligeras. No hay una fuerza aérea que pueda bombardear Pakistán ni tampoco una defensa aérea que pueda parar los bombardeos de Pakistán", añade.
Además, Afganistán sufre una grave crisis humanitaria, social, política y económica. "Pueden aumentar enormemente los atentados terroristas, aprovechando esa situación de inestabilidad y de confusión", matiza Requena.
Ballesteros confirma: "Tienen todas las de perder". Por otra parte, hay 4 millones de afganos en suelo pakistaní. "Pakistán lleva años utilizando a los afganos refugiados en su territorio como herramienta y ha expulsado a miles de ellos a la fuerza", indica la experta. Otro arma, la migración, que se suma a la crisis militar.