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Una empresa española, dispuesta a fabricar chips 'made in Spain' en plena crisis de suministros

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  • La empresa madrileña KDPOF, con sede en Tres Cantos, pondrá chips en el mercado en 2024
  • La escasez y la apuesta de la UE para atraer industria tecnológica, una oportunidad de negocio
  • Puedes ver el reportaje en Zoom Net este sábado a las 08:45 en RTVE Play, La 1 y Canal 24h 

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Un minúsculo chip sobre la yema de un dedo.
La fabricación de chips exige una enorme complejidad técnica. ZOOM NET

Hay escasez de chips, es un hecho. Las causas de esta crisis de suministros son diversas: problemas de distribución derivados de la pandemia, aumento de la demanda y hasta cuestiones geoestratégicas. Pero los expertos están de acuerdo en que uno de los factores que más influye es la enorme complejidad técnica que hay detrás de la fabricación de cada chip.

 

El director técnico de la empresa española KDPOF, Rubén Pérez-Aranda, explica estas dificultades a Zoom Net: "Es muy complicado fabricar chips porque lo que tenemos que fabricar es de un tamaño 'ridículo'". La industria de la microelectrónica ha ido añadiendo cada vez más complejidad en los circuitos integrados debido a que los dispositivos que se fabrican son cada vez más pequeños (transistores, resistencias condensadores...) Pérez-Aranda señala que "en una oblea estándar de silicio", como las que fabrican en KDPOF, "hay 10.000 chips que van a ser ensamblados".

La fabricación de un chip tiene tres fases: crear la oblea de silicio, ensamblar el circuito integrado y testar cada chip

Fabricar un chip es muy complejo porque hacen falta herramientas muy precisas para dispositivos tan pequeños. Además, simplificando mucho el proceso, más allá del diseño -en lo que empresas como KDPOF tienen una experiencia de años- la elaboración de un chip se divide en tres fases: fabricar la oblea de silicio, ensamblarla en el circuito integrado y hacer un test de cada chip. Lo más caro es fabricar la oblea.

"Montar una fábrica tiene un coste enorme; un proceso de unos 65 nanómetros cuesta entre 1.000 y 2.000 millones de dólares", calcula el director técnico de la empresa tricantina. "Si te vas a procesos más avanzados, para 22-28 nanómetros te vas a 7.000 millones de dólares y ya para procesos de cinco nanómetros la puesta en marcha de la fábrica cuesta entre 16.000 y 18.000 millones de dólares”, asegura Pérez-Aranda.

El periodista de RTVE, Sergio Martín, con los directivos de KDPOF.

El periodista de RTVE, Sergio Martín, con los directivos de KDPOF durante la grabación del reportaje. ZOOM NET

Además de la elevada inversión que requieren este tipo de fábricas, ponerlas en marcha lleva no menos de cinco años, con toda la experiencia acumulada de grandes fabricantes como TSCM. No ocurre lo mismo con las otras dos fases. Su importancia en el producto final supone dos terceras partes del proceso pero el coste de las fábricas para ensamblar y testear se mide en cientos de millones de dólares -sigue siendo una factura elevada- pero ya no hablamos de miles de millones, como ocurre con el proceso de fabricación de las obleas de silicio.

En este terreno, el de ensamblar y comprobar que el chip está listo para funcionar en el dispositivo para el que ha sido diseñado, las empresas europeas en general, y las españolas en particular, tienen mucha experiencia. "Montar un OSAT, que es como se denomina a este tipo de fábricas de ensamblado y test, uno pequeño, pueden ser decenas de millones de dólares. Eso es una oportunidad para atraerse ese tipo de fábricas a Europa porque tienes que invertir menos”, asegura el director técnico de KDPOF.

Este tipo de fábricas para ensamblaje y testeo pueden estar listas en tres años y es ahí donde países como España y empresas como KDPOF pueden y quieren. El director ejecutivo de KDPOF, Carlos Pardo, pretende "establecer en Tres Cantos unas líneas de producción para componentes opto-electrónicos para la industria del automóvil que permitan poner a España en la primera línea de la fabricación”.

Necesitan 40 millones de euros

Según la experiencia de los expertos de KDPOF -empresa que también está sufriendo los problemas derivados de la falta de suministro de chips procedentes de Asia- el principal cuello de botella no está tanto en la fabricación de obleas de silicio sino en el ensamblado y testeado de los chips. Por este motivo, las empresas europeas con experiencia en este campo tienen una oportunidad. Esa oportunidad es la que quiere aprovechar KDPOF. Para ello necesita, al menos, 40 millones de euros. Espera obtener parte de esa inversión de las ayudas IPCEI de la UE para “proyectos importantes de interés común europeo”.

Empleados de la empresa KDPOF trabajan con el ordenador en una oficina.

Oficinas de la empresa KDPOF. ZOOM NET

"El comienzo del proyecto sería en junio-julio del año que viene, y en el plazo de un año la fábrica tendría que estar disponible aquí, en Tres Cantos", explica Pardo. "Empezaríamos a servir a los fabricantes de coches durante 2024". Sería un hito que serviría para promover la industria de los semiconductores en España. El proceso es técnicamente muy complejo pero la escasez de semiconductores abre la puerta, también, a la fabricación de chips Made in spain.

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