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La UCO apunta que el presunto inductor del crimen del concejal de Llanes estaba "trastornado" por los celos

  • La Guardia Civil reconstruyó el crimen de Ardines a partir de un sicario
  • La composición de los botes de espray son como los que se hallaron en la zona del asesinato

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Las defensas de los acusados durante el juicio por el crimen de Javier Ardines
Las defensas de los acusados, durante la vista oral ante jurado popular por el por el asesinato del concejal de IU en Llanes Javier Ardines. EFE/Eloy Alonso

Un miembro de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha afirmado este lunes que Pedro N.A., el presunto inductor del asesinato del concejal de IU en Llanes Javier Ardines, llevaba meses "trastornado" y "desesperado" tras descubrir que su mujer y el edil mantenían una relación en secreto.

En la cuarta sesión del juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial de Oviedo, han prestado declaración varios agentes de la UCO. Según uno de ellos, Pedro N.A. mantuvo una actitud de "trastorno y reproche constante a su mujer desde que el 8 de diciembre de 2017 descubre su relación extramatrimonial con Ardines, hasta el 16 de agosto, fecha del asesinato".

Así, ha relatado que para la investigación "todo empieza el 8 de diciembre de 2017", con la grabación que el supuesto inductor del crimen, Pedro N., hizo a su mujer y a la víctima en la que no quedan dudas de la relación sentimental mantenida entre ambos.

En cuanto al también acusado Jesús Muguruza, el agente de la UCO ha indicado que tras el crimen su "papel de intermediario es de manual"  y ha calificado de "auténtica emboscada" el ataque a Javier Ardines. También ha considerado que los golpes que le propinaron tenían intención de causarle la muerte.

La declaración de uno de los sicarios fue clave

Otra de las personas que ha declarado este lunes ha sido una de las agentes de la Guardia Civil que participó en la investigación. La agente ha explicado que se pudo reconstruir la trama urdida para asesinar a Ardines a partir de la declaración de Djilali B., uno de los presuntos sicarios, quien reconoció los preparativos y la ejecución del crimen.

Según manifestó, viajó a Llanes el 27 de julio de 2018 para hacer un reconocimiento del terreno y estudiar la forma de abordar a Ardines. Tras un primer intento fallido el 1 de agosto, Djilali B. y el otro supuesto sicario, Maamar K., habrían cometido el crimen tras tenderle una emboscada con la colocación de unas vallas para obligar al concejal de IU a bajarse del coche y atacarle.

La agente también ha comentado que en las diligencias no incluyeron el interrogatorio completo de una mujer que mantuvo relaciones sexuales con Ardines la víspera del crimen y de la que apareció ADN en la escena del crimen, para proteger su intimidad, la de su entorno y de la familia Ardines para no aumentar el daño a la viuda y sus dos hijos.

Los agentes hallaron sus restos biológicos tanto en las uñas del edil como en una de las vallas, un perfil genético que la investigación atribuyó a una "transferencia" del propio concejal asesinado. El único ADN que se halló fue de Ardines y el de la mujer con la que mantuvo relaciones sexuales la víspera.

Una grabación clave

Fueron la viuda y la hija del concejal los que pusieron a los agentes sobre la pista de Pedro N.A., después de que éste les enviara el audio de la conversación entre su mujer y Ardines que grabó en secreto en diciembre de 2017, y con la que confirmó sus sospechas de infidelidad.

La agente de la Judicial de Gijón, también se ha referido a las dos declaraciones de la mujer del acusado Pedro N.A. y amante de la víctima y ha explicado que inicialmente no consideraron necesario tomar declaración al presunto inductor porque en la primera testifical la mujer negó cualquier relación con Ardines.

Ha relatado que la grabación telefónica realizada por P. Nieva en la que se confirma la relación entre Ardines y su mujer fue clave en la investigación y fue el detonante para pedir la intervención de los teléfonos de toda la familia de Pedro N.A.

Otras pruebas

También ha declarado el jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil de la Comandancia de Gijón quien ha explicado que las pruebas que condujeron a los investigadores del asesinato hasta uno de los presuntos sicarios fueron el posicionamiento de su teléfono móvil, el hallazgo de dos espray de pimienta en su domicilio y los posteriores desplazamientos a Argelia o Suiza.

En concreto, se ha referido a que en la misma mañana del crimen, Maamar K. realizó dos llamadas al otro presunto sicario, Djilali B., quien a su vez efectuó ese mismo día un centenar de llamadas al supuesto intermediario, Jesús M. 

El jefe de la Policía Judicial ha explicado que en el domicilio del presunto sicario hallaron dos botes de espray de pimienta de defensa personal cuya composición química coincide de forma mayoritaria con la encontrada en las vallas con las que le prepararon la emboscada a Ardines para obligarle a bajarse del coche y atacarle.

Aunque a los investigadores les llamó la atención que en el asesinato no se utilizara un arma blanca, el agente ha apuntado que Maamar K. contaba con antecedentes por robos con violencia y robos con fuerza, de forma que su perfil podría encajar con el tipo de ataque que se cometió contra Ardines.

Tanto para los miembros de la UCO, como para los agentes de la Comandancia de Gijón han dado el crimen por resuelto y ha apuntado directamente a la autoría de Pedro N.A. como inductor; Djilali B. y Maamar K., como supuestos sicarios, y Jesús M. como intermediario, quienes ahora afrontan una pena individual de 25 años de cárcel.

La vista se reanudará este martes con la declaración de más agentes que han participado en la investigación. Está previsto que el juicio se extienda durante todo el mes de noviembre.

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