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OPINIÓN: Apuntes de la semana

Sánchez se muestra irreductible ante Trump y reitera su "no a la guerra"

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Concha Ortega Oroz EFE

El presidente del Gobierno se mantenía en su "no a la guerra" en su segunda intervención pública después del ataque de EEUU a Irán. Esta vez, sí con periodistas y preguntas, no como en la primera convocatoria, Sánchez aseguraba que no es contradictorio ese lema, esa postura, con enviar la fragata Cristóbal Colón a Chipre para defenderse de Irán. Y añadía que "tenemos la determinación de ser solidarios y ayudar a un Estado miembro de la Unión Europea que es víctima precisamente de ese conflicto".

Sin mencionar ni una vez las amenazas de Trump contra España —es más, mostrando su "respeto a la presidencia de EEUU"—, el presidente del Gobierno defendía la decisión de su Gobierno de coalición frente al conflicto desatado en Oriente Medio por el estadounidense. Y añadía que"esta guerra es un extraordinario error que vamos a pagar", que ya la estamos pagando con la subida del petróleo.

Lo decía ante el presidente portugués, notablemente incómodo, ya que Montenegro jugaba a respaldar la postura de España y, al mismo tiempo, mantenía que "la amenaza no es el camino entre aliados".

El recuperado "no a la guerra" de 2003 se está mostrando como un golpe de efecto que nos recuerda a las movilizaciones de miles y miles de españoles contra la guerra en Irak. Entonces se echó a la calle una multitudinaria movilización social contra su promotor, el estadounidense George Bush, y sus aliados: el primer ministro británico, Tony Blair, y el entonces presidente de España, José María Aznar.

Un mensaje, un recuerdo, con el que Sánchez parece querer llegar más allá de aquellos que apoyan a su Gobierno, como pasó hace 23 años. El Gobierno cree que ese "no a la guerra" fue en 2003 y sigue siendo ahora transversal, que va de izquierda a derecha.

Pedro Sánchez se mantiene en tono grave y distante a la vez, evitando hablar abiertamente de las amenazas contra España, ni siquiera del uso de las bases de Rota y Morón, siendo ese el motivo original de la discordia esta vez. No entra en los personalismos que tanto gustan y usa el presidente de EE.UU.

Desde el primer momento, el presidente español denuncia que el ataque a Irán incumple el derecho internacional, que no cuenta con el respaldo de la ONU, y alerta así de la situación a los socios de la UE. No para pedir respaldo a los 27 para nuestro país, no para suplicarles apoyo por estar en la diana de Trump. Les pide que reaccionen con los principios de la Unión Europea y de la Carta de Naciones Unidas en la mano.

Tal vez un intento del presidente Pedro Sánchez por volver a liderar al continente europeo frente a lo que considera abusos. Es lo que hizo con Gaza. "No estamos solos, somos los primeros" ha dicho este sábado desde Castilla y León.

En sus apariciones públicas ha reiterado una y otra vez su rechazo al régimen de los ayatolás. No dejaba duda —era su intención, obviamente— ante los ataques de la derecha y la ultraderecha.

Feijóo, en total desacuerdo con el "no a la guerra"

Y mirando a la oposición, Feijóo reclamaba que "antes del derecho internacional están los derechos humanos", que —añadía— no se cumplen en Irán. El líder de los populares acusaba al presidente del Gobierno de mentir, argumentando que"dice no a la guerra al mismo tiempo que manda una fragata de guerra a la guerra, en lógico cumplimiento con los compromisos con la OTAN".

Una referencia al envío de la fragata Cristóbal Colón para proteger a Chipre —miembro de la UE— ante los ataques de Irán. Una crítica respondida, como decíamos, por Sánchez, que no ve incompatibilidad entre el "no a la guerra" y el apoyo militar a uno de los 27 que necesita apoyo y defensa.

Vox coincide con el PP en acusar de mentir al presidente.

Además, los populares han pedido en el Congreso la comparecencia urgente del presidente para informar sobre este asunto. Y se quejan de falta de información por parte del Gobierno: que nadie les ha contado nada. Sorprendente ante una guerra, aunque no participe España.

Pero Sánchez no tiene intención de comparecer de forma urgente. Y es que el presidente ha pedido comparecer, pero para informar al mismo tiempo del próximo Consejo Europeo, y eso nos lleva a la última semana de marzo. Parece que es tener esperando a los ciudadanos demasiado tiempo.

Hay quien piensa, incluso entre los socios parlamentarios, que el presidente ya va tarde. Que debería dar explicaciones en el Congreso ya sobre sus decisiones ante la guerra de Irán, no a finales de mes. Es su obligación ante un claro asunto de Estado. Y es el derecho de los españoles representados en las Cortes.

Los apoyos internacionales

Casi al mismo tiempo que la oposición criticaba el "no a la guerra", Sánchez recibía el apoyo de los dirigentes de la UE por la amenaza comercial de Trump. Lo hicieron la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo. Además de Emmanuel Macron e incluso Merz, que intentaba así rectificar su inicial y vergonzoso silencio en el Despacho Oval de la Casa Blanca, cuando Trump, en su presencia, lanzaba la ristra de amenazas contra España.

Todos ellos respondían a esas amenazas recordando al estadounidense que las competencias comerciales las tiene la Unión Europea. También se acercaba a la posición española la más amiga de Trump en Europa, la italiana Giorgia Meloni.

E incluso el secretario general de la OTAN alababa el despliegue de España en el territorio de la Alianza. Alguien, si se atreve, debería advertirle a Trump que la ignorancia es demasiado atrevida, casi siempre.

Habrá escudo social, si es necesario, según el Gobierno

Ese es el compromiso público del Gobierno, que asegura"estar monitorizando" los datos económicos que se están disparando como consecuencia de la guerra. En esa dirección iban las reuniones de la ministra de Trabajo y vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, que se comprometía con sindicatos y empresarios.

El Gobierno subraya que las respuestas que se dieron a las crisis por la covid y Ucrania serán los modelos a seguir para proteger a familias, trabajadores, autónomos y empresarios. Eso, si la guerra de Trump nos lleva a una nueva recesión económica