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Chile

La primera Constitución redactada de forma paritaria se enfrenta al plebiscito chileno

  • El nuevo texto constituyente ha sido escrito por 77 mujeres y 77 hombres
  • El país está fuertemente dividido y los sondeos indican que la Carta Magna será rechazada

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24 horas fin de semana - Chile vota su futuro, a las puertas de una nueva Constitución

Los chilenos tienen este domingo ante sí la oportunidad de validar una Carta Magna que no solo sería histórica para Chile, sino también en el resto del mundo: la primera Constitución redactada de forma paritaria, 77 hombres y 77 mujeres. La otra opción es mantener una Constitución favorable al mercado que se remonta al dictador militar Augusto Pinochet, puesto que nadie podrá abstenerse ante la obligatoriedad del voto.

La votación es una encrucijada para Chile, considerado durante mucho tiempo como un bastión del conservadurismo y de la política económica orientada al mercado, que apuntaló décadas de crecimiento y estabilidad que también crearon una marcada desigualdad entre ricos y pobres. El país está fuertemente dividido, y los sondeos indican que el nuevo texto será rechazado, a pesar del enorme apoyo popular a la ruptura de la Constitución de la era de Pinochet hace dos años, tras meses de encendidas protestas contra la desigualdad.

El actual proceso constitucional dio comienzo en octubre de 2020 con el apoyo de cerca del 80% de los chilenos a redactar una nueva Carta Magna. Una asamblea elegida de 155 miembros, formada en su mayoría por constituyentes independientes y progresistas, empezó a redactarla en mayo de 2021 y la completó a principios de 2022. Por lo tanto, el proceso ha tardado más de un año en materializarse, con un texto acusado de "radical" por la derecha del país.

Cinco Continentes - Polarización en torno a la constituyente chilena - Escuchar ahora

"Se trata de saldar una deuda histórica en Chile, porque a pesar del crecimiento económico y la disminución de la pobreza, tenemos deudas pendientes que tienen que ver con la desigualdad y el bienestar social", defiende Vlado Mirosevic, portavoz de la campaña de aprobación.

Chile puso el pasado jueves punto final a una campaña electoral de alto voltaje con distintos actos en Santiago que congregaron a miles de personas, sobre todo a defensores de la propuesta de nueva Constitución al grito de "Aprobar para vivir mejor".

Un escenario impredecible con ansias de cambio venidas a menos

La nueva norma declara a Chile un Estado social de derecho, frente al Estado secundario del texto actual, y consagra derechos como salud pública y universal, educación gratuita y acceso a la vivienda y al agua.

Desde que se autorizara la redacción de una nueva Constitución con el apoyo del 80% de la población, el entusiasmo ha disminuido a medida que la economía chilena ha sentido el impacto de la pandemia de la COVID-19, la espiral de la inflación y la moneda que ha alcanzado mínimos históricos. Esto ha perjudicado el apoyo a la nueva Carta Magna y a su promotor, el presidente progresista Gabriel Boric.

Las encuestas indican que el campo del rechazo tiene una ventaja de casi 10 puntos porcentuales, de alrededor del 46% al 37%, según las más recientes, mientras que un 17% permanece indeciso.

Los analistas advierten, sin embargo, que el escenario está muy abierto porque el voto es obligatorio esta vez y hay una bolsa de electores impredecible, que no acude a las urnas desde 2012, cuando el sufragio se hizo voluntario. "Hay quienes piensan que el electorado que ha estado ausente de las urnas todos estos años es en general más joven y de menores recursos y proclive a mayor protección social, pero es verdad que la inversión publicitaria del 'Rechazo' ha sido más amplia", ha explicado a la agencia Efe Claudia Heiss, de la Universidad de Chile.

Kenneth Bunker, analista político, ha señalado en unas declaraciones a Reuters que la votación del domingo también podría actuar como un referéndum sobre Boric. "Habrá gente que vea el precio de la gasolina y de los alimentos, y culpe al gobierno por la economía y diga que son los mismos que hicieron la constitución, y entonces decida 'voto no'", explica.

¿Qué cambios trae para Chile la nueva constitución?

El nuevo texto constituyente declara a Chile un Estado social de derecho, frente al Estado secundario del texto actual, y consagra derechos como salud pública y universal, educación gratuita y acceso a la vivienda y al agua.

La propuesta también incluye la protección del medioambiente, una serie de nuevos derechos para la población indígena, la igualdad de género para mujeres, niñas y "personas de las diversidades y disidencias sexuales y de género", el derecho de esas mismas personas a una vida libre de violencia de género "en todas sus manifestaciones", ya sea desde el ámbito privado o público, y la libertad sexual y reproductiva.

Este último apartado es uno de los más calientes de la nueva Constitución, pues establece que toda persona es titular de derechos sexuales y reproductivos que comprenden, según el texto, "el derecho a decidir de forma libre, autónoma e informada sobre el propio cuerpo, sobre el ejercicio de la sexualidad, la reproducción, el placer y la anticoncepción".

También se trataría de una de las constituciones más pioneras por ser una de las primeras del mundo que define al país como un Estado "ecológico", una disposición celebrada por ambientalistas en tanto que "protege la vida humana y a la naturaleza".

Paridad tanto en forma como en contenido

Además de haber sido concebida por el trabajo conjunto de 77 mujeres y 77 hombres, a lo largo de sus 178 páginas y 388 artículos, el texto incluye propuestas como la composición paritaria en todos los órganos e instituciones públicos o semipúblicos, y establece que deberán contar con una plantilla en la que, al menos, el 50% de sus integrantes sean mujeres.

También menciona el deber por parte de los órganos del Estado de incorporar el "enfoque de género" en su diseño institucional, de política fiscal y presupuestaria y en el ejercicio de sus funciones.

Otra de las menciones del texto, que no solo habla de mujeres, sino también de "personas gestantes", reconoce el acceso a los servicios de salud durante el parto, la lactancia y la crianza.