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La UCO descarta que los sicarios solo quisieran darle una paliza al concejal de Llanes: "Su intención era matarle"

  • Insisten en que no querían darle solo una paliza porque la víctima murió por asfixia al ser estrangulada
  • Los agentes niegan supuestas presiones a uno de los presuntos sicarios para que confesara

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Vista oral ante jurado popular por el asesinato del concejal de IU en Llanes Javier Ardines
Las defensas, durante la vista oral ante jurado popular por el asesinato del concejal de IU en Llanes Javier Ardines. EFE/Eloy Alonso

Varios agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han seguido prestando declaración este martes en la que es ya la quinta sesión del juicio por el asesinato del concejal de IU de Llanes Javier Ardines y han descartado que los sicarios quisieran darle solo una paliza porque la forma del ataque estaba "claramente dirigida a matar".

Los agentes de la UCO que han declarado en el juicio son los que apoyaron las investigaciones a la Comandancia de Gijón para esclarecer el crimen por el que están acusados Pedro N.A., como presunto inductor; Jesús M., como intermediario, y Djilali B. y Maamar K. como supuestos sicarios, quienes afrontan una pena individual de 25 años de prisión.

Este martes, como ya hicieran otros compañeros en días anteriores, un nuevo agente ha vuelto a incidir en que no tienen dudas sobre lo ocurrido, siendo los cuatro acusados los que participan en el crimen inducido por Pedro N.A. que estaba "perturbado" con la infidelidad de su mujer con la víctima.

Se aseguraron de la muerte del concejal

Y ha incidido en que el asesinato del concejal de IU de Llanes fue un encargo por los celos del supuesto inductor, tras descubrir la relación que su mujer mantenía con el edil, al tiempo que ha descartado que los dos sicarios únicamente quisieran darle una paliza. Ya este lunes, otros agentes de la UCO también subrayaron que el presunto inductor estaba "trastornado" por los celos.

También el teniente de la UCO ha explicado al jurado que los investigadores no le dieron credibilidad "policialmente" a la versión del presunto sicario Djilali B. de que únicamente tenían el encargo de "darle una paliza" al concejal porque la víctima murió por asfixia al ser estrangulada, con lo que hubo "un aseguramiento de la muerte".

La declaración del presunto sicario no encajaba porque si la intención hubiera sido la de "darle un susto" Ardines únicamente tendría un golpe y lo hubieran dejado malherido, por lo que en su opinión su intención era "matarle". Sin embargo, sí dieron credibilidad al resto del relato del presunto sicario tras su arresto, al aportar una serie de datos que cuadraban con lo investigado sobre el crimen.

Supuestas presiones a uno de los acusados

En el momento de la detención en Amorebieta (Bizkaia) de Pedro N.A., Jesús M. y Djilali B., el 19 de febrero de 2019, la investigación ya tenía "el círculo cerrado" y por tanto los detalles que aportó el presunto sicario reforzaron la actuación policial y confirmaron "lo que ya sabían".

"El propio Djillali en la declaración tras la detención y en la sede judicial dio todo lujo de detalles que solo una persona que estuvo allí los puede conocer", ha indicado el primero de los agentes en declarar. Tanto él, como el resto de compañeros que han declarado, han negado que existiese presión alguna respecto a la declaración del supuesto sicario.

Así, la fiscal recuerda que Benatia asegura que hizo su declaración coaccionado, momento en el que el acusado ha intervenido, algo por lo que ha sido apercibido por el juez. También Jesús M. ha tratado de hacerse oír en la sala provocando nuevamente la intervención del Magistrado que les ha advertido con expulsarles de la Sala.

"Lo veo muy bien como estrategia de defensa, pero tengo que decir que todo eso que se dice --en relación a las presiones aludidas por el acusado-- es mentira, en ningún momento se presionó, coaccionó o se le pegó a Djillali", ha destacado un agente. El mismo ha recordado que el supuesto sicario siempre estuvo acompañado por su letrado y además ha incidido en que en los calabozos existen cámaras que pueden ser revisadas en un plazo de 30 días y que nadie pidió examinar.

Los cuatro acusados

Las acusaciones mantienen que Pedro N.A., amigo personal del edil, urdió el plan para acabar con la vida de Ardines después de descubrir, en diciembre de 2017, que mantenía una relación con su mujer, a su vez prima segunda de la esposa del concejal. 

Fue en julio de 2018 cuando Pedro N.A., tomó la decisión de ejecutar su plan, y para ello contactó con Jesús M. para que le buscase a personas que pudieran actuar como sicarios a cambio de dinero. Uno de ellos, Djilali B. declaró ante la jueza que él y su compatriota argelino Maamar K. cobraron 25.000 euros cada uno, mientras que el mediador recibió 10.000.

Tras estudiar los movimientos rutinarios del concejal, los sicarios se desplazaron a Belmonte de Pría para ejecutar el crimen y, tras un primer intento fallido en la madrugada del 1 de agosto, ambos lo intentaron por segunda vez dos semanas después, de acuerdo al relato de la Fiscalía.

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