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Empleo

La España que no conoce el paro: "Todo el mundo que conozco tiene trabajo"

  • Cerca de 700 municipios tuvieron una media de parados inferior al 4% durante el último año, equivalente al pleno empleo

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La España del pleno empleo: "No conozco a nadie que esté en paro"

"No conozco a nadie que esté en paro". Es la respuesta de muchos de los vecinos de Pollença, en Mallorca, cuando se les pregunta si alguien de su entorno es uno de los 243 parados registrados en marzo en una localidad de más de 17.000 habitantes que, gracias al turismo, un año más sufrirá la falta de mano de obra en la temporada alta. "Hay restaurantes que tienen ahora mismo exceso de trabajadores porque tienen miedo a que más adelante no vayan a encontrar y estar faltos de personal. Así que ya los han cogido ahora y los van a intentar mantener toda la temporada", asegura a TVE Marc Cerdà, camarero en un restaurante de la localidad.

Hay 668 municipios en España con menos de un 4% de desempleo

Pollença, como la mayoría de los municipios de Baleares, vive sobre todo del turismo y esos 243 desempleados son una anomalía, apenas el 2,3% de su fuerza laboral, por lo que se puede afirmar que disfruta de pleno empleo, el objetivo que los sindicatos CC.OO. y UGT llevan este año al lema de las movilizaciones del 1 de Mayo. "Van a faltar camareros para un poco más adelante", augura Marc Cerdà, que señala uno de los problemas derivados de estar a pleno rendimiento. "[Los empleados] No encuentran un alquiler, no tienen donde alojarse porque los precios están altísimos". 

El pueblo mallorquín Pollença y el oscense Belver de Cinca disfrutan de un empleo pleno

Para Aina Salas, propietaria del Hotel Son Sant Jordi, se mezcla otro factor: "Hay muy poca cualificación de trabajadores en hostelería". Y eso les aboca a una elevada rotación: "Si aprendiesen a apreciar el trabajo de la hostelería, quizás se quedarían más tiempo en el mismo sitio", opina esta empresaria, que tiene abierto su establecimiento durante todo el año. En cualquier caso, lo que no falta en Pollença es trabajo, una situación no tan inusual como puede parecer, puesto que se repite en cientos de localidades españolas.

En marzo, hasta 668 municipios españoles se encontraban en situación de pleno empleo, entendida esta como la de aquellos municipios que tuvieron, de media de los últimos doce meses, menos de un 4% de personas en paro respecto a la población en edad laboral, entre 16 y 64 años. Es una aproximación a la definición que hace el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) de pleno empleo, que se alcanza cuando la tasa de paro -la que compara el número de parados con la población activa- es inferior a ese umbral del 4%, aunque en este cálculo, al no estar disponible la población activa por municipios, se recurre a la población en edad laboral. 

El ajo acaba con el paro

Esta aproximación deja fuera a algunos municipios que sí se situaban por debajo de ese porcentaje en marzo, aunque en alguno de los meses anteriores lo había superado, algo habitual en un mercado laboral tan estacional como el español. Un efecto que es especialmente apreciable en sectores como el turismo o la agricultura, como bien saben en localidades como La Alberca de Záncara, en Cuenca, donde el cultivo del ajo es el sostén principal del empleo. 

"La agricultura es la salida principal que tenemos en este pueblo y en los alrededores. Sin la agricultura, realmente, no somos nadie", asegura a RTVE Jennifer Cañaveras, jefa de almacén de Coopaman, empresa dedicada a la comercialización de ajos. Allí trabajan entre 30 y 40 personas, y un 70% de ellas son de La Alberca. 

"Hemos llegado a tener entre 60 y 65 personas en picos de producción bastante altos", explica Jennifer, que recalca la estabilidad del empleo: "Somos como una familia. Mi hermano está aquí, otro compañero y su hermano están aquí, algunas parejas se han creado aquí…".

Uno de esos empleados es Cruz Carlos Nevot, jefe de línea en la misma empresa, en la que lleva cuatro años. "Me vine aquí a trabajar con 27. Tengo contrato fijo y eso te da mucha tranquilidad", afirma, antes de subrayar que pretende seguir en el pueblo y en la empresa. Cuando se le pregunta cuántas personas de su entorno están en el paro, contesta con cierta extrañeza: "Nadie. Todo el mundo que conozco tiene trabajo".

Más empleo, más riqueza

Es la misma respuesta que se repite en Oza-Cesuras, en A Coruña. El municipio gallego, creado en 2013 tras fusionarse Oza de los Ríos y Cesuras, no tiene ningún desempleado inscrito en los servicios públicos de empleo. Los vecinos aseguran que "en las aldeas siempre hay trabajo" y señalan a la madera como una de las causantes de esta cifra, inédita en cualquier otra localidad española que supere el millar de habitantes.

José Luis trabaja en una de esas empresas relacionadas con la madera. Es autónomo y lleva un año y medio trabajando en Oza, aunque no es de allí. "Soy de Melide, a cuarenta y pico kilómetros de aquí. En esta zona hay bastante trabajo en el sector. A mí me está yendo bastante bien. Pagan al día, son serios...", cuenta a TVE.

El pleno empleo, en cualquier caso, no solo aparece en localidades pequeñas: ciudades como Pozuelo de Alarcón y Boadilla del Monte, en Madrid, o Sant Cugat del Vallés y Matadepera, en Barcelona, también disfrutan de esta situación. 

Antes que con el tamaño, alcanzar el pleno empleo se relaciona directamente con la renta: diez de las 20 localidades con mayor renta per cápita de España se encuentran en situación de pleno empleo y el resto tienen una proporción muy baja de parados, por debajo del 7%, una cota a la que solo se acerca Getxo, en Bizkaia.

Los puntos negros del mercado laboral: municipios con más un 20% de parados

Frente a esta situación de ausencia casi total de paro, hay otra España en la que el desempleo forma parte del paisaje diario y se convierte en un lastre para las comunidades. Siguiendo el mismo cálculo aproximativo anterior y excluyendo de nuevo aquellas localidades en las que la población en edad laboral no llega a cien personas, hay otros 667 municipios en los el porcentaje de parados supera la tasa nacional de paro, que en el primer trimestre fue del 12,9%, según la Encuesta de Población Activa.

Hasta 22 de ellos tienen más de un 20% de parados respecto a su población en edad de trabajar. A la cabeza de todos, y a solo tres horas en coche desde La Alberca de Záncara, se sitúa Alcaudete de la Jara, una pequeña localidad cercana a Talavera de la Reina, en Toledo, donde casi una de cada cuatro personas en edad de trabajar está desempleada

No es un problema de pueblos pequeños o de la conocida como España vaciada: La Línea de la Concepción, en Cádiz, roza el 22% de parados con una población de casi 65.000 habitantes. Y al otro lado del estrecho, en Ceuta, la tasa de parados supera el 18%, cuando la población se acerca a los 85.000 habitantes.

Se aprecia, sin embargo, que muchos de esos municipios con una elevada proporción de parados se concentran en el suroeste del país, donde se encuentran las provincias con mayores tasas de paro, como Granada, Cádiz, Huelva, Jaén y Badajoz. Son la cara oscura del mercado laboral, el envés de las zonas donde brilla el pleno empleo.