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Elecciones Madrid

Rentas bajas, fuerte identidad obrera y apoyo a la izquierda en Vallecas: "Libertad es tener igualdad de oportunidades"

  • El distrito de Puente de Vallecas es el de menor renta neta media por hogar de toda la capital y el segundo en tasa de paro
  • La clase trabajadora ve en la izquierda la "redistribución económica", pero el PP se abre camino entre los hosteleros

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Puente de Vallecas
Puente de Vallecas, Madrid

Hablar de Madrid de cara a las elecciones del 4M es hablar de muchas realidades. Quien reside en la capital sabe que no se vive igual en el Barrio de Salamanca que en el de San Cristóbal de Villaverde. Tampoco se vota igual en los llamados ‘barrios ricos’ y ‘barrios pobres’, separados por una suerte de barrera invisible en lo económico entre el norte y el sur. Y ahí abajo, en la periferia, es donde está Vallecas, un barrio famoso por su fuerte identidad y orgullo obrero, que vota tradicionalmente a la izquierda y que ha sido noticia en la última semana por la confrontación de algunos de sus vecinos con Vox, que acabó con cuatro detenidos y una treintena de heridos.

Casi 241.000 personas, según el INE, viven en el distrito de Puente de Vallecas, el cuarto más poblado de la capital y el que tiene la renta neta -los ingresos reales- por hogar más baja de todo Madrid, seguido de Usera y Villaverde. De media, en cada casa entran al año unos 25.527 euros, según los últimos datos del Ayuntamiento de Madrid referidos a 2017. No alcanza ni a la mitad del dinero que entra de media en los hogares de los cincos distritos más ricos de la capital: Chamartín (65.995), Moncloa-Aravaca (58.965), Salamanca (57.720), Retiro (53.111) y Chamberí (51.644).

En un barrio tan humilde, la vida muchas veces no es fácil. Bajos salarios o pensiones, malas condiciones laborales, el paro, el no poder independizarse, el dejar los estudios porque hay que ayudar económicamente en casa -el distrito es el que tiene mayor absentismo escolar- o el tener que volver a vivir con los padres por no poder pagar un piso están a la orden del día. Y las más de 164.000 personas de Puente de Vallecas que están llamadas a votar este 4M tienen unas prioridades muy marcadas que exigir a los políticos que les van a representar.

“Tengo miedo de que los míos no coman si no llega dinero a casa”, explica a RTVE.es Manuel, un electricista vallecano de 42 años que, desde que comenzó la pandemia, apenas ha podido trabajar salvo en ocasiones puntuales. Él, su mujer y sus dos hijos pequeños viven en gran parte gracias a las ayudas de los padres de ambos ya que su esposa, que estaba en paro, dejó hace poco de percibir la prestación que recibía. Ahora están a la espera de que les concedan el ingreso mínimo vital que han solicitado.

Voto tradicional y mayoritario a la izquierda

“El votante de estos barrios opta tradicionalmente y de forma mayoritaria por partidos de izquierdas, lo que no quiere decir que la derecha no saque votos, y es también un electorado que se moviliza o participa algo menos que el de otros distritos con rentas más altas y mayor nivel educativo, como tónica general”, explica a RTVE.es el politólogo Edu Bayón. El votante vallecano y de otros barrios similares tiene “cierta identidad de clase social” y vota a la izquierda porque “representa la redistribución económica”, mientras que en estos lugares “el voto a la derecha se mueve más por una identidad nacional vinculada a cierto españolismo que se mueve por un componente más conservador y de vinculación y apego con el sistema”.

Manuel tiene claro que va a votar al PSOE, como ha hecho “siempre”, aunque cree que “no lo está haciendo muy bien” en el Gobierno central: “Podría hacer más. Está bien que se desplieguen ayudas, pero de nada sirve si luego no te llegan”. Aún así, dice, es mejor “que lo otro, los que miran solo por lo suyo y piden libertad a costa de la clase obrera y para llevar a sus hijos a colegios privados”. “Para mí, la libertad es la igualdad de oportunidades para todos”, sentencia enfadado.

Como a su esposa, el paro afecta al 13,72% de los vecinos de Puente de Vallecas, el segundo distrito de la capital con más desempleo seguido de Villaverde, según los datos de marzo de 2021 del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Y los que trabajan -93.575 afiliados en enero de 2020- lo hacen principalmente en el sector servicios, la mayoría en comercios o actividades administrativas y servicios auxiliares, según el portal estadístico del Ayuntamiento de Madrid.

Los hosteleros, con Ayuso: “Tenemos que trabajar”

Pero muchos vallecanos viven también de la hostelería -9.461 vecinos-, la tercera actividad principal en este distrito. Una de ellas es Leticia, una mujer de 42 años nacida en Latinoamérica, pero que lleva en España desde los seis. Regenta un bar que lleva con su compañero y tiene claro que el 4 de mayo irá a votar a Isabel Díaz Ayuso (PP): “Lo está haciendo bien, no ha permitido que cierre la hostelería del todo como en otros sitios, por lo menos la ha mantenido abierta”.

“Yo no he votado nunca y no me interesa la política, pero voy a ir a votar a Ayuso” el 4 de mayo, coincide también Ana, otra mujer de origen extranjero que lleva viviendo en España 20 años y que trabaja en hostelería, aunque ahora está en un ERTE. “Tengo que trabajar, entiendo que todo está muy mal, pero si no trabajamos ¿de qué vamos a vivir?”, afirma, y considera que “de momento, parece que Ayuso protege más a los hosteleros que el resto de candidatos”.

Otros no opinan lo mismo de la presidenta madrileña. “A mí, Ayuso no me ha dado más que problemas con la Sanidad y con los ambulatorios”, critica Maribel, una mujer de 59 años que culpa a la gestión del PP de la muerte de su marido el pasado 21 de enero. “Él llevaba año y medio esperando para una operación de vesícula que se le podía reventar, tenía alto riesgo por un ictus isquémico y se ha muerto esperando. Un día me despedí de él pensando que volvería a verle, y de repente me llaman para decirme que ha muerto. Cuando fui al hospital, rota de dolor, me tuvieron dos horas esperando para atenderme y fue durísimo”, prosigue.

"Vallecas es un barrio de trabajadores"

Precisamente, Maribel trabaja en la UCI de un hospital y se muestra muy crítica al respecto: “La Sanidad la estamos pagando todos y debe ser pública, no privada como pretenden siempre los del PP. Nosotros hemos salido a la calle a luchar por ella. Lo que no pueden hacer es quitar personal de los hospitales para llevárselo al Zendal y que si te niegas, que te castiguen. Basta ya, que no somos números”. Sabe que votará a un partido de la izquierda, aunque no dice a cuál, porque Vallecas es un barrio “de trabajadores” y “no hay nadie más tonto que un obrero que vote a derechas”.

Y algo parecido opina Víctor, que trabaja de reponedor en un centro comercial y que a sus 37 años sigue viviendo con sus padres y su hermana en casa porque no puede independizarse solo: “Voy a votar a Podemos, siempre les he votado y coincido con las ideas que tienen”. Reconoce que le gusta Pablo Iglesias como líder “y la gestión que ha hecho en el Gobierno” y también le gusta Más Madrid porque “son muy parecidos”. Dice que no votaría al PP porque le parece que la gestión en Madrid ha sido “nefasta”, como tampoco a Ciudadanos que es "similar y más veleta". Pero tampoco votaría al PSOE porque “muchas veces se ponen de parte de los poderosos en vez de mirar más por los obreros”. “A quien no votaría nunca es a Vox, solo utilizan a las personas para incitar al odio y básicamente son franquistas, son todo a lo que me opongo”, zanja.

Vox, Unidas Podemos y el voto “radical” para algunos

Vox fue el partido menos votado en Puente de Vallecas en las últimas elecciones autonómicas de 2019, en las que logró obtener por primera vez representación en la Asamblea con 12 diputados gracias al 8,86% de los votos de toda la región. Ahora, el CIS preelectoral sitúa al partido de la candidata Rocío Monasterio al borde del umbral del 5% para lograr tener representación en la Cámara regional.

Pero la visita el pasado miércoles de Monasterio y el líder nacional de Vox, Santiago Abascal, ni más ni menos que a la llamada ‘Plaza roja’ de Vallecas causó gran impacto mediático. “No es común -para un partido de derecha- hacer un acto político donde menos porcentaje de votos tienes y es un feudo de la izquierda, pero en Vox sabían que mediáticamente tendrían más repercusión y lograrían movilizar el electorado en otros lugares donde sí les pueden votar más”, explica el politólogo Bayón. Destaca que era previsible la reacción de rechazo ante el partido de Abascal por el "amplio tejido vecinal" que tiene este barrio y añade: “Vox lo tiene difícil porque Ayuso compite muy bien contra ellos, se veían sin espacio y sin relevancia ninguna y al final han conseguido que durante días hablemos de Vox y de Vallecas”.

El discurso antiinmigración ilegal de Vox “funciona bien donde hay inmigración”, explica Bayón. Precisamente, Vallecas es el sexto distrito de la capital con mayor población extranjera, un 19,8% del total. Pero el politólogo cree que, si bien “el discurso de Vox ha funcionado en regiones como Murcia", que también tiene una tasa elevada de población extranjera, "no lo hace entre las capas más sociales porque, en el fondo, su discurso en materia económica es fundamentalmente neoliberal”.

Para Ramón, un jubilado de 78 años, no es tan diferente el discurso de Vox y el de Unidas Podemos. “Vox es un partido radical de extrema derecha y en parte es antidemocrático. Se creen en posesión de la verdad, como el comunismo de Podemos. Para mí, ninguno de los dos es un partido que cuente para nada”, expone. En cambio, el 4M el votará por “el catedrático”, Ángel Gabilondo (PSOE). Para Bayón, tiene sentido esta opinión, ya que cree que entre ciertos votantes de izquierdas el PSOE se muestra “como el partido del orden”.

Los que votan siempre igual y los que no votan nunca

Ramón votará al PSOE como ha hecho “siempre”, mientras que otro jubilado de Puente de Vallecas, José, de 79 años, votará al PP como también ha hecho “siempre” porque PSOE y Unidas Podemos “no van a hacer otra cosa más que arruinarnos”, especialmente ahora que “viene Iglesias que está con los terroristas y que pacta con los de ETA”.

Marta es de otra generación totalmente distinta. Tiene 18 años y todavía está estudiando segundo de Bachillerato. Prefiere a los llamados ‘nuevos’ partidos de izquierdas y, en concreto, se decanta por Más Madrid. “Me gustó mucho Carmena en el Ayuntamiento y me gusta mucho Errejón”, afirma, en referencia a la exalcaldesa y el líder de Más País. “Son gente que vive en la vida real, tienen contacto con gente de la calle. Yo necesito que me garanticen un futuro porque veo a mi hermana mayor que está en el paro y no encuentra trabajo y tengo miedo de que me pase lo mismo”, concluye.

Pero hay quien está decidido a no ir a votar este 4M, como Jesús y Rosa, un matrimonio de 67 y 57 años. “Llevamos muchos años que no votamos, yo no creo en los políticos, en ninguno. Todos vienen a robar”, se quejan, y reconocen que no ejercen su derecho a voto en unas elecciones desde la época de Felipe González en el Gobierno de España.

En 2019, el distrito de Puente de Vallecas fue el segundo de todo Madrid con mayor abstención. Cuatro de cada diez ciudadanos con derecho al voto (40,87%) no lo ejercieron y solo en este distrito se abstuvieron ese año más personas que en municipios de la Comunidad de Madrid con el mismo número de electores, como Móstoles, Fuenlabrada o Leganés.