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Competencia autoriza la fusión entre CaixaBank y Bankia pero con matices sobre las oficinas bancarias

  • La CNMC advierte riesgos de monopolio en algunos municipios donde la fusión otorgaría un elevado poder
  • La unificación de ambas entidades dará lugar al líder de la banca española

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Edificio corporativo de CaixaBank
Edificio corporativo de CaixaBank. REUTERS Albert Gea

La fusión CaixaBank-Bankia ha dado un paso definitivo para culminar la creación de un nuevo gigante bancario en el España. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha autorizado en primera fase la unión por absorción de Bankia por CaixaBank en lo que será una operación que "no supondrá una amenaza para la competencia efectiva en los mercados de banca corporativa, banca de inversión, factoring, tarjetas, TPV, producción y distribución de seguros y gestión de fondos y planes de pensiones", determina el organismo en una nota, al tiempo que sostiene el beneplácito a la solución de otros riesgos que afectan a la competencia en otros ámbitos.

Riesgo de monopolio, duopolio y dudas sobre cajeros automáticos

La operación entre la tercera y la cuarta entidad bancaria del país, dará lugar a un banco líder en el mercado de servicios bancarios, concretamente en todos aquellos referentes a la banca minorista. Sin embargo, según ha dado a conocer la CNMC en un comunicado, la forja de este nuevo gigante "supone una amenaza para la competencia"  en este sector, precisamente por la notable presencia que ya de por sí tenían estos bancos y que puede acarrear"importantes efectos adversos para los consumidores", destaca.

Para el mercado de sucursales y tras un análisis exhaustivo, Competencia ha arrojado como resultado 86 códigos postales en los que la nueva entidad quedará, "bien en una situación de monopolio (la nueva entidad será la única entidad bancaria presente en 21 códigos postales) o en situación de duopolio expuesta a débil presión competitiva, en un radio de 1,5 kilómetros desde la sucursal en otros 65 códigos postales".

Esa hipotética reducción en la competencia podría traer consigo, subraya el supervisor, la aparición de contratiempos como el riesgo de exclusión financiera en aquellos lugares en los que solo se encontrarán hoy estas dos bancas o el empeoramiento de condiciones  para actuales clientes de Bankia

Asimismo, otra de las preocupaciones que ha manifestado la CNMC tiene que ver con el mercado de cajeros automáticos. Una duda que planea sobre la situación en la que quedarían los clientes de terceras entidades que tenían acuerdos suscritos con Bankia (ING, Banco Sabadell o entidades pertenecientes a la red Euro6000). La fusión podría vulnerar las actuales condiciones de acceso a la red de cajeros de estos usuarios, asunto especialmente llamativo en los puntos en los que Bankia goza de una posición relevante en este ámbito.

CaixaBank disipa dudas y ofrece compromiso y comunicación

El apoyo ofrecido por la Comisión este martes ha sido posible gracias al compromiso de CaixaBank. Así lo ha dado a conocer la CNMC que ha adelantado que entre las líneas de acción que permiten el acuerdo existe el compromiso por parte del banco de no abandonar, "salvo supuestos excepcionales sujetos a autorización previa", ningún municipio en el que en estos momentos se encuentre una o las dos partes sin que exista otra oficina competidora.

Por otro lado y atendiendo a los códigos postales en los que existe un riesgo de monopolio, el pacto determina que no se podrán cambiar las condiciones y términos que los clientes de Bankia tengan suscritos en sus productos, al menos, durante tres años. Tampoco cobrarán comisiones por operaciones en ventanilla en ninguno de los 86 códigos postales donde se ejecutase esta acción sin importe alguno para el cliente. Además, está obligada a comunicar cambios a los consumidores que pudieran beneficiarles o mejorar sus productos

Por último, sobre el cierre de cajeros y ruptura de acuerdos con terceros como consecuencia de la unificación, CaixaBank deberá permitir el acceso a estos clientes por un período de 18 meses sin tocar sus condiciones y señalizar adecuadamente los cajeros que se verán afectados para ofrecer el más próximo al de la entidad absorbida.

La reformulada CaixaBank, que espera exhibir músculo el próximo 26 de marzo, tendrá unos activos superiores a los 650.000 millones de euros, más de 6.000 sucursales y una plantilla que, conjuntamente, alcanzará los 51.000 empleados

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