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Día Internacional de los Museos

La revolución digital y educativa de los museos, del mapeo de emociones a la realidad aumentada

  • Los museos han desarrollado con éxito iniciativas online que testaron en el confinamiento
  • El Prado y el Guggenheim han sido premiados por sus proyectos de arte y cultura web

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Imagen del proyecto multipantalla de la exposición de Vermeer en la web del Rijksmuseum
Imagen del proyecto multipantalla de la exposición de Vermeer en la web del Rijksmuseum

Octubre de 2020. La pandemia mantiene a medio gas el funcionamiento de los museos. Las exposiciones con meses de preparativos acumulados se mantienen en suspenso.

En el Guggenheim de Bilbao coordinan a distancia el aterrizaje desde Nueva York de las pinturas de la gran muestra de Vasily Kandinsky. Muy poco público podrá acceder a causa de las restricciones de aforo y asoma la ventana de oportunidad: ¿Por qué no ofrecer una muestra virtual y gratuita para abrir el abanico del disfrute masivo?.

El “proyecto piloto y con cero experiencia”, que también sumó los videos del laborioso montaje, se transformó en una sólida realidad. La exposición del pintor y teórico ruso permanece colgada en el histórico de la web “y se siguen incrementando las visitas”, al igual que en otras propuestas posteriores, recuerda David Díaz, responsable de desarrollos digitales del Museo Guggenheim.

El confinamiento ejerció de palanca para la revolución en línea de las instituciones culturales vía videoconferencias o visitas guiadas en remoto. Un salto exponencial con un crecimiento de vértigo que parece haber aterrizado para asentarse aunque con matices.

“Estamos trabajando mucho en los cursos virtuales en el área educativa porque tenemos expertos sobre las diferentes temáticas y también han aumentado las visitas a través del móvil. En un museo lo que prima es el arte y el artista, la tecnología no debe restar protagonismo pero sí puede acercar la comprensión a ese mundo y ser complementaria a una presencia física”, aclara Díaz.

El Prado y el triunfo en Tik Tok

El Museo del Prado, el más visitado de España y quinto del mundo, experimentó una historia paralela en pandemia. Con sus salas vacías por el Covid, Las meninas y el resto de tesoros quedaron vedados a las miradas presenciales.

El centenario museo se lanzó en una apuesta arriesgada y “con todas las cautelas” a Tik Tok, la red social con usuarios más jóvenes. Sus responsables digitales decidieron obviar “los característicos bailes” y deslizar en “píldoras educativas” la riqueza artística de la colección de la pinacoteca. Una onda expansiva que se extiende a Instagram o Twitter.

El acierto se ha consolidado en cifras: la cuenta de TikTok del Museo del Prado suma más de 476.000 seguidores y 4,0 millones de "Me gusta". Es una de las redes de museos internacionales con más visitas y ha sido galardonada recientemente con un prestigioso premio Webby, los conocidos como “Oscar de Internet”, a la mejor iniciativa mundial de cultura y arte. Concede los galardones la Academia Internacional de Artes Digitales y Ciencias.

La pregunta que sobrevuela es: ¿en qué se concentra el atractivo del contenido online del Prado? “Creo que funciona porque se percibe como algo auténtico, el museo con una voz un poco más joven y desenfadada. No hacemos exámenes a nadie. Lo contamos como lo harías a un amigo que no ha estado nunca. Son curiosidades que puede entender todo el mundo”, explica en una entrevista a RNE, Bernardo Pajares, miembro del equipo de comunicación de la pinacoteca.

Los nativos digitales son el caldo de cultivo: el 32% de los usuarios de Tik Tok del Prado tienen menos de 24 años y la divulgación se mantiene de forma mayoritaria alejada de la órbita tradicional.

Las perlas “con explicaciones sencillas y actuales” aparecen en videos de entre 30 segundos a un minuto: desde los secretos de La condesa de Chinchón a Tim Burton comentando que su obra favorita es El Jardín de la Delicias o un recorrido exprés por diez lienzos icónicos. El ejemplo viral por excelencia es el “Tik Tok” de El lavatorio (1549) de Tintoretto.

En una pura genialidad el pintor introdujo los personajes pensando en el punto de vista del espectador, que puede contemplar lateralmente el cuadro. El video enseña “cómo mirar” en un resultado sorprendente que rompió récords en 2021. Sumó más de cuatro millones de reproducciones y se convirtió en uno de los contenidos más compartidos.

Arte multipantalla y experiencias inmersivas

En esta carrera por la innovación constante, la retroalimentación se nutre de un intercambio de ideas “vivo y global” como indican desde el Museo Guggenheim de Bilbao. La pinacoteca es pionera en el proyecto ¿Puede el arte ayudarnos a entender mejor nuestras emociones?, accesible en Google Arts and Culture (la plataforma de difusión cultural de Google).

Tejen un mapa de sensaciones, desde la curiosidad a la pena, donde la comunidad de visitantes reacciona emocionalmente a las obras de sus fondos.

“En otras instituciones internacionales también están experimentando con el metaverso, en crear un museo virtual paralelo, y con la realidad aumentada. Nosotros tenemos en nuestra colección permanente una obra totalmente digital de la artista Jenny Holzer, Like beauty in flames, y requiere una aplicación móvil para interactuar”, señala David Díaz, experto de desarrollo del Guggenheim.

La página web del museo ha sido coronada con otro “Oscar” de la red. El jurado de los Webby ha valorado la remodelación integral del sitio online en la celebración de su 25 aniversario, ya que ofrece una “experiencia inmersiva, visual y emocionante”.

La web del Guggenheim ha sido remodelada por su 25 aniversario

En esta ola masiva de creatividad en pixeles, el Rijksmuseum de Ámsterdam surfea con soltura. En 2019 retransmitió en streaming al mundo entero parte de la restauración de su buque insignia: La ronda de noche de Rembrandt, hasta llegar a la fiebre Vermeer.

El museo holandés ha reunido 28 obras de la limitadísima producción del pintor de Delf, en una exposición única abierta hasta junio que colgó el cartel de todo vendido hace meses.

Aunque es posible aproximarse a La joven de la perla y otras obras maestras a través de su espejo digital Close to Vermeer (Cerca de Vermeer), donde se presentan las pinturas en un efecto multipantalla.

A través del zoom permite ver el óleo dentro del marco y apreciar las minuciosas pinceladas en piezas que en realidad son de pequeño y mediano formato. Otra de las opciones es una ruta virtual, guiada por la locución del actor Stephen Fry, que desgrana la vida y carrera del enigmático artista de la quietud.

“En general hay mucha atención sobre la experiencia en línea con Vermeer. Ahora tiene 14 millones de páginas vistas y un promedio de visualización de 12 minutos. Los usuarios lo utilizan para preparar la visita a la exposición o si no pueden venir físicamente. El proyecto también forma parte de un programa escolar en Países Bajos. Los estudiantes de primaria tienen que hacer tareas con Close to Vermeer”, responde por correo electrónico Nanet Beumer del departamento digital del Rijksmuseum.

Es parte de un impulso latente que trasciende al propio arte atravesando siglos y pantallas.