Sheinbaum, entre La Habana y Washington
- México ha frenado los envíos de crudo a Cuba ante la amenaza de aranceles de Trump
- A cambio, ha mandado dos buques con 800 toneladas de ayuda humanitaria
Cuando en la Casa Blanca se escucha en la misma frase las palabras "tariffs" y "Mexico" comienza la agitación en los pasillos del Palacio Nacional del Zócalo mexicano.
México no tiene otro cliente comercial que Estados Unidos. Siendo preciso: el 85% de las exportaciones mexicanas termina en el vecino del norte. El resto de los socios son, prácticamente, convidados de piedra en la gráfica de países importadores. Un 10% de aranceles de Estados Unidos supone una recesión. Un 50% lleva a México a la quiebra.
Las amenazas se han sucedido desde el 20 de enero de 2025, incluso antes. Primero con el fentanilo y las caravanas de migrantes. Después, el acero y el aluminio, las importaciones de China, el tratado de aguas… Y la última ha sido la venta (en su mayoría) y entrega (como parte de ayuda) de petróleo a Cuba.
A todas esas amenazas, el Gobierno mexicano ha respondido con frases grandilocuentes sobre su soberanía e independencia, pero con la aplicación propia del buen alumno al que el profesor le impone deberes que no entiende ni comparte. Es decir: disimulado sometimiento a los dictados de Donald Trump.
En el caso del petróleo mexicano, la herida es mayúscula. Las relaciones entre Cuba y México son particulares. Ningún país del mundo occidental ha tratado con tanto cariño a la Revolución cubana. Desde los tiempos del exilio de los hermanos Castro en el entonces Distrito Federal, y sus confabulaciones en el Café La Habana de Morelos con Bucareli, pasando por los inacabables gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y más recientemente del Partido de Acción Nacional (PAN) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
La propia presidenta Claudia Sheinbaum reconoce que las presiones para ahogar sin petróleo a Cuba "no están bien". "No tienen combustible para hospitales ni escuelas, la gente está sufriendo", admite. Todavía mantiene la esperanza de hallar la fórmula mágica que permita las exportaciones de crudo sin que sufra la economía mexicana… Pero lo cierto es que, aun a regañadientes, México deja de exportar petróleo a Cuba y eso es un duro golpe a la línea de flotación de su política exterior. Y por todo eso, y por dignidad, ha articulado una serie de envíos de alimentos en buques de guerra que paliarán, en cierta medida, las escaseces que sufre Cuba.
Una vez más, Trump coloca a la pragmática Sheinbaum ante el espejo de su debilidad comercial.