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Es mujer, periodista y refugiada afgana en nuestro país. Esta semana en Al margen de la ley conversamos con Khadija Amin, autora junto a Mónica Nion de la biografía Sin velo, una mujer libre contra los talibanes (Debate). Escúchalo este sábado a medianoche, una hora menos en Canarias, en RNE y Radio 5.

Para celebrar el Día de la Mujer, Fede Cardelús entrevista a la refugiada afgana Khadija Amin. Esta periodista se convirtió en viral y en un símbolo de la represión talibán a las mujeres, cuando la quitaron de presentar el informativo en la televisión pública y tuvo que huir de su país. Vive en España desde agosto de 2021. Como mujer divorciada afgana, los hijos viven con su marido. Desconoce el lugar y la impiden tener cualquier tipo de relación con ellos. Acaba de publicarse el libro 'Sin velo' y de estrenarse en Movistar el documental '¿Dónde están mis hijos?'.

En un recrudecimiento de los conflictos en Asia y Oriente Medio, Pakistán ha declarado la "guerra abierta" a Afganistán. En la noche de este pasado jueves ha bombardeado objetivos en Kabul, Kandahar y en la provincia fronteriza de Patkia. Los talibanes han respondido con más presión en la frontera, donde sí llega su artillería.

Los vídeos muestran cómo los pakistaníes clavan su bandera en la provincia afgana de Patkia. El gobierno de Shebaz Sharif dice estar harto de las incursiones violentas de los talibanes dentro de Pakistán y recuerda a Kabul que su superioridad militar puede aplastarlos.

Afganistán ha respondido concentrando hombres en la frontera y atacando con artillería. Los dos países están separados por una cordillera montañosa de más de 2.600 km, difícil de vigilar y poblada por algunas de las personas más pobres del mundo, como un grupo de refugiados que tuvieron que escapar anoche de su campamento ante el fuego cruzado. "Las bombas vinieron primero del lado de Pakistán. Nos marchamos corriendo y vinimos aquí, al desierto", relatan. Nueve fueron trasladados al hospital. "Estábamos rompiendo el ayuno del Ramadán dentro en la tienda cuando empezó el fuego. Ahora, mi mujer y mi sobrina están aquí, en condiciones críticas", explica el hombre.

El conflicto entre el régimen talibán y Pakistán es una de las guerras en las que Trump se atribuyó el papel de pacificador. Rusia, China, Irán y Arabia Saudí se han ofrecido este viernes para mediar entre los dos países.

Foto: REUTERS

Entidades de derechos humanos y activistas están exigiendo que los estados tomen parte y presionen para que que el apartheid de género se reconozca como un crimen de derecho internacional.

Hoy nos acompañan Friba, una jueza afgana exiliada en España desde hace tres años, y Alessia Schiavon, directora ejectiva de FIBGAR.

Este viernes se cumplen cuatro años desde que los talibanes regresaron al poder en Afganistán. En este tiempo, han borrado a las mujeres de la vida pública. Aunque prometieron respetar sus derechos, han ido recortando libertades hasta el extremo de impedirles hablar en público, estudiar más allá de los 12 años, viajar solas o salir a la calle sin acompañante, y las han sometido a un estricto código de vestimenta.

La periodista Khadija Amin fue una de las 120.000 personas que huyeron del país tras la llegada de los talibanes. “No me dio tiempo de despedirme de mis hijos, de mi familia. Tuve que dejar todo atrás y venir a España”, recuerda. Los talibanes la amenazaron de muerte, pese a las falsas promesas de que los derechos de las mujeres serían garantizados. "Es un momento muy triste, necesitamos la educación", denuncia Amin, al hablar de las niñas que deben abandonar la escuela a los 12 años. Para ella, Afganistán es "una cárcel para las mujeres, una prisión en la que solo pueden respirar, cuidar a los niños, dar a luz y nada más".

Aun así, muchas afganas continúan luchando. En la clandestinidad, mantienen abiertas escuelas y negocios, desafiando las prohibiciones. Khadija estudió en una de esas escuelas y ahora impulsa, desde su ONG Esperanza de Libertad, un proyecto de educación en línea. Su objetivo es doble: que las niñas puedan continuar aprendiendo y que las profesoras sin empleo puedan seguir enseñando.

Hace cuatro años, el 15 de agosto de 2021, los talibanes se hacían con el control de Kabul, la capital de Afganistán. Desde aquel día hemos visto cómo las afganas han perdido todos sus derechos. Lo repasamos con Isabel Dólera y lo analizamos con Millán Requena, profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Alicante y del Máster en Protección Internacional de los Derechos Humanos.

El 15 de agosto de hace cuatro años los talibanes tomaron Afganistán, imponiendo el islamismo radical. Pilar Requena, directora de Documentos TV, ha explicado en el Canal 24 H que cuatro años después, la mitad del país (23 millones de personas) necesita ayuda alimentaria y que casi ocho millones de menores sufren desnutrición aguda.

También ha subrayado que los afganos sufren hambre y conviven con la sequía, los desastres naturales y la falta de ayuda humanitaria, que se dificulta todavía más por las exigencias del gobierno talibán y los recortes de ayuda de algunos países como EE. UU.

Además, las mujeres y las niñas tienen una situación todavía más complicada por las imposiciones religiosas y tienen problemas para acceder a servicios de primera necesidad. "Es una de las peores crisis humanitarias que se vive en el mundo", ha declarado.

Imagen: SAMIULLAH POPAL / EFE

Hoy hace cuatro años de la toma de Kabul, capital de Afganistán, mientras las tropas de Estados Unidos abandonaban el país. Desde entonces, más de cinco millones de personas han huido, escapando del régimen totalitario, y también misógino, que ha ido enterrando los pocos derechos que habían ido adquiriendo las niñas y las mujeres. "El 15 de agosto de 2021 no fue solamente el día en el que los talibanes tomaron Kabul, fue también el día en el que millones de personas perdieron su libertad y su esperanza", cuenta Fátima, que ha huido en dos ocasiones del régimen talibán, primero como niña y después como adulta.

Todo cambió de repente. Ella era profesora activista por los derechos de las mujeres en Afganistán y colaboraba como traductora con el Gobierno español. Judith García, coordinadora de Jurídico de la ONG Accem, explica que hay una persecución basada en género en Afganistán: "A nivel de Naciones Unidas se habla del concepto de apartheid de género". En España viven unos 4.600 refugiados afganos, según los datos de ACNUR, y unas mil personas más están pendientes de una respuesta que, en general, suele ser positiva. La tasa de protección ronda el 76%, pero ha caído con respecto al 2022, que rozaba el 100%. Un trabajo de Isabel Jiménez.

Se cumplen cuatro años de la vuelta de los talibanes al poder en Afganistán. Un periodo en el que "el sistema jurídico y judicial (del país) ha experimentado una transformación profundamente preocupante, por no decir catastrófica", explica en Las Mañanas de RNE con Lara Hermoso Carlos de las Heras, portavoz de Amnistía Internacional España. Las condiciones de vida de la población, sobre todo de las mujeres y las niñas han empeorado: "Hoy día las mujeres en Afganistán no tienen ni justicia, ni verdad, ni reparación, ninguno de estos tres elementos [...] En estos cuatro años se han impuesto tantas restricciones, hasta más de 80, que limitan su vida, desde el sistema educativo o las posibilidades de trabajo. Estamos ante una de las peores crisis de los derechos contra las mujeres y contra las niñas en todo el mundo." De las Heras denuncia que también han aumentado en este tiempo las ejecuciones públicas para "infundir miedo" a la población. Por su parte, Agus Morales, periodista y director de la revista 5W, comenta que la crisis humanitaria que ya azotaba este Estado "ahora se ha profundizado muchísimo más" y critica el abandono de los países occidentales a la población afgana: "Recientemente más de dos millones de afganos han vuelto a Afganistán, sobre todo desde Irán y desde Pakistán [...] Hasta 10 días antes de que los talibanes volvieran al poder, aún había vuelos de deportación desde Europa a Afganistán. Es la historia de un abandono absoluto de la población afgana durante décadas".

Desde la salida de Afganistán de las fuerzas de Estados Unidos y sus aliados, los derechos de las mujeres y de las niñas afganas han ido desapareciendo y su día a día es terrible: no pueden estudiar, han perdido gran parte de sus empleos, no pueden participar activamente en la vida pública o en competiciones deportivas.Hoy nos visita Huria Samira Hamidi, responsable de las campañas sobre Afganistán en Amnistía Internacional.

Agus Morales, escritor, periodista y director de la revista 5W, ha visitado Las Mañanas de RNE para hablar de su último libro 'La hipocresía solidaria'. Un libro que nació de los viajes a ambos lados de las fronteras de Afganistán y Ucrania después de la caída de los talibanes: "El libro explica que la protección internacional debe ser un instrumento neutro y un derecho, y se ha convertido en un privilegio, lo vi muy claro en la frontera de Polonia y Ucrania", afirma.

A lo largo de la obra plantea una pregunta incómoda pero necesaria, ¿hay refugiados de primera y de segunda?, el escritor aborda el tema de la islamofobia: "Tiene que ver con el ámbito cultural que muchas veces no está claro la importancia de la proximidad cultural con un pueblo u otro", a lo que añade que "hay países europeos que, hasta diez días antes de la vuelta de los talibanes al poder en Kabul, estaban deportando a personas de Afganistán diciendo que era un país seguro", critica el periodista.