En qué hay que fijarse en las elecciones de Aragón: claves de la segunda etapa del ciclo electoral de 2026
Aragón celebra este domingo elecciones autonómicas anticipadas, segundo episodio de unos comicios de este tipo tras el ciclo abierto por Extremadura en diciembre y que continuará Castilla y León dentro de un mes. La comunidad aragonesa celebra estos comicios en unas condiciones muy parecidas a los extremeños: por primera vez fuera del calendario habitual, sin coincidir con las elecciones municipales, y en un escenario político similar, con un PP que busca exhibir la medida a su liderazgo y, al tiempo, la profundidad de la caída del PSOE, en un contexto de crecimiento de la derecha del que el principal beneficiado podría ser Vox.
Lecturas nacionales al margen, que las ha habido y las habrá, la gobernabilidad de Aragón en la próxima legislatura es lo que mueve en primer término a la ciudadanía a las urnas este 8 de febrero, un censo de 1.036.321 votantes. Y, en sí mismas, estas elecciones presentan unas claves en las que fijarse, que marcarán el resultado electoral y lo que se diga de él.
Participación: ¿habrá mínimo histórico, como en Extremadura?
💡 El ejemplo en las elecciones de Extremadura pone sobre aviso. La celebración de unas elecciones autonómicas anticipadas, separadas de las municipales, en invierno y sin un clima de movilización importante, puede conducir a una caída sin precedentes en la participación. En Aragón, la afluencia a las urnas siempre ha sido muy estable. ¿Qué pasará este 8 de febrero?
La media de la participación en las elecciones autonómicas de Aragón es del 67,4%, con pocas oscilaciones desde el máximo del 71,6% en el año 1995. En la última convocatoria de 2023, fue del 66,5%, muy cerca del promedio histórico, y ninguna encuesta prevé que este año se llegue a esa movilización. En Extremadura, la participación se desplomó cerca de ocho puntos. En Aragón, una caída de 2,5 puntos respecto a las últimas elecciones ya supondrá un mínimo histórico.
La mitad de los votos de Aragón salen de la ciudad de Zaragoza
💡 En Aragón, en lo demográfico y electoral, monta tanto la ciudad de Zaragoza como todo lo demás. En estas elecciones vota algo más de un millón de personas, y más de 500.000 residen en la capital de la región que, por otra parte, es la única gran ciudad dentro de los 731 municipios que tiene Aragón. La siguiente, Huesca, es 13 veces más pequeña que Zaragoza, y la tercera, Teruel, tiene poco más de 36.000 habitantes.
Aragón tiene una distribución poblacional heterogénea como pocas. Se concentra mayoritariamente en la ciudad de Zaragoza, que, con 700.000 habitantes, aglutina la mitad de la población de la comunidad (y con casi 534.000 votantes, también la mitad del censo, el 51,5%). Electoralmente, Aragón es el siguiente mapa.
El peso de Zaragoza condiciona en todos los órdenes la sociedad y economía de una comunidad que, fuera de esta metrópoli, carece de una red urbana significativa y sufre en general tanto la despoblación como el envejecimiento.
Y, evidentemente, también supone el grueso del voto absoluto para la mayoría de los partidos políticos. Pero para algunos más que para otros. Los partidos con mayor dependencia relativa del voto dentro de Zaragoza capital son Izquierda Unida, la Chunta, Podemos y, en menor medida, Vox.
Izquierda Unida (IU) es el caso extremo de esta dependencia: en 2023 fue del 61,3%, de modo que seis de cada diez votos los obtuvo en la capital aragonesa, significativamente superior al peso demográfico de la ciudad. Lo mismo ocurre para Podemos, que cosechó casi el 60% de todo su voto en Zaragoza, un voto urbano del que depende desde su aparición en la comunidad, al igual que Vox, que, sin embargo, ha buscado en esta campaña crecer en el mundo rural, como hizo con éxito en Extremadura. Chunta Aragonesista (CHA) sigue un patrón similar al de IU, con mayor volatilidad. Aunque ha caído su dependencia del voto zaragozano, sigue obteniendo en torno al 54% de todas sus papeletas en la capital.
Un sistema electoral hecho para sobrerrepresentar a Huesca y Teruel
💡 Antes de contar votos y escaños, hay una clave fundamental para entender el recuento. En Aragón no todos los votos pesan lo mismo, ni se pretende. Hay un equilibrio territorial diseñado por ley que condiciona el mapa político y que explica por qué unos votos se transforman en diputados con más facilidad que otros y por qué hay partidos en las Cortes con menos de 10.000 votos.
Aragón acumula al 73% de su población en la provincia de Zaragoza; sin embargo, solo reparte el 52% de los escaños (35 de 67). Es decir, tiene una infrarrepresentación de 20 puntos. En cambio, Huesca y Teruel, que suman el 27% del censo, se reservan casi el 48% de los diputados de las Cortes (18 y 14, respectivamente). Cada una de ellas está sobrerrepresentada en unos diez puntos.
Si la representación fuese proporcional a la población, Zaragoza tendría 49 escaños, Huesca 11 y Teruel 7. Pero la Ley Electoral de Aragón, de 1987 y modificada en 2023, consagra y protege esta situación para preservar el equilibrio territorial (artículo 13). Garantiza un mínimo de 14 diputados por circunscripción, sea cual sea la población real.
Esto genera consecuencias directas en el peso del voto ciudadano, pero la sobrerrepresentación de estas provincias nunca ha sido tan fuerte como para que ocurra en Aragón lo que ha pasado en otras comunidades, como Cataluña, País Vasco o Canarias: que el partido más votado no sea el que más escaños consigue. En Aragón, siempre ha ocurrido que el partido más votado es también el que obtiene más diputados.
No es tierra de mayorías absolutas, y sí de multipartidismo
💡Al repartir 14 escaños fijos para cada circunscripción, se dificulta que un partido que arrase en la provincia de Zaragoza consiga la mayoría absoluta. Necesita obtener resultados muy altos en las tres provincias a la vez, y los partidos aragonesistas no han cedido el espacio para permitirlo. Aragón no es tierra de hegemonías y sí de pluralidad política.
Al ingrediente de un elevado número de escaños para provincias poco pobladas se une el de una barrera electoral baja (solo hace falta el 3% del voto válido para optar al reparto de escaños). Eso ha abonado el terreno para que en Aragón florezca una presencia muy relevante de partidos regionalistas al margen de las siglas nacionales.
Históricamente, partidos como el PAR y CHA, y más recientemente Aragón Existe, han actuado como fuerzas bisagra que captan un porcentaje de votos suficiente para evitar que los grandes partidos nacionales alcancen la mayoría absoluta. En consecuencia, Aragón es una de las comunidades con mayor pluralidad política de España. Casi siempre ha habido un mínimo de cinco partidos en las Cortes de Aragón, número que desde 2015 ha aumentado tras la aparición de los nuevos partidos nacionales alternativos a PP y PSOE hasta llegar a ocho. Sin embargo, las encuestas auguran un retroceso en el número de formaciones con representación tras estas elecciones.
¿Vuelco político a la derecha sin precedentes?
💡Aragón se ha caracterizado por la necesidad constante de coaliciones, acuerdos de investidura o gobiernos en minoría. Le pasó a Jorge Azcón en 2023 y el candidato del PP parece abocado a ello de nuevo. Las perspectivas no son favorables para un gobierno con manos libres, pero lo que sí podría apuntarse es una mayoría histórica del bloque de derecha.
El PSOE ha sido el más votado en seis de las once elecciones autonómicas celebradas hasta ahora, ha tenido cuatro presidentes y ha gobernado 26 años. Con apoyos variados hasta llegar al cuatripartito que en 2019 sostuvo el gobierno de Javier Lambán, Aragón ha sido más tiempo de izquierdas que de derechas.
El PP ha sido el más votado en cuatro ocasiones y ha gobernado algo más de diez años, pero nunca sus presidentes disfrutaron de un segundo mandato, algo que puede cambiar en estos comicios, que pueden ser testigos asimismo de una mayoría de derechas que podría superar el 60% del voto, como en Extremadura. Una mayoría a la que ya se aproximaron los 'populares' y Vox en 2023, con un 46,7% entre los dos.
¿Seguirá el declive del aragonesismo? El PAR, al límite de la supervivencia
💡 El debate político y mediático proseguirá el lunes en torno a la eventual derechización del voto en Aragón y su proyección a futuro en sucesivas citas electorales, con las generales en el horizonte. Pero dejará atrás en esta comunidad un titular no menos importante de consumo interno: el presente y futuro de unos partidos aragonesistas que tratarán de mantener su voz.
El reverso del gráfico anterior es el de un aragonesismo a la baja con el paso de los años. La basculación del voto a la derecha con la aparición de nuevos partidos de ámbito nacional y las propias crisis internas de estas formaciones, sobre todo del PAR, ha hecho que el aragonesismo político se encuentre en mínimos, descontando la aparición de la coalición Existe, de ámbito eminentemente provincial.
El PAR llega a estas elecciones en peligro de extinción. En 2023 sobrevivió únicamente por su implantación en un Teruel que "dopa" el rendimiento electoral de los partidos con un cierto arraigo allí. Un partido que ha gobernado en dos legislaturas, que ha propiciado Ejecutivos del PSOE y del PP —conocido como 'clavico del abanico' por su facilidad para formar gobiernos de uno y otro signo—, que llegó a tener casi 180.000 votos, trata de defender los 4.817 que le dieron su único escaño actual por Teruel. Si estas elecciones certifican el acta de defunción política del PAR, el regionalismo aragonés perdería una formación histórica, con representación desde 1983.