Enlaces accesibilidad

La huida de uno de los últimos evacuados afganos en España: "Supe que tenía que irme, mi vida no iba a ser respetada"

  • "Teníamos sueños, yo quería seguir avanzando en mi carrera", dice Mohammad Asshan, periodista refugiado en Madrid
  • Las tareas de evacuación de España finalizaron un día después del atentado del Estado Islámico en Kabul

Por
Refugiados en el último avión de evacuación que salió de Aganistán camino de Madrid
Refugiados en el último avión de evacuación que salió de Aganistán camino de Madrid

"Serían las 11 de la mañana, estaba trabajando con mis compañeros cuando, de repente, el departamento de seguridad llegó y nos dijo que todos debíamos abandonar la oficina y volver a casa, preguntamos qué pasaba y nos dijeron que los talibanes acababan de llegar". Así se enteró Mohammad Ahsan Saadat de que Kabul había caído a manos del grupo insurgente el 15 de agosto.

Saadat nació en 1990 en Kabul, la capital de Afganistán, y antes de la llegada de los talibanes trabajaba para las Naciones Unidas. "Estudié periodismo y comunicación en mi país y desarrollé mi carrera en estas áreas", cuenta a RTVE.es. Antes de sufrir la salida forzosa de su país como refugiado y terminar en España, Ahsan Saadat era responsable de las redes sociales y de las campañas relacionadas con el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos y con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. "Junto a varios de mis compañeros realizamos para la ONU la presentación denominada The silence revolution of public spaces in Afghanistan (La revolución silenciosa del espacio público en Afganistán) y ahora tengo que empezar de nuevo".

Este joven afgano llegó a la base aérea de Torrejón el viernes 27 de agosto junto a su madre. Los dos consiguieron coger el último vuelo español que salió de Kabul con el que se finalizaron las tareas de evacuación que sacaron del país asiático a 2.206 personas. La retirada se produjo cinco días antes de la fecha límite en la que las tropas estadounidenses abandonaron Kabul y un día después del atentado que dejó más de 170 muertos.

Refugiados afganos subiendo a un avión de las fuerzas armadas Ahsan Saadat

Tras la conquista de los talibanes, el caos se adueñó de la capital afgana mientras miles de ciudadanos intentaban ser evacuados en los aviones que ofrecían los países aliados. Conforme pasaban los días, las multitudes se agolpaban junto al aeródromo de Hamid Karzai intentando buscar una salida. "Yo y mi madre conseguimos coger el último vuelo a España gracias al apoyo de las Fuerzas Armadas y del Gobierno", nos explica Saadat. Aunque sonríe mientras recuerda la historia, nos aclara que fue una "situación muy difícil". "Creo recordar que era miércoles cuando recibí una llamada de las autoridades españolas en Afganistán, nos dijeron que a las siete de la tarde recibiría otra llamada de las personas que trabajan para el gobierno sobre el terreno para saber el lugar exacto al que debía ir para poder ser evacuado".

En este momento, Ahsan Saadat habló con su madre, hizo su equipaje y se preparó para estar en el lugar indicado. “Nos explicaron que debíamos esperar en un lugar fuera del aeropuerto y cuando llegara la hora, un autobús pasaría recogiendo gente de diferentes localizaciones porque toda la zona que rodeaba el aeródromo estaba repleta”. Después de conocer el punto exacto cogió un taxi y junto a su madre llegó al lugar indicado. Todavía tenían que acercarse a las puertas del aeropuerto, “tuvimos que esperar 24 horas para poder entrar”.

"Muchos de mis compañeros siguen allí"

Este joven y su "pequeña familia" como él la llama, consiguieron salir en ese último vuelo, pero todavía hay muchos ciudadanos que siguen allí y se enfrentan cada día a la compleja situación que vive el país asiático. "Mi tío y su familia continúan viviendo en Afganistán, mi madre está muy preocupada por ellos".

Autoridades del ministerio de Exteriores juanto a refugiados afganos antes de ser evacuados Ahsan Saadat

Además de a sus allegados, Mohammad recuerda a sus compañeros de trabajo y hace hincapié en lo que están viviendo sus colegas mujeres. "No pueden salir a la calle o ir a la oficina, muchas estaban estudiando, iban a la universidad y ahora nada", lamenta. "Aunque puedan salir a la calle no lo hacen, tienen miedo, no quieren tener ningún incidente con los talibanes por eso prefieren quedarse en casa", asegura con tristeza.

El grupo fundamentalista, preguntado por el papel que tendrían las mujeres en esta nueva etapa, avanzaron que eran una "parte importante"de su sociedad y que podrían trabajar y estudiar siempre que cumplan con la interpretación de la sharía.

"Serán muy activas en la sociedad, pero dentro del marco del Islam", indicó uno de los portavoces, tras lo cual afirmó que "nuestras mujeres son musulmanas y estarán contentas de vivir respetando la sharía. "Estamos en nuestro derecho de actuar basándose en nuestras creencias religiosas", añadió.

Los talibanes prometieron también una "amnistía general" para los funcionarios y seguridad para la población, "no queremos venganza", aseguró el principal portavoz del movimiento, Zabihullah Mujahid. Pero esas palabras no consiguieron retener a trabajadores como Saadat, "supe que tenía que abandonar mi país cuando vi las imágenes de compañeros de trabajo golpeados por los talibanes, supe que ni mi vida, ni la de los míos iba a ser respetada".

"Volverá la guerra civil"

"El futuro de Afganistán es imprevisible, allí todo puede cambiar en dos horas", dice cansado. "Nadie pudo predecir lo que iba pasar. Supuestamente ni nuestro presidente sabía nada". Preguntado por lo que puede pasar a partir de ahora, Saadat responde con franqueza: "Volverá a haber una guerra civil como hace 20 años, hay muchos grupos que quieren el poder y con este gobierno nunca avanzaremos, solo iremos hacia atrás".

Mohammad Ashan Saadat y otros evacuados por las Fuerzas Armadas en Kabul Ahsan Saadat

Pero antes de la toma talibán del país, la situación era bien distinta según explica este joven periodista afgano, "teníamos contacto con la Unión Europea, con las Naciones Unidas, con Estados Unidos, los chicos y chicas podían estudiar y el nivel de desarrollo de nuestro país había mejorado".

Mientras habla del "desaparecido" futuro de su país natal menciona también los planes que ahora ve rotos. "Todos teníamos sueños, yo había estudiado y quería seguir avanzando en mi trabajo en Naciones Unidas. Había construido una carrera y ahora me toca empezar de nuevo".

Pese a la "tristeza" que siente por la incertidumbre de volver a comenzar sigue sonriendo, "debo apoyar a mi familia". Ahora espera aprender español y poder trabajar en su país de acogida.