La Presidencia de Portugal se decidirá en una segunda vuelta entre los socialistas y la extrema derecha
- El socialista Antonio José Seguro obtiene el 31% de los votos, frente al 23,5% del candidato populista André Ventura
- No había sido necesaria una segunda vuelta para elegir un presidente portugués desde 1986
Las elecciones presidenciales en Portugal se decidirán en una rara segunda vuelta entre el candidato de los socialistas y el líder de extrema derecha, que ha alcanzado un nuevo hito el domingo al clasificarse para la votación decisiva prevista para el 8 de febrero.
Según resultados parciales casi completos, el socialista Antonio José Seguro, de 63 años, se ha alzado con la victoria en la primera vuelta con el 31% de los votos, frente al 23,5% del candidato populista de extrema derecha André Ventura, de 43 años.
"Hago un llamamiento a todos los demócratas, progresistas y humanistas para que se unan a nosotros para que, juntos, podamos derrotar al extremismo y a quienes siembran el odio y la división entre los portugueses", ha declarado Seguro en su discurso de victoria.
40 años sin segunda vuelta
Si bien no había sido necesaria una segunda vuelta para elegir un presidente portugués desde 1986, este escenario refleja la conmoción causada en los últimos años por el auge de la extrema derecha en el país ibérico. "La derecha se ha fragmentado como nunca antes, pero los portugueses nos han dado el liderazgo", ha manifestado Ventura, instando a los votantes a no tener miedo al cambio.
Contrariamente a lo que pronosticaban las encuestas publicadas antes de la votación, Ventura no ha ganado esta primera vuelta, pero continúa su ascenso electoral, que ya ha convertido a su partido Chega ("Basta") en la principal fuerza de oposición al gobierno de derecha.
El primer ministro Luis Montenegro, reelegido en mayo pasado para encabezar un gobierno en minoría, tendrá que coexistir con un jefe de Estado que no pertenece a su propio bando, a diferencia del presidente saliente, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa.
"Menos de un año después de la victoria de la derecha de Luis Montenegro, todo indica que el próximo presidente será socialista", ha asegurado para AFP la politóloga Paula Espirito Santo, en referencia a las encuestas publicadas antes de la votación del domingo, según las cuales Seguro ganaría una posible segunda vuelta contra Ventura. "Es una derrota para el propio gobierno", ha añadido esta analista del Instituto Superior de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Lisboa (ISCSP).
Ante los resultados del domingo, Montenegro se ha negado a elegir entre Seguro y Ventura. "Nuestro espacio político no estará representado en la segunda vuelta (...) y no daremos instrucciones de voto", ha indicado el jefe del Gobierno, quien en el Parlamento se apoyó en ocasiones en la oposición de extrema derecha, en otras en la oposición socialista.
Señal de alerta
Tras una campaña electoral llena de suspense, con un número récord de 11 candidatos, el candidato oficialista, Luis Marques Mendes, ha quedado en quinto lugar, con menos del 12% de los votos. Elegido por sufragio universal, el presidente portugués no tiene poderes ejecutivos, pero puede ser llamado a desempeñar un papel arbitral en tiempos de crisis, con derecho a disolver el Parlamento para convocar elecciones legislativas.
Una delegada muestra una papeleta en una mesa electoral en Caldas da Rainha, Portugal. EFE/EPA/JOSÉ COELHO
Según los resultados parciales casi completos, el eurodiputado liberal João Cotrim Figueiredo ha quedado en tercer lugar, con casi el 16% de los votos. El independiente Henrique Gouveia e Melo, almirante retirado que lideró con éxito la campaña de vacunación contra la Covid-19, se ha posicionado en cuarto lugar, con poco más del 12% de los votos.
La creciente popularidad de André Ventura es una señal de alerta para Portugal, ya que la gente se desespera de ver un cambio, ha concluido Irina Ferestreoaru, votante de 33 años de origen rumano. Tras optar por un voto estratégico de izquierda, Alexandre Leitao, biólogo de 50 años, ha afirmado estar presenciando con gran preocupación una deriva muy negativa hacia la extrema derecha.