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Las elecciones más atípicas en Portugal

  • Portugal celebra la segunda vuelta de las presidenciales este domingo en pleno embate de tormentas
  • Los contendientes son el socialista António José Seguro, favorito, y el ultraderechista André Ventura
Ventura y Seguro compiten en la segunda vuelta de las presidenciales en Portugal
Ventura y Seguro antes del debate televisado en la campaña a las presidenciales de Portugal de febrero 2026. PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP
LARA SISCAR (Corresponsal de RTVE en Portugal)

Estamos ante la convocatoria electoral más atípica de la historia de Portugal que este domingo vuelve a votar para elegir a su Jefe de Estado para los próximos cinco años. Atípica porque, por primera vez en cuatro décadas, ningún candidato consiguió más del 50% de los votos válidos en primera vuelta y por eso se vuelve a las urnas este domingo.

Y por primera vez desde que la Revolución de los claveles devolviese el país a la democracia en 1974, un candidato de ultraderecha puede ocupar el puesto.

Y, por si fuera poco, Portugal votará con el plan nacional de emergencia activado por los efectos de la cadena de borrascas que han azotado el país las dos últimas semanas, con 68 municipios en estado de calamidad. Al menos 3 de ellos ya han hecho uso de la prerrogativa legal que les permite, ante lo imposible de asegurar el correcto acceso al voto a todos sus vecinos, aplazar la votación en sus municipios una semana. Es decir, que al menos 3 municipios votarán el 15 de febrero.

En las localidades afectadas que sí votan este domingo, algunos centros, secciones y mesas han sido alterados debido a que los edificios donde se encuentran han resultado dañados. Estos cambios afectan a distintas partes del país, especialmente a las regiones de Leiria y Coimbra, que fueron las más golpeadas la semana pasada por el paso de la borrasca Kristin que dejó cinco muertos.

Inundaciones en Alcácer do Sal, en el sur de Portugal

Inundaciones en Alcácer do Sal, en el sur de Portugal Ana Brigida AP/ Ana Brigida

Habrá que ver cómo esa concatenación de lamentables circunstancias afecta a la participación, si no a la intención de voto.

Durante una campaña prácticamente inexistente por la falta de atención en los medios y la suspensión de actos de los candidatos por consideración a las víctimas de los temporales, les hemos visto visitando las zonas más afectadas, donando sus lonas de campaña para proteger tejados y edificios, y criticando la respuesta gubernamental ante los embates del temporal. Uno con la voz más alta que el otro. Ventura ha vociferado más que Seguro. Si leyeron el artículo de la primera vuelta, ya serán para ustedes viejos conocidos.

El favorito, según las encuestas, es el socialista António José Seguro. Le vaticinan un 67%. Él fue el ganador de la primera vuelta. Es considerado el candidato más institucional, con un discurso comedido y cuenta con el apoyo expreso incluso de la mayoría de los principales líderes y candidatos de las fuerzas conservadoras.

Es revelador observar como este ex secretario general socialista y exministro rehúye de la palabra socialismo. Su intención obvia es convertir su opción en algo que sobrevuele el partidismo y así intentar captar el voto no solo de la izquierda, que salvo extrema sorpresa tiene asegurado, sino también del centroderecha.

El otro contendiente, André Ventura, con un 33% de intención de voto, mantiene su mensaje de confrontación antisistema y no pierde ocasión de criticar al primer ministro, Luis Montenegro, y a su gobierno de centro-derecha, una actitud más propia de unas elecciones legislativas que presidenciales. Se interpreta que el líder de Chega, segunda fuerza en el parlamento, piensa más en liderar un gobierno que un Estado. Pero con él, nada es seguro, más allá de su obsesión por sacudirle al sistema. Destruir el bipartidismo que ha gobernado el país desde el regreso de la democracia.

Eso explica su actitud en las últimas horas. Aprovechando la situación de emergencia en las zonas afectadas por las borrascas, Ventura pide que se aplacen las elecciones en todo el país. Lo dice sabiendo que la Ley Electoral portuguesa no lo permite. Y seguidamente, llama a que todos los alcaldes y alcaldesas se nieguen a instalar mesas y urnas este domingo. Y como no hay respuesta, llama a la desmovilización. En unas elecciones que, según las encuestas, no va a ganar, lanza esta pregunta al aire con una clara intención: ¿qué legitimidad tendrá el presidente elegido si no pueden votar todos los portugueses hoy?

Otro dato que nos dejan las encuestas: el 40% de los portugueses consideran que estas son unas elecciones entre la moderación y los extremismos. Y un 17% que se elige entre demócratas y no demócratas. Es la opinión de los ciudadanos portugueses, según sondeos de los medios portugueses.

Veremos al final de la noche hasta qué punto, sumando los inmensos daños de cinco temporales encadenados, llega el descontento del pueblo de Portugal. Lo dirá el resultado del escrutinio, sobre todo, pero también el dato de participación en una jornada que se presenta extremadamente compleja.