Cuenca niega haber dado "ninguna orden" a Pradas en la dana e insiste en que no borró los mensajes con Mazón
- El exjefe de gabinete de Mazón defiende que no tenía competencias en emergencias
- Es su segunda comparecencia en la comisión de investigación del Congreso y llega tras conocerse los mensajes con Pradas
Por segunda vez en dos meses, el que era jefe de gabinete de Carlos Mazón durante su etapa como president de la Generalitat, José Manuel Cuenca, declara por su papel en la gestión de la dana en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados.
En esta nueva comparecencia, este lunes, ha negado haber dado "ninguna orden ni instrucción" a nadie que estuviera "al frente de la gestión" de la emergencia. Lo ha hecho tras ser preguntado por los mensajes que le envió a la exconsellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, en la que le pedía no confinar a la población en las horas más críticas de las inundaciones.
"Salo. De confinar nada por favor. Calma", le decía a las 19.54, según los mensajes que Pradas, investigada en la causa judicial, aportó a la instrucción pocos días después de la primera comparecencia de Cuenca. La consellera al frente de la gestión de la emergencia le trasladó después que "la cosa está muy muy mal", pero él contestó: "Ya mujer, pero confinar una provincia es una barbaridad".
No era una orden sino una "reflexión"
Ese mensaje no era una orden, sino una "reflexión para que lo que se tuviera que hacer se hiciera con cobertura legal", ha afirmado, al tiempo que ha negado tener "ninguna competencia" en emergencias. "Un jefe de gabinete no es jerárquicamente más que un conseller, nadie que ponga firme a un técnico", ha respondido a preguntas de los diputados.
También ha negado que hablara por boca de Mazón cuando le envió aquellos mensajes a Pradas, ni habló con ello con el entonces jefe de Consell: "El señor Mazón nunca dio ninguna instrucción". En aquellos mensajes, el que era también secretario autonómico de Comunicación con Mazón le decía que "para confinar hace falta un estado de alarma".
"Y eso lo decreta la chica que tienes al lado, la delegada [del Gobierno, Pilar Bernabé]. Calma", le trasladó a Pradas a las 20.08, tres minutos antes de que se enviara el Es-Alert. Sin embargo, y tal y como le respondía más tarde la consellera, era posible confinar a la población mediante la ley autonómica de emergencias.
Cuenca ha negado conocer dicha ley ni tener conocimientos técnicos en emergencias, y ha justificado el hecho de referirse al estado de alarma por el recuerdo del confinamiento por la pandemia en 2020. "El estado de alarma yo lo asociaba a lo que vivimos todos con el covid".
Asegura que no le dijo a Pradas que no molestara a Mazón
Cuenca, que además de hombre de confianza de Mazón era su compañero de piso en Valencia, ya respondió a las preguntas de los parlamentarios el pasado 1 de diciembre. Entonces, la comparecencia se centró en su supuesto papel de intermediario el 29 de octubre de 2024 entre el jefe del Consell, que estuvo cerca de cuatro horas en una comida en el restaurante El Ventorro con una periodista, y Pradas, al frente de la gestión de la tragedia desde el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi).
Según había afirmado Pradas en una entrevista en La Sexta apenas dos días antes de aquella comparecencia, Cuenca le ordenó no molestar con llamadas al president la tarde de la dana porque tenía actos. Ella, sin embargo, se saltó la advertencia. "¿Cómo no iba a tener que conocer el president de la Generalitat lo que estaba pasando?", se preguntaba.
Cuenca se ha defendido, tanto entonces como ahora, asegurando que lo que hizo fue trasladarle a Pradas una "indicación" y establecer "un marco temporal" de los actos de Mazón en la mañana de ese día. "Si había alguna novedad, que me lo hiciera saber" hasta las 14.30 horas, cuando se acababa su agenda esa mañana.
Los mensajes entre Cuenca y Mazón, desaparecidos
Además de en el Congreso, Cuenca ha declarado hasta en cuatro ocasiones en los juzgados de Catarroja donde se investiga la gestión de la tragedia. El foco aquí estado en los mensajes que compartió con Mazón y Pradas aquella tarde de las riadas, que desaparecieron y que los técnicos no han podido recuperar.
Tanto en sede judicial como en el Congreso, Cuenca ha insistido en que no borró los mensajes, sino que se perdieron al cambiar de teléfono corporativo. Según ha explicado este lunes, lo que hizo fue "entregar el teléfono sin los datos personales, restableciendo los valores de fábrica".
Ha llevado a cabo un "ejercicio de honestidad", ha señalado, ya que podría haber dicho que había borrado la conversación en WhatsApp o que tenía un límite temporal que eliminar automáticamente los mensajes pasado cierto tiempo. También ha negado tener "absolutamente nada" que ocultar en esos mensajes.
Los diputados critican que "encubra" a Mazón
La mayoría de los portavoces parlamentarios han sido muy críticos con Cuenca a raíz de su primera intervención en la comisión en diciembre. Mikel Otero, de EH Bildu, o Àgueda Micó, de Compromís, le han acusado de mentir por no haber hablado de los Whatsapps con Pradas. La exconsellera hizo públicos los mensajes apenas cuatro días después de la intervención del exasesor en la Cámara Baja.
"Usted dijo que la gestión de la emergencia no tiene nada que ver con el criterio político", ha apuntado Otero, para acusarle después de haberse "entrometido gravemente en la gestión" con aquellas indicaciones a Pradas. Micó, además, ha lamentado el "encubrimiento" a Mazón que a su juicio está llevando a cabo Cuenca.
Nahuel González, de Compromís, ha llegado a tachar de "criminal" su gestión. El que era jefe de gabinete de Mazón no estaba personalmente con Mazón en Valencia ese día, sino en la localidad de Xàtiva, a unos 60 kilómetros de la capital valenciana, por "motivos personales", algo que también le han reprochado los diputados de los partidos de izquierda.
Insiste en que no había "información" sobre el barranco del Poyo
Cuenca ha insistido en que él ha dicho la verdad "en todo momento", ha mostrado su "colaboración voluntaria" con la jueza y con la comisión y ha incidido en la teoría de la falta de información hidrológica sobre la situación del barranco del Poyo, a la que se han aferrado Mazón y otros cargos de su ejecutivo y del PP.
"Políticos y técnicos de todas las administraciones que aquella tarde estaban en el Cecopi, de cualquier color y condición, han manifestado que aquella tarde nadie tuvo información del barranco del Poyo, que es donde desgraciadamente perdimos a 200 valencianos", ha afirmado.
Sin embargo, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) informó periódicamente a las autoridades autonómicas de emergencias del aumento del caudal, que a mediodía primero y a las 17.30 después alcanzó el nivel máximo de alerta. Antes, desde las 7.31 ya había un aviso rojo de Aemet por lluvias extremas.
Cuenca ha reclamado mejorar la tecnología de control de caudales en dicho cauce y llevar a cabo las "obras necesarias" para que una tragedia así no se vuelva a repetir, ya que las lluvias seguirán siendo intensas y frecuentes. "Lo que nos tiene que preocupar fundamentalmente es que miles de valencianos recupren la seguridad ante cualquier otro episodio imprevisible" como la dana.
Preguntado por el diputado de Junts Josep Maria Cervera sobre si volviera a ocurrir un hecho semejante actuaría igual, ha respondido aludiendo a lo que aseguraron, según él, responsables de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ): "Si hubiéramos sabido todos lo que iba a pasar, todos hubiéramos reaccionado de otra manera"
Cuenca, que según ha afirmado fue quien organizó la comida de Mazón con la periodista Maribel Vilaplana en El Ventorro, ha asegurado que "el presidente nunca estuvo incomunicado de la emergencia, y nunca nadie le reclamó para tomar ninguna determinación".