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Una superviviente del Holocausto de 93 años conmueve a los jóvenes con su relato para que no se olvide el horror nazi

  • Lili Leignel fue deportada al campo de concentración de Ravensbrück, Alemania, cuando tenía 11 años
  • Este jueves, preestreno de Una vida, una voz, a las 20.00 horas en RTVE Play y a las 23.55 en La 2 de TVE
Retrato de una mujer mayor con gafas rojas y labios pintados, vestida con una blusa floreada. El fondo presenta una ventana con vidrieras de colores.
A sus 93 años, Lili Leignel continua transmitiendo el horror nazi vivido en los campos de concentración © Cecle Bleu
MILAGROS DE DIEGO CEREZO

Lili Leignel y su familia fueron deportados desde París a los campos de concentración nazis en Alemania. Ella y sus dos hermanos de nueve y tres años formaron parte de los 11.400 niños que salieron de Francia en los trenes de la muerte y sufrieron las perversiones de los nazis. Lili consiguió vivir.

Hoy transmite a los jóvenes el espanto del Holocausto para hacerlo perdurar en el tiempo cuando ya no quede vivo ni uno solo de los supervivientes. Documentos TV emite este programa en el marco del Día Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto.

Contar para no olvidar

Lili nació en una familia de judíos laicos, en 1932. Sus padres procedían de Hungría, pero, a finales de los años 20 del siglo pasado, decidieron cambiar de país por el antisemitismo sufrido en Budapest. Llegaron a Francia y se instalaron en Roubaix, al norte del país, donde nacieron Lili y sus dos hermanos más pequeños. Allí, fueron felices durante los primeros años de vida, pero el terror nazi comenzó a pasar, pocos años después, también por Francia.

Hoy, Lili tiene 93 años y es la única superviviente del Holocausto en la región de Nord-Pas-de-Calais.Y esa es la poderosa razón por la que “llevo más de 45 años dando mi testimonio sin parar”, dice Lili, orgullosa de sí misma.

Llevo más de 45 años dando mi testimonio sin parar

Su público son los jóvenes y su objetivo, rememorar la lejana historia del Holocausto para ellos. A lo largo de su vida, ha hablado a más de 100.000 estudiantes a los que ha contado las espantosas experiencias vividas en su niñez cuando, junto a su familia, fue deportada a un campo de concentración nazi.

Lili da su testimonio a los alumnos del instituto de Savary-Ferry, en Arras © Cercle Bleu

Una infancia en el infierno

En el instituto de Savary-Ferry de Arras, el mismo lugar donde Lili estudió ocho décadas antes, los alumnos de secundaria la esperaban en el salón de actos. Allí, con sus labios siempre pintados, aparecía la nonagenaria para dar su testimonio que no quiere que se olvide bajo ningún pretexto.

“Fui deportada de niña y voy a contar mi historia”, les dice a los estudiantes. Su terrible historia comienza un 28 de octubre de 1943, cuando la policía militar del ejército alemán detiene a toda su familia en su casa. Desde París, en vagones de ganado, les llevaron al campo de concentración nazi de Ravensbrück, al norte de Alemania. Allí comenzó el horror.

Os describiré cómo era un día cualquiera en un campo de concentración

Después de raparles la cabeza, ponerles los pijamas de rayas y grabarles el número que desde entonces los identificaría, “os describiré cómo era un día cualquiera en un campo de concentración”, prosigue la superviviente. Relata cómo eran los conteos cada mañana.

No te atrevías a sacar una pierna fuera de la fila porque el agente de las SS soltaba a su perro que venía a morderte”. También les habla del hambre, la enfermedad, la crueldad con que los nazis les trataban. “Cuando llegaba una mujer embarazada y daba a luz, el bebé era asesinado inmediatamente”. Lili cuenta minuciosamente la brutalidad que su madre, ella y sus hermanos de nueve y tres años vivieron en ese infierno en la Tierra.

Seis millones de judíos murieron simplemente por haber nacido

Y, como ellos, los 76.000 judíos que fueron deportados desde Francia, de los que 11.400 eran niños. Los supervivientes no llegaron a los 4.000 y la cifra disminuye considerablemente cuando se habla de los pequeños, de los que tan solo lograron salvarse unos cien. “Seis millones de judíos murieron simplemente por haber nacido”, les dice Lili a los jóvenes mirándoles a los ojos.

Uno de los alumnos que ha escuchado los testimonios de Lili visita el Memorial de la Shoá de París © Cercle Bleu

Transmisión y memoria

El fin de las perversiones nazis contra los judíos llegó el 15 de abril de 1945. “Unos soldados entraron en nuestro barracón”, cuenta la nonagenaria a los jóvenes. Eran soldados ingleses que acababan de liberar el campo.

“Aún recuerdo la expresión de espanto en los ojos de aquellos soldados”. “Hay que evitar que todo lo que sucedió en los campos de concentración vuelva a pasar”, advierte la superviviente a los estudiantes. “Es un testimonio conmovedor”, asegura una de las jóvenes que ha escuchado la historia de Lili.

Lile lee una de las numerosas cartas que le escriben los jóvenes después de escuchar sus testimonios © Circle Bleu

“Estaba lleno de prejuicios, pero, en dos horas, usted nos ha conmovido y sorprendido y nos ha hecho comprender que la libertad es un don muy preciado”, explica otro de los chicos que han seguido el relato de Lili. “Se trata de permitir que los alumnos pasen el testigo de esta historia a las generaciones futuras”, insiste Angélique Kaja, profesora de Geografía e Historia del Instituto Savary-Ferrer.

Lili no sabe cómo pudo salvarse del horror nazi, pero siente que desde entonces ha tenido una misión que cumplir: “Cuando ya no viva ningún deportado, serán estos jóvenes, mis pequeños mensajeros, quienes hablarán”, concluye confiada y satisfecha.