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EE.UU. no es una democracia liberal por primera vez en 50 años: cómo Trump arrastra el país a la autocracia

  • EE.UU. pierde el estatus de democracia liberal, según el prestigioso Instituto V-DEM 
  • Las próximas 'midterm' serán “críticas” por la degradación de las libertades en el país
EE.UU. no es una democracia liberal por primera vez en 50 años: cómo Trump arrastra el país a la autocracia
Trump, durante la firma de un decreto en el Despacho Oval EFE/EPA/ALEXANDER DRAGO / POOL

La democracia descarrila en EE.UU., dice literalmente un informe de la Universidad de Gotemburgo. El prestigioso Instituto V-Dem, con sede en Suecia, que tiene las mejores bases de datos sobre la democracia del mundo, apunta al presidente Donald Trump como el acelerador del proceso. De todos los países, EE.UU. es el que más rápido ha bajado en su estatus, a una velocidad sin precedentes en la historia moderna según los investigadores. Ha pasado del puesto 20 en el último informe, al 51 en el actual, de un total de 179 países.

De los distintos aspectos que estudian, en lo que más ha empeorado EE.UU. es en los límites al poder. También en los derechos civiles y la igualdad ante la ley. El informe habla de niveles de los años 60, cuando muchos marcan "el comienzo de la democracia moderna en EE.UU.", dice el informe. Aunque advierten que los déficits de la democracia actual son muy distintos a los de entonces. ¿Qué ha pasado para que EE.UU. ya no sea considerado una democracia liberal?

La moral de Trump, el único límite a su poder

En una entrevista en The New York Times, Trump aseguró que el único límite a su poder es su propia moral. De ahí viene el principal deterioro de la democracia estadounidense: de la puntuación que los investigadores le dan a la separación de poderes. Staffan Lindberg, profesor de Ciencias Políticas y director fundador del V-DEM Institute, y uno de los investigadores principales, explica a RTVE Noticias que hay una "enorme concentración de poder, que va muy rápido y buscada muy agresivamente".

En el sistema presidencial de EE.UU., Trump tiene el poder ejecutivo y el Congreso el legislativo y fiscal. Su deber es vigilar si el ejecutivo se extralimita en sus funciones, si respeta la ley, que no haya corrupción, etc. Según el estudio, el Congreso, controlado por los republicanos, ha abdicado en este papel. Esto quiere decir que no está haciendo lo que debería, que en la práctica, no investiga ni cuestiona las actividades inconstitucionales, ilegales o de dudosa ética del poder ejecutivo. “Todo esto en la práctica no está funcionando en EE.UU.”, explica el investigador. En 2025 el Congreso solo aprobó 49 leyes. “Todas menos una eran totalmente insignificantes. Solo el presupuesto, que terminó con el cierre del Gobierno, tenía importancia. Mientras, el presidente Trump ha aprobado muchos más decretos presidenciales, 225. Y la mayoría corresponden a temas importantes, de los que normalmente debería encargarse el Congreso”, recalca.

Los decretos de Trump han ido eliminando agencias o institutos creados por el Congreso, altos cargos de Defensa, Justicia, Seguridad Nacional, del departamento de Estado o del FBI que no le eran leales. El estudio recoge que según las estimaciones unos 300.000 funcionarios salieron de la Administración en 2025, entre despidos y bajas voluntarias. 

La justicia: más de 600 casos abiertos contra la Administración

La justicia estadounidense tiene más de 600 casos abiertos contra la Administración de Trump. El informe de V-DEM deja claro que en el último año el país ha perdido puntos en el respeto a los jueces, a los tribunales y su independencia. En su primer día en el cargo, Trump indultó a 1.500 implicados en el asalto al Capitolio, dejando por los suelos la legitimidad de los tribunales.

La Administración ha denunciado a jueces por mala conducta, tras dictar sentencia en su contra. "No les importa, ellos apelan y continúan haciendo lo que los tribunales han considerado inconstitucional, y lo hacen de otra manera", explica Lindberg.

En más altas instancias, el Tribunal Supremo le ha llevado la contraria a Trump en una ocasión importante: cuando anuló los aranceles. Por ello, llamó a los jueces “tontos” y “perritos falderos” de los países extranjeros. Pero va más allá de las palabras: encontró la manera de seguir adelante con los aranceles que el Tribunal consideró que había aprobado de manera inconstitucional. 

El Trump Action Tracker

El estudio menciona la organización Trump Action Tracker, dirigida por la profesora Christina Pagel. En su web, recogen las declaraciones y acciones de Trump, y las clasifican: de 2.651 citas de Trump, 704 socavan la democracia y 459 debilitan los derechos civiles. En este año ha visto una evolución, explica. “Los primeros meses hizo recortes, se retiró de la Organización Mundial de la Salud, del Acuerdo de París sobre el clima, etc. Después atacó la ciencia, las universidades y la educación. Desde el verano, ha aumentado el nacionalismo blanco, con la expansión del ICE y las fuerzas migratorias, con aumentos en su presupuesto y medios. Y su retórica se ha vuelto muy fascista”, añade.

De todo lo que han recopilado desde que Trump volvió a la Casa Blanca, lo que más le preocupa es el ataque continuo a los jueces. “Si EE.UU. pierde su sistema judicial, creo que las cosas se van a complicar, y es lo que intenta hacer, acabar con la legitimidad de los tribunales, que son la base de la democracia.” En este año han visto acciones de Trump contra firmas de abogados que representan a sus oponentes. “Les dificulta el trabajar con agencias federales, recortando mucho sus ingresos”, cuenta.

Las libertades, en peligro

El mundo ha visto la represión contra los manifestantes que protestaban contra la política migratoria de Trump en Minnesota, atónitos ante los tiroteos de los agentes de ICE, en su campaña de deportación masiva, que acabaron con la vida de dos personas. Dice el informe que el deterioro de las libertades en EE.UU. ha tocado incluso derechos adquiridos en la era del Movimiento de los Derechos Civiles, es decir, en los años 60.

 EFE/ Angel Colmenares

Trump ha firmado una orden que declara ilegal la Oficina de Programas de Cumplimiento de Contratos Federales creada en 1965 para asegurarse de que los contratos del Gobierno cumplan con la igualdad de oportunidades, empleo y no discriminación. La División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia ha pasado de proteger a grupos marginados a combatir iniciativas a favor de la diversidad, igualdad e inclusión, investigar el fraude en el voto y la discriminación contra los blancos. Tras este giro, un 70% de sus abogados abandonaron el puesto. Son muchos los ejemplos del socavamiento de la democracia estadounidense, poco a poco, gota a gota.

En el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional, en lo que se supone que son medidas antiterroristas, Trump da instrucciones a los agentes federales, al Departamento de Justicia, las autoridades fiscales, y el FBI, de “perseguir a cualquier individuo u organización que basen su trabajo en valores antiamericanos, o anticristianos, o incluso anticapitalistas”, recuerda el investigador de V-DEM. Y según Trump, “eso puede ser lo que él quiera”. Lo puede usar para cualquier cosa. “Son instrucciones draconianas, es el tipo de cosas que hacen las dictaduras.

La libertad de expresión, a niveles de la II Guerra Mundial.

No es ningún secreto que a Trump no le gustan los periodistas. Lo ha mostrado abiertamente en numerosas ocasiones. Acusa a los medios de ser “enemigos”, y les amenaza con cerrar programas. Además, son numerosas sus demandas, al The Wall Street Journal por publicar sus vínculos con Jeffrey Epstein, o a The New York Times por informar de sus finanzas en las elecciones de 2024. Las universidades han sufrido grandes recortes, reduciendo su capacidad de investigación y enseñanza.

 EFE/EPA/ERIK S. LESSER

Las 'midterm' y la tendencia autocrática

Según el informe, las elecciones de 2024 fueron justas y libres. Pero teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿lo serán las próximas? “Muchos medios sufren la autocensura, porque si critican a Trump o se meten mucho en el tema de Epstein, les demandan”, asegura Lindberg. “Me preocupan las 'midterm', van a ser críticas”, dice. No se aventura a decir que EE.UU. esté en ese punto todavía, pero confirma que si la tendencia se mantiene, “será difícil verlas como libres y justas”.

De cara a noviembre, Trump prepara el terreno. Una nueva ley restringe el voto por correo y dificulta el registro. "Ha ejecutado una orden presidencial que dice que el Departamento de Justicia y Seguridad Nacional debe revisar el registro de todos los votantes y determinar quién vota. Esto es inconstitucional y 24 estados le han demandado por ello", dice. Como sabemos, asumir un mal resultado electoral, no es el punto fuerte del presidente estadounidense

¿Hay esperanza de un giro democrático?

Con todo esto, es difícil ver la luz al final del túnel del camino a la autocracia en EE.UU. El informe habla de otros casos en los que hubo un giro que recondujo a la senda democrática. “En Corea del Sur, Brasil, Polonia o algunos países en África… el sistema judicial se mantuvo fuerte a favor de la democracia. Me preocupa que hay varias decisiones judiciales de tribunales con jueces conservadores que apoyan a Trump, con sentencias extrañas, y el Tribunal Supremo ha legitimado mucho de lo que hace para concentrar el poder”, asegura Lindberg. Así que, parece que en este caso, no será la justicia. Otra opción es la movilización de la población. “Con la sociedad civil y mucha gente en las calles, desde la extrema derecha a la extrema izquierda, coaliciones que lleguen al punto de no estar de acuerdo en muchas cosas, pero que decidan salvar la democracia juntos, con millones de personas en la calle”, explica. Por ahora, aunque ha habido grandes movilizaciones, no llegan al nivel de “sacudir al presidente”, dice.

 EFE/ Adam Bettcher

Las 'midterm' serán decisivas. "Veremos si todavía podemos llamar a EE.UU. una democracia, me preocupa mucho la evolución en el último año, se ha hecho mucho más intolerante. Y todavía quedan nueve meses, no sabemos qué va a pasar", concluye Pagel.

Según los investigadores, es importante que el giro suceda pronto, en los primeros años de la autocratización. El estudio muestra que en general, la democracia pierde terreno en el mundo. Quizás, en algunos casos, los ciudadanos estén a tiempo de salvarla.