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El 12 de septiembre ha arrancado en Qatar un proceso inédito: las negociaciones de paz entre el gobierno de Afganistán y los Talibanes. Las posiciones de partida de ambas delegaciones están muy alejadas, pero el hecho de sentarse en una misma mesa representa ya un paso para intentar resolver un conflicto que dura desde hace casí dos décadas, y que ha dejado más de 160.000 muertos. Nuestra corresponsal en Oriente Próximo Cristina Sánchez nos recuerda en este reportaje los retos de estas negociaciones de paz.

Afganistán es uno de los países más pobres y también más convulsos de las últimas décadas. Campo de batalla entre las potencias mundiales durante la Guerra Fría y base del terrorismo de raíz islámica en los promeros años del siglo XXI, se sumió después en un conflicto interno que ha durado 20 años y al que ahora se quiere poner fin. La ceremonia inaugural del acto entre el Gobierno afgano y los talibanes se ha celebrado 19 años y un día después del 11S, evitando coincidir con el aniversario de los atentados que desencadenaron la intervención e invasión de EEUU en el país, su guerra más larga. Aunque los talibanes fueron despojados en rápidamente del poder pasaron a convertirse en insurgencia, a día de hoy siguen controlando territorio. En febrero se llegó al acuerdo de retirada gradual de las tropas internacionales y los talibanes se comprometieron por su parte, a no permitir operar en las zonas bajo su control a Al-Qaeda y a otros grupos extremistas. Ahí se abrió el camino a la negociación que se ha retrasado hasta hoy por discrepancias en torno al intercambio de prisioneros que comenzaron a ser liberados en agosto. En la última década han muerto más de 100.000 civiles en Afganistán según cifras de la ONU. Informa Cristina Sánchez.

A finales de julio de 2010, la organización Wikileaks publicaba -con la ayuda de varios periódicos internacionales- los "diarios de la guerra de Afganistán." Con la difusión de esos documentos confidenciales, la web dirigida por el australiano Julian Assange se daba a conocer al mundo, y se convertía en un adversario para Estados Unidos, al arrojar luz sobre el conflicto afgano, en especial sobre las víctimas civiles de los bombardeos de las fuerzas internacionales y el papel de Pakistán en la contienda. Víctor Paredes nos recuerda en este reportaje esta primera gran filtración de Wikileaks. 

El presidente Donald Trump ha autorizado sanciones en forma de congelación de fondos en EE.UU. como la entrada al país contra miembros de la Corte Penal Internacional relacionados con investigaciones sobre crímenes de guerra cometidos por soldados norteamericanos en Afganistán. Fuentes de la Administración aseguran que se ha producido un avance en esas investigaciones. EE.UU. nunca ha aceptado la jurisprudencia de ese tribunal, creado en 2002, pese a estar vinculado a la ONU.

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, y Abdullah Albdullah, el segundo candidato más votado en las elecciones del pasado septiembre y que no reconoció la victoria de su rival, han alcanzado este domingo un acuerdo político para poner fin a meses de inestabilidad política en el país asiático.

Los soldados españoles desplegados en Afganistán dejarán el país cuando lo decida la OTAN. Lo ha señalado la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien además ha subrayado que la apuesta por la paz y la libertad, en esta zona, es de todos los estados de la coalición y cuando ellos salgan, entonces lo hará España. El plazo que se estima, tras la firma del acuerdo entre la Casa Blanca y los talibanes, es de un máximo de 14 meses.

El Gobierno de Estados Unidos anuncia que ha alcanzado un acuerdo de paz con los Talibanes para poner fin a la guerra en Afganistán, que se firmará previsiblemente el próximo 29 de febrero, así lo ha anunciado el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo. Después, se abrirán las negociaciones con un objetivo ambicioso: el alto el fuego permanente después de 20 años de conflicto. Los talibanes piden además la retirada de todas las fuerzas extranjeras del país. Solo Estados Unidos tiene más de 12.000 efectivos desplegados en el país.

Después de más de 40 años de guerras, se va a construir en Afganistán un nuevo museo para albergar una de las mayores colecciones arqueológicas del mundo: la suya. El territorio que ocupa el actual país ha sido encrucijada de culturas y eso se refleja en su patrimonio, algo que conoce muy bien el arqueólogo Alejandro Gallego, director de campo del Instituto Oriental en Kabul. Además, hablamos con Toño Foraster, director del estudio de arquitectura AV62 encargado de construir el espacio que albergará esa inmensa cantidad de piezas de museo.

Han pasado 18 años desde que Estados Unidos decidiera invadir Afganistán. George W. Bush aseguraba que los talibanes tenían los días contados. Les acusaba de albergar a Osama Bin Laden y a líderes de Al Qaeda vinculados con el 11S. Pero casi dos décadas después la guerra continúa. Los talibanes perdieron el poder pero controlan el 46% del territorio y siguen sembrando el terror a diario.

La Comisión Electoral Independiente de Afganistán (IEC) declaró la celebración de las elecciones presidenciales este sábado como un "éxito", con la gran mayoría de los colegios electorales abiertos y pocos episodios de violencia por parte de los talibanes, opuestos a los comicios.  Estos comicios, los cuartos desde la caída del régimen talibán en 2001, fueron "justos" y "bien gestionados" en comparación con citas electorales anteriores. "A pesar de todos los desafíos, incluidas amenazas físicas y psicológicas, fuimos testigos de unos ciudadanos responsables y comprometidos, jóvenes, mayores, hombres y mujeres", afirmó. El 98 % de los 4.503 colegios electorales abrieron sus puertas, con la presencia del 99,8 % del personal electoral y del 99,5 % de las fuerzas de seguridad en los centros de votación. Además, se usaron aparatos biométricos en el 98,9 % de los colegios electorales para evitar fraudes. 28/09/19
 

Siria, Yemen, Afganistán, la República Democrática del Congo, la República Centroafricana, Chad, Malí y Somalia despiden este 2018 sin haber dejado atrás la guerra. Siria trata de reconstruir los daños del Estado Islámico, Yemen mantiene la violencia y en Afganistán continúa con el conflicto entre los talibanes y el gobierno. Según Jesús Núñez, la Guerra Fría del siglo XXI se ha transformado en una gran competición entre potencias globales por tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio.

Afganistán sufre de nuevo un rebrote del conflicto armado que ha mermado el país desde la invasión de Estados Unidos para derrocar a los talibán. Los extremistas siguen con fuerza como han demostrado en la toma de la ciudad de Ghazni mientras el Dáesh intenta hacerse un hueco generando el caos con atentados recurrentes en las grandes ciudades. El co-director del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), Jesús Núñez, nos explica las claves de lo que ocurre en un país acostumbado a la guerra.

Al menos 36 personas han muerto y otras 65 han resultado heridas en tres atentados suicidas ocurridos este lunes en Afganistán. Los dos primeros han ocurrido en la capital del país, Kabul, en un doble ataque contra las fuerzas de seguridad afganas y los medios de comunicación, y han sido reivindicados por el grupo terrorista Estado Islámico. El tercer ataque ha sucedido en Kandahar, cuando un kamikaze ha detonado los explosivos junto a una patrulla de la OTAN rodeada de niños. Han muerto al menos once menores.

El portavoz del gobernador provincial de Kandahar, Said Aziz Ahmad Azizi, ha confirmado la muerte de al menos 11 niños que estaban arremolinados alrededor de un convoy rumano de las fuerzas de la OTAN que patrullaba cerca del aeropuerto de esa ciudad del sur de Afganistán. Otras 16 personas han resultado heridas en el atentado suicida, entre ellos cinco soldados rumanos y dos policías afganos.

Poco antes, en Kabul, otras 25 personas han muerto en un doble atentado suicida perpetrado en plena hora punta de la capital. Un suicida en una moto se inmoló en el área de Shashdarak sobre las 8:00 de la mañana (hora local) y causó cuatro muertos. Se trata de un área céntrica de la ciudad donde tienen su sede la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS, en inglés), la OTAN y varias ONGs internacionales.

El segundo kamikaze iba camuflado como un cámara y ha hecho estallar su carga explosiva 20 minutos después, cuando un grupo de reporteros había llegado al lugar del primer atentado para cubrir la noticia, según ha informado la cadena de noticias Tolo News. Por este motivo, entre los fallecidos hay seis periodistas, cifra que Reporteros Sin Fronteras eleva hasta nueve.